El diablo sabe más por viejo que por diablo. Bélgica ya no está para diabluras de rojo, ayer incluso vistió de azul celeste y rosa, pero a falta del buen juego de antaño, el de los mejores años de la generación de oro, su nutrido grupo de veteranos tiró de épica para eliminar en la prórroga a Senegal y meterse en octavos del Mundial cuando todo parecía perdido. Los africanos, mejores todo el partido, tenían en su mano el pase, con dos goles, hasta que los tantos de Lukaku y Tielemans, entre el minuto 86 y el 89, resucitaron a los diablos rojos. El del Aston Villa se convirtió en el héroe definitivo con el gol de penalti en el 125 que desató el éxtasis belga.
Los belgas empatan un partido que tenían perdido con goles en los minutos 86 y 89 y se meten en octavos gracias a un épico desenlace en la prórroga con Tielemans como protagonista
El diablo sabe más por viejo que por diablo. Bélgica ya no está para diabluras de rojo, ayer incluso vistió de azul celeste y rosa, pero a falta del buen juego de antaño, el de los mejores años de la generación de oro, su nutrido grupo de veteranos tiró de épica para eliminar en la prórroga a Senegal y meterse en octavos del Mundial cuando todo parecía perdido. Los africanos, mejores todo el partido, tenían en su mano el pase, con dos goles, hasta que los tantos de Lukaku y Tielemans, entre el minuto 86 y el 89, resucitaron a los diablos rojos. El del Aston Villa se convirtió en el héroe definitivo con el gol de penalti en el 125 que desató el éxtasis belga.
El partido fue una muestra de la imprevisibilidad del fútbol, entre un conjunto europeo venido a menos y otro africano que lleva años sumando galones. Los leones de Teranga son un ejemplo que entierra el tópico africano, el de los jugadores físicos pero poco tácticos. Senegal es una selección con pocas fisuras y con mucha personalidad que ha sido capaz de ganar en el campo, no así en los despachos, la final de la Copa África a Marruecos en tierras marroquíes. El Mundial, ya con tres participaciones seguidas, no le venía grande, pero los hados del fútbol no estuvieron de su lado.
Senegal fue mucho mejor todo el partido, pero Bélgica resucitó con el gol de Lukaku y el fallo del meta Diaw
La puesta en escena africana fue mejor que la de los europeos, sometidos y más reactivos. El primer aviso senegalés llegó tras un mal desvío de Courtois que Sarr, forzado, envió al palo. El delantero volvió a toparse con la madera a pase de Mané, pero esta vez el rechace de su cabezazo lo envió al fondo de la red Diarra.
Senegal, lanzada, dominó hasta que los diablos rojos reaccionaron antes del descanso con los acelerones de Doku y un chut de De Cuyper. La rebelión belga se esfumó al inicio de una segunda parte en la que los africanos, valientes, tomaron el mando de nuevo. Diarra tuvo en sus botas el segundo gol senegalés, que sí se adjudicó Sarr. El ariete domó un balón largo de Niakhaté con un gran control con el pecho, casi circense, y protegió con el cuerpo el esférico antes de fusilar a Courtois con su cuarto gol.
Contra las cuerdas, Rudi Garcia dio entrada a Lukaku y Lukébakio por De Bruyne, significativo su cambio, y Doku, que juró en arameo. También se enfadaron, pero entre ellos, Tielemans y Trossard antes de hidratarse. Entre riñas y sin alma pasaba el tiempo para una Bélgica que parecía muerta hasta que Lukaku aportó fe al embocar a gol un remate en el primer palo. El portero Diaw acabó de levantar a los belgas con una salida suicida que castigó Tielemans de cabeza para firmar un empate que todos, también los europeos, veían utópico. La fortaleza mental de Senegal se fue al garete en tres minutos.
La prórroga guardaba más suspense. Senegal tuvo su ocasión con Mbaye, y Lukébakio se topó con el palo en la misma acción que el VAR habló. Tras acudir al monitor, el árbitro Héctor Martínez decretó penalti por una torpe entrada de Camara a Tielemans, que no se puso nervioso ante las distracciones senegalesas y mandó el balón a la escuadra. Pese al ocaso de su mejor generación, Bélgica vuelve a los octavos del Mundial con épica tras el fracaso en Qatar.
Bélgica, 3 – Senegal, 2
Bélgica: Courtois; Castagne, Mechele, Theate, De Cuyper (Meunier, m. 75); Tielemans, Vanaken (Moreira, m. 63); Trossard (Onana, m. 109), De Bruyne (Raskin, m. 55), Doku (Lukebakio, m. 55); De Keteleare (Lukaku, m. 46).
Seleccionador: Rudi García.
Senegal: Diaw; Diatta, Pathe Ciss, Niakhate, Jakobs (E. Diouf, m. 93); H. Diarra (P. M. Sarr, m. 73), Idrissa Gueye (Bara, m. 95), Pape Gueye (Camara, m. 67); Mané (Nico Jackson, m. 93), Ismaila Sarr, Ndiaye (Mbaye, m. 73).
Seleccionador: Pape Thiaw.
Goles: 0-1, m. 25: Habib Diarra. 0-2, m. 51: Sarr. 1-2, m. 86: Lukaku. 2-2, m. 89: Tielemans. 3-2, m. 125: Tielemans, de penalti.
Árbitro: Said Martínez (Honduras). Amonestó con tarjeta amarilla al belga Mechele (m. 64) y al senegalés Camara (m. 69).
Incidencias: partido correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial 2026, disputado en el Lumen Field de Seattle ante 66.925 espectadores, según las cifras oficiales.
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