El ‘premier’ británico celebra la «buena conexión» que tiene con el presidente estadounidense, pese al choque sobre la base conjunta de Diego García Leer El ‘premier’ británico celebra la «buena conexión» que tiene con el presidente estadounidense, pese al choque sobre la base conjunta de Diego García Leer
El primer ministro británico, Andy Burnham, y el presidente español, Pedro Sánchez, se han conocido en persona este martes en un paseo mañanero por Central Park, en Nueva York, a donde ambos han acudido para participar en la Asamblea General de Naciones Unidas. Las imágenes de la televisión británica Sky News muestran a ambos paseando y, literalmente, a Burnham señalando un edificio, en lo que se supone que fue una conversación distendida. Por el momento no se sabe de qué hablaron, aunque Downing Street tiene previsto dar más información esta noche.
Después de charlar con el presidente español, Burnham tuvo el encuentro más complicado de la jornada: 30 minutos con Donald Trump, con quien tampoco había coincidido en persona nunca y cuya relación se limitaba a dos conversaciones telefónicas.
La reunión con Trump, aparentemente, salió bien. Cuando terminó, el presidente estadounidense dijo que Burnham es «un hombre de negocios nato», lo que se supone que es un elogio, pese a que Burnham no ha trabajado en la vida en el sector privado. Trump, en todo caso, dijo que el jefe del Gobierno británico «puede ser un gran primer ministro», y declaró que «hemos hablado de todo: desde Rolls-Royce hasta energía e inmigración». El primer ministro afirmó que «ambos habíamos establecido una buena conexión en nuestras conversaciones pasadas y hoy hemos ido más lejos» y aprovechó para recalcar su posición en materia de inmigración cuando salió en defensa de «una inmigración controlada»
La buena química chocó, sin embargo, en el espinoso asunto de la base conjunta de Diego García, en el Índico, donde Estados Unidos ha logrado que el Reino Unido dé marcha atrás en una decisión que, en principio, se supone que es una materia de soberanía nacional: la renuncia a una colonia.
Para Trump, que Londres renuncie al control del archipiélago de Chagos, y se lo entregue a Mauricio (que, dicho sea de paso, nunca tuvo soberanía sobre él) es «ridículo» y «terrible». La razón es Diego García, una isla que toma su nombre de algún español, aunque no se sabe muy bien de quién, si bien el principal candidato es Diego García de Moguer, que exploró las Chagos en el siglo XVI al servicio de Portugal.
Diego García es una de las bases más importantes de Estados Unidos en el mundo, dado que desde ella se controla el Índico, Oriente Próximo, India, Asia Central y el Oeste de China. El acuerdo de cesión de Chagos a Mauricio alcanzado por el predecesor de Burnham, Keir Starmer, en 2025, establecía que la base seguiría operativa al menos durante 99 años. En un principio, Trump no dijo nada. Después, montó en cólera y hasta amenazó con comprar la isla y hasta con invadirla. El enfado estadounidense ha sido tal que en abril de este año Londres dio marcha atrás. La gran paradoja en toda la disputa es que nadie les ha preguntado a los habitantes de las Chagos, que, en realidad, no viven allí, ya que fueron víctimas de una limpieza étnica en toda regla por parte del Reino Unido en la década de los 60, para hacer sitio a los bombarderos.
Por el momento no han trascendido otros temas de conversación entre Burnham y Trump, aunque el encuentro ha sido calificado como cordial por ambos países. El Gobierno británico había señalado con antelación que ambos mandatarios iban a hablar de la situación en Oriente Próximo. Burnham también participará en una reunión sobre la situación en Oriente Próximo antes de regresar a Londres. Su visita a Nueva York, así pues, habrá sido relámpago: menos de 24 horas.
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