Situación: partido entre Austria y Argelia. Última jornada de la primera fase de grupos. Argentina ya está clasificada y las dos selecciones se juegan el segundo y tercer puestos. Las dos tienen tres puntos y con esa puntuación es difícil que se pase como uno de los ocho mejores terceros de los 12 grupos. Un empate clasificaría a las dos, ya que con cuatro puntos asegurarían las dos plazas.
Situación: partido entre Austria y Argelia. Última jornada de la primera fase de grupos. Argentina ya está clasificada y las dos selecciones se juegan el segundo y tercer puestos. Las dos tienen tres puntos y con esa puntuación es difícil que se pase como uno de los ocho mejores terceros de los 12 grupos. Un empate clasificaría a las dos, ya que con cuatro puntos asegurarían las dos plazas.Seguir leyendo…
Situación: partido entre Austria y Argelia. Última jornada de la primera fase de grupos. Argentina ya está clasificada y las dos selecciones se juegan el segundo y tercer puestos. Las dos tienen tres puntos y con esa puntuación es difícil que se pase como uno de los ocho mejores terceros de los 12 grupos. Un empate clasificaría a las dos, ya que con cuatro puntos asegurarían las dos plazas.

El argelino Mahrez logró en el minuto 93 el gol del triunfo para su selección, que hacía que se situara en segundo lugar y se enfrentara a España en dieciseisavos. Austria quedaba fuera del Mundial. Pero en el minuto 96, en el último suspiro, Sasa Kalajdzic logró el milagroso empate de cabeza, tras una jugada de Austria en la que los argelinos no tocaron el balón.
Los aficionados argelinos se volvieron locos cuando Austria les empató en el último suspiro: ¿fue un final de Hitchcock?
Todos los aficionados de Argelia que estaban mirando el partido por televisión se volvieron locos de euforia celebrando el gol del rival, porque los clasificaba como terceros y se enfrentarían a Suiza, en lugar de España. Y los austriacos, que se veían fuera tres minutos antes, también desataron sus emociones en una fiesta impresionante. Por primera vez los aficionados de dos equipos rivales en el campo celebraron un mismo gol. Sin complejos. Con pasión.
El prestigioso entrenador alemán de los austriacos, Ralf Rangnick (68 años) dijo al concluir el encuentro: “Si Hitchcok hubiera escrito un drama como este, lo habrían tomado por un completo loco”. Al final, los dos equipos estuvieron contentos, muy contentos, con un empate que hubieran firmado antes de jugar. Se produjo el resultado que más les interesaba y, en tres minutos, se recompuso la situación cuando Argelia se adelantó en el marcador. ¿Se equivocó Mahrez al marcar? Sus propios compañeros parecieron preguntarle: “¿Pero qué haces?”.
Un vídeo que se hizo viral enseñó a los protagonistas de los dos banquillos comunicándose en el sentido de que eso no era lo pactado.
El empate, la verdad, no fue la visualización de un escándalo, pero cumplió los objetivos de ambos. ¿Todo natural? Los finales de Hitchcok siempre fueron sorprendentes, plenos de suspense. Lo único que puede coincidir con la terminación de sus películas es que el final es feliz después de mucho sufrimiento. Pero hay buenos y malos en el cine. En el Austria-Argelia todos fueron buenos. Todos contentos y celebrando un gol: los que lo marcan y los que lo encajan.
Los jugadores argelinos respiraron aliviados cuando les marcaron el tanto del empate y sus aficionados se fueron de fiesta a celebrar la clasificación. Podrían haberlo hecho junto a los austríacos en una irreprochable escena de solidaridad. Los dos equipos tuvieron lo deseado antes del inicio y muchos indicios de pacto. Pero lo que debe quedar claro es que Hitchcok nunca hubiera estado detrás de lo esperable.
Deportes
