El inicio de 2026 no ha sido nada fácil para Sara Carbonero. Pese a sus deseos de que este año fuese mejor que el anterior, parece que la vida sigue guardándose algunos tragos amargos difíciles de sobrellevar para ella. Tras superar sus recientes baches de salud, que la mantuvieron ingresada en un centro hospitalario durante dos semanas, pudo respirar algo más tranquila y disfrutar de su entorno más cercano. Sin embargo, hace tan solo unas horas ha tenido que despedir a su madre, Goyi Arévalo, que ha fallecido tras una larga enfermedad, dejando a la periodista sumida en una profunda tristeza.
La madre de la presentadora falleció tras una larga enfermedad y el funeral tuvo lugar en Corral de Almaguer
El inicio de 2026 no ha sido nada fácil para Sara Carbonero. Pese a sus deseos de que este año fuese mejor que el anterior, parece que la vida sigue guardándose algunos tragos amargos difíciles de sobrellevar para ella. Tras superar sus recientes baches de salud, que la mantuvieron ingresada en un centro hospitalario durante dos semanas, pudo respirar algo más tranquila y disfrutar de su entorno más cercano. Sin embargo, hace tan solo unas horas ha tenido que despedir a su madre, Goyi Arévalo, que ha fallecido tras una larga enfermedad, dejando a la periodista sumida en una profunda tristeza.
Rodeada de sus amigos más cercanos y de sus familiares, la presentadora viajó hasta Corral de Almaguer, en Toledo, para poder llevar a cabo el funeral en la tierra natal de su progenitora. La Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción fue testigo de las lágrimas y los mensajes de apoyo en el que es, sin duda, uno de sus peores momentos. Una despedida en la que tampoco faltó su padre, Carlos Carbonero, cuya presencia ha llamado la atención al mantener un evidente distanciamiento con ellos desde hace años.

Entorno a las cinco y media de la tarde, los familiares empezaron a llegar para dar su último adiós a Goyi Arévalo. Sara y su hermana, Irene, estuvieron arropadas en todo momento, entre otros, por su padre. “Se le ha visto en las últimas horas en el pueblo”, aseguraron en Y ahora Sonsoles. Sin embargo, quiso mantenerse alejado de los focos en todo momento y pasar lo más desapercibido posible.
Una decisión que se debe, no solo a su convicción de permanecer en el anonimato, sino por los problemas que lleva arrastrando desde 2014. En ese año saltó a la luz un proceso judicial en el que fue condenado a dos años de prisión por un delito de estafa continuada. Un proceso que afectó de forma directa al pueblo de la fallecida y en el que desaparecieron casi un millón de euros. Una cifra que fue condenado a devolver a plazos, sumado a una multa de 2.880 euros.
Carlos Carbonero confesó haberse gastado el dinero estafado en apuestas por internet
El padre de la presentadora trabajaba en una agencia de seguros de Corral de Almaguer y se encargaba de gestionar estas pólizas de muchos de sus vecinos. Tras ser llevado a juicio, él mismo reconoció haber destinado casi todo ese dinero a apuestas por internet, aludiendo a una ludopatía. Un caso especialmente doloroso para la familia que acabó provocando la ruptura de su matrimonio con Goyi y el distanciamiento con sus hijas.
Uno de los puntos de inflexión que lo cambió todo fue la identidad de una de las víctimas: el que fuera novio de Irene, hermana de Sara Carbonero, y el resto de su familia. Desde entonces, Carlos se ha mantenido en un segundo plano para no empeorar la situación ni afectar de forma negativa a la imagen pública de su hija.

Actualmente, el padre de la periodista vive en Amposta, Tarragona, donde se trasladó tras el escándalo y se volvió a casar, según ha podido saber El Español. El proceso judicial manchó inevitablemente el apellido de Sara, quien siempre ha intentado mantenerse al margen y ha logrado continuar con su carrera sin verse afectada por lo sucedido. Sin embargo, parece que, pese a la notoria distancia, Carlos quiso estar al lado de sus hijas en uno de sus peores momentos, dejando a un lado las diferencias por una causa mayor.
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