Ousmane Dembélé siempre ha sido un genio. Lo es ahora que ostenta el galardón del Balón de Oro y que ha ganado dos Champions y lo era antes cuando vestía los colores del Barça. Sí, el rendimiento actual y el del pasado no tienen mucho que ver pero el francés era y es un genio. Porque lo son aquellas personas capaces de asombrar en su actividad profesional, capaces de hacer lo que casi nadie sabe o puede y capaces también de desesperar con sus particularidades.
Ousmane Dembélé siempre ha sido un genio. Lo es ahora que ostenta el galardón del Balón de Oro y que ha ganado dos Champions y lo era antes cuando vestía los colores del Barça. Sí, el rendimiento actual y el del pasado no tienen mucho que ver pero el francés era y es un genio. Porque lo son aquellas personas capaces de asombrar en su actividad profesional, capaces de hacer lo que casi nadie sabe o puede y capaces también de desesperar con sus particularidades.Seguir leyendo…
Ousmane Dembélé siempre ha sido un genio. Lo es ahora que ostenta el galardón del Balón de Oro y que ha ganado dos Champions y lo era antes cuando vestía los colores del Barça. Sí, el rendimiento actual y el del pasado no tienen mucho que ver pero el francés era y es un genio. Porque lo son aquellas personas capaces de asombrar en su actividad profesional, capaces de hacer lo que casi nadie sabe o puede y capaces también de desesperar con sus particularidades.
Sí, el Dembélé de Barcelona, sobre todo el de sus primeras temporadas, era un crío, un futbolista que no tenía unos hábitos profesionales, que llegaba tarde, que se alimentaba mal, que se tiraba muchas noches en vela videojuego tras videojuego. Sí, el Dembélé del Camp Nou era una calamidad porque todas esas malas costumbres contribuían a que se rompiera muscularmente una y otra vez. Porque ni se cuidaba ni conocía su cuerpo ni tampoco se le guiaba de manera idónea. Nadie supo al principio comprenderle, acompañarle y, sobre todo, convencerle de cómo se tenía que comportar para ser un deportista de élite.
¿Qué hubiera pasado si Luis Enrique y Dembélé hubieran coincidido en Barcelona?
Pero, de tanto en tanto, aparecía un fogonazo de Dembélé que dejaba al personal atónito, como un gol de bandera contra el Tottenham en la Champions en 2018. Pinceladas que dibujaban su potencial. No siempre tuvo épocas tan malas en el Camp Nou pero nunca se caracterizó por su regularidad. Quizás si Luis Enrique, que se marchó del Barça justo semanas antes de que aterrizara el francés, hubiera seguido en el club habría conseguido lo que ha logrado en París, que es exprimir al máximo su talento.
De la mano del asturiano ha mostrado toda su dimensión y si Francia termina ganando el Mundial será un firme candidato a revalidar su Balón de Oro, puesto que puede presumir de haber conquistado otra vez la Champions. De vez en cuando le llueven las críticas de nuevo, esta vez porque no lograba con la selección la regularidad que muestra con el PSG. En el fútbol, como en otros artes, el talento suele vivir más bajo sospecha pero Dembélé, que nunca ha perdido su aire de despistado, respondió a los comentarios negativos con tres golazos. En Barcelona sesudos analistas decían sencillamente que la principal carencia del entonces extremo era que no entendía el juego, que era un solista sin conexión con el resto de compañeros y que su toma de decisiones era pésima. Pero a mí denme siempre jugadores que no entienden el juego pero que sortean rivales como si fueran conos y que son capaces de alojar la pelota en la red con ambas piernas como si tal cosa. A mí denme genios.
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