SaludEn los últimos años, la investigación científica ha puesto de relieve el potencial del cannabis medicinal como alternativa terapéutica cuando los tratamientos convencionales resultan insuficientes. La esclerosis múltiple, algunas formas graves de epilepsia, el dolor crónico resistente a medicamentos y las náuseas derivadas de la quimioterapia son algunas de las patologías en las que esta sustancia ha demostrado utilidad.
La nueva normativa busca integrar el cannabis medicinal en el sistema sanitario con todas las garantías clínicas y de seguridad
En los últimos años, la investigación científica ha puesto de relieve el potencial del cannabis medicinal como alternativa terapéutica cuando los tratamientos convencionales resultan insuficientes. La esclerosis múltiple, algunas formas graves de epilepsia, el dolor crónico resistente a medicamentos y las náuseas derivadas de la quimioterapia son algunas de las patologías en las que esta sustancia ha demostrado utilidad.
En este contexto, el 7 de octubre de 2025 el Gobierno aprobó un Real Decreto que regula su uso con fines medicinales, estableciendo un marco de uso restringido a entornos hospitalarios y bajo supervisión especializada, pese a que el cannabis sigue sometido a control fiscal en España. La norma abre una nueva vía como alternativa terapéutica en casos en los que no existe una respuesta eficaz a los tratamientos convencionales, tanto para los pacientes como para los profesionales sanitarios que, en situaciones muy concretas y justificadas clínicamente, podrán prescribirlo.
Lo que no nos gustaría a los médicos es que se convierta en la puerta de entrada al uso recreativo del cannabis
Según especialistas del Hospital Clínic Barcelona, el nuevo decreto no establece una lista cerrada de indicaciones, sino que delega en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) la definición de las enfermedades y condiciones en las que se podrá utilizar, una tarea que deberá completarse en los próximos meses. Este enfoque permitirá incorporar nuevas indicaciones en el futuro, siempre que estén respaldadas por evidencia científica, y garantiza su uso bajo condiciones de máxima seguridad y rigor.
“Lo que no nos gustaría a los médicos es que se convierta en la puerta de entrada al uso recreativo del cannabis”, subraya el Dr. Eduard Vieta, Jefe del Servicio de Psiquiatría y Psicología del Hospital Clínic Barcelona. El especialista advierte de que el uso recreativo del cannabis conlleva riesgos bien documentados: desde el desarrollo de dependencia hasta la posibilidad de desencadenar enfermedades mentales graves.
Para evitarlo, la regulación establece limitaciones claras sobre quién puede recetar y dispensar estos medicamentos. Los médicos de atención primaria no están autorizados a prescribir cannabis medicinal; solo podrán hacerlo los especialistas en patologías concretas en las que se haya demostrado su utilidad y siempre con criterios clínicos documentados. La elaboración y distribución de productos correrá a cargo exclusivamente de los servicios de farmacia hospitalaria autorizados, siguiendo los criterios de fabricación establecidos.
El nuevo marco normativo supone un avance en la búsqueda de nuevas alternativas terapéuticas para pacientes sin respuesta a los tratamientos convencionales, por lo que supone una oportunidad prometedora dentro del ámbito sanitario. Su éxito, no obstante, dependerá de que el uso se mantenga bajo criterios estrictamente médicos y de que se respete la normativa vigente.
