Las cadenas hoteleras que cierran en la isla por presión de EEUU permanecen atentas a la transición del régimen pero la relación durante décadas con Gaesa, relacionada con la familia Castro, es su mayor riesgo Leer Las cadenas hoteleras que cierran en la isla por presión de EEUU permanecen atentas a la transición del régimen pero la relación durante décadas con Gaesa, relacionada con la familia Castro, es su mayor riesgo Leer
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Las grandes cadenas hoteleras con presencia en Cuba y obligadas a cortar cualquier relación con su principal socio en la isla por las amenazas de sanciones estadounidenses desde el próximo viernes 5 de junio esperan que su salida sea un paréntesis que puedan cerrar para mantener su presencia cuando la crisis política actual alcance un desenlace que les de mayor seguridad jurídica.
Meliá, Iberostar, Barceló, NH (ahora Minor Hotels) han permanecido en las últimas décadas en Cuba explotando su atractivo en el Caribe, la región de sol y playa sobre la que construyeron su diversificación internacional. Su salida de la isla abre la interrogación de en qué condiciones podrán volver a los hoteles gestionados, una vez que su socio cubano, Gaesa, ha sido señalado por Estados Unidos como una organización criminal.
Iberostar dejó de explotar 12 establecimientos pero mantiene seis, mientras que Meliá ha salido de 15. Una posibilidad de retorno es que sean capaces de recuperar el dominio de un mercado que ha visto caer en picado la llegada de turistas al cortarse la mayoría de las conexiones aéreas como la de Iberia aunque no la de Air Europa. Esta falta de conexiones, la falta de suministros, los apagones… provocados por el bloqueo estadounidense desplomaron un 55,8% en la llegada de turistas internacionales en los cuatro primeros meses del año, un periodo en el que recibió 328.608 turistas internacionales, según datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información cubana. Otra es que la transición a la que parece abocado el régimen abra la puerta a Marriott, InterContinental, Hyatt, Wydahm… sus rivales estadounidenses en otras plazas del mercado caribeño como República Dominicana, Jamaica, Puerto Rico o México. Sea cual sea la transición en términos políticos, el turismo debería jugar un papel importante en la recuperación económica que la acompañe.
La crisis en cualquier caso no ha sorprendido a las empresas españolas, que se saben en el punto de mira de la administración estadounidense y del exilio cubano desde hace años. Toda la propiedad de los hoteles que explotan en Cuba es estatal desde la revolución en 1959 y Gaesa, perteneciente al Ejército cubano, es el titular de la mayoría de los establecimientos en la isla, así como de otros servicios turísticos y negocios relacionados con las divisas extranjeras como las remesas, el cambio de moneda o las gasolineras. Grupos como Meliá o Iberostar ya han tenido que hacer frente a pleitos y reclamaciones de familiares de expropiados cubanos de edificios o terrenos sobre los que se levantan los hoteles en la isla.
La clave es que la relación con quien fue el socio más poderoso del régimen cubano para hacer negocios es hoy un riesgo grave. Los vínculos de la familia Castro y de las Fuerzas Armadas cubanas con Gaesa, dirigida por la militar Ania Guillermina Lastres, también señalada desde Washington, hacen imposible seguir operando desde sus hoteles. Como Meliá o Iberostar, otras cadenas como Valentin Hotels, que operaba en tres hoteles en la isla, ha tenido que dejar de vender habitaciones. Sin embargo, Barceló, que cuenta con dos hoteles cubanos en su catálogo, y Axel, con uno, permiten aún este miércoles hacer reservas gracias a que el propietario no es Gaesa.
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