El trampolín de Motorland volvió a ser el gran aliado de Marc Márquez. El piloto de Cervera se impulsó en su jardín predilecto con la victoria en la carrera dominical para completar un pleno al 37, con el triunfo de la Sprint, que lo catapultan ya al segundo puesto del campeonato, a solo 19 puntos de Jorge Martín, que fue quinto en Alcañiz.
El pluricampeón catalán se impone en la carrera de Alcañiz con un adelantamiento soberbio a Bezzecchi, al que ya supera en la general
El trampolín de Motorland volvió a ser el gran aliado de Marc Márquez. El piloto de Cervera se impulsó en su jardín predilecto con la victoria en la carrera dominical para completar un pleno al 37, con el triunfo de la Sprint, que lo catapultan ya al segundo puesto del campeonato, a solo 19 puntos de Jorge Martín, que fue quinto en Alcañiz.
El nuevo éxito del pluricampeón catalán, su octava victoria dominical en Alcañiz, lo construyó con un adelantamiento delicioso, en la séptima vuelta, en la que dejó seco a Marco Bezzecchi, segundo, al que supera ya en la general.
La fiesta se desató en la grada We are 93, enloquecida de rojo, a la que se dirigió saltando y bailando Marc al ritmo del clásico Sará perché ti amo de Ricchi e Poveri versión disco. El fin de semana aragonés había vuelto a ser perfecto, mágico, para el 93, que se reengancha a la pelea por la corona mundial.
Salida espectacular
Marc volvió a sorprender a Bezzecchi en la frenada de la primera curva, pero el italiano le recuperó en la tercera por culpa del dispositivo de salida bajado
En la Sprint del sábado, la frenada en la curva 1 decidió la carrera corta. Los dos hermanos Márquez le birlaron la cartera al poleman Bezzecchi colándosele por el interior del primer ángulo arriesgando con los frenos. Sería difícil volver a sorprender al italiano con la misma jugada. “Es lo que odio de las Sprint, que sacas tus cartas y ya te las han leído”, decía Marc. Pero el 93 le volvió a meter la moto en el resquicio de la curva y tomó momentáneamente la primera posición. Bezzecchi, que sabía el truco, le recuperó en la tercera. El motivo fue que a Marc se le quedó bajado el dispositivo de salida y tocó con la quilla en el piano.
La sorpresa la tenía guardada Jorge Martín, que desde el quinto puesto de parrilla, saltaba hasta el segundo, delante de Marc. Aunque el madrileño se iba largo en un cambio de dirección y decía la segunda plaza al catalán antes de completarse el primer giro. Acosta aprovechaba para meterse tercero.
Ataque de Marc
En la séptima vuelta, Márquez lanzó la Ducati a Bezzecchi, y Acosta aprovechó para colarse al italiano
Tras unas vueltas de tanteo, Marc Márquez lanzó su ataque por la victoria muy pronto, en el séptimo giro. En la curva 14, una de las más lentas, le tiró la Ducati a Bezzecchi, este se revolvió, se mantuvieron en paralelo en la contrarrecta, a más de 300 km/h, pero Marc le aguantó y frenó más tarde antes de entrar a la recta de meta para hacerse con el primer puesto.
La maniobra de infarto en la que saltaron chispas la aprovechó un avispado Pedro Acosta para colarse también a la Aprilia en la recta y subirse a la espalda de Marc, en busca del segundo puesto… o de poder discutirle la victoria con su gran final de carrera y poder alzarse con su primer triunfo en MotoGP.
Tirón hacia la victoria
Márquez rompió la carrera en la vuelta 14/23 incrementando el ritmo; dejó clavados a Acosta y Bezzecchi, que no pudieron responder
El murciano no soltaba la rueda de Márquez, que solo lograba distanciarse 2 décimas, mientras Bezzecchi perdía comba y se descolgaba a 8 décimas de la KTM, con Àlex Márquez, cuarto, cada vez más cerca.
Pero viendo la amenaza persistir por detrás, Marc decidió romper la carrera y largarse. En la vuelta 14, a nueve de la meta, el catalán marcó su mejor giro de carrera, en 1m46s736, le metió cuatro décimas de golpe, abrió un hueco de 8 décimas sobre el murciano y 1,6s sobre Bezzecchi. Adiós, muy buenas. Se acabó la carrera. Y más al llegar al segundo de distancia en la vuelta 15. Claudicaban Acosta y el italiano.
En solo dos giros (v. 16/23), la renta ya era de 1,6 segundos sobre Acosta y 2,7s sobre Bezzecchi. Con los neumáticos gastados, el de Cervera marca las diferencias. Ya fue inalcanzable. Su octava victoria en Motorland, su jardín predilecto, ya no se la quitaría nadie.
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