Ni Balón, ni Oro, por lo menos chino. La campaña desatada el mismo lunes contra Kylian Mbappé, “por insultar a Mao”, podría acarrear pérdidas multimillonarias. Para el futbolista, para sus patrocinadores, para las plataformas, para LaLiga, para el Real Madrid y, de rebote, para los demás clubes. Para salvar los muebles, el propio Mbappé y el presidente de LaLiga, Javier Tebas, pidieron disculpas este martes, poco después del mediodía. Atendían así una petición expresa de la televisión pública, CCTV, y de la Federación China de Fútbol, dirigida a ellos y al Real Madrid, club que, varias horas más tarde, todavía no se había pronunciado.
El jugador ha presentado sus disculpas, como ha hecho la Liga, ante la avalancha de boicots comerciales
Ni Balón, ni Oro, por lo menos chino. La campaña desatada el mismo lunes contra Kylian Mbappé, “por insultar a Mao”, podría acarrear pérdidas multimillonarias. Para el futbolista, para sus patrocinadores, para las plataformas, para LaLiga, para el Real Madrid y, de rebote, para los demás clubes. Para salvar los muebles, el propio Mbappé y el presidente de LaLiga, Javier Tebas, pidieron disculpas este martes, poco después del mediodía. Atendían así una petición expresa de la televisión pública, CCTV, y de la Federación China de Fútbol, dirigida a ellos y al Real Madrid, club que, varias horas más tarde, todavía no se había pronunciado.
Pasmosamente, la trabajosa penetración de todos ellos en el gigantesco mercado chino queda así en jaque por la simple redifusión de un comentario faltón de Mbappé. Fue hace más de medio año, cuando participó en un podcast-”The Bridge”-copresentado por su compañero de equipo, Tchouaméni, en compañía de otros jugadores y cómicos francófonos de origen africano. Durante el maquillaje, Mbappé respondió distendidamente cuál era el meme favorito de su cara: “Me parece que es un dictador chino, lo uso mucho online, jugando en la Play con los amigos”.
En la edición, alguien insertó la caricatura en cuestión, más hiriente para el chino medio que sus propias palabras. Menos claro es por qué el lunes ese fragmento -que ni siquiera aparece en el programa final- fue recuperado por una web china de fútbol, viralizándose en pocas horas en Weibo, el X chino, poniendo en guerra a legiones de usuarios.
El momento no podía ser menos propicio para ofender a Mao, cuatro días después del 90 aniversario de la Larga Marcha, con programas especiales. El mismo lunes, además, en que arrancaba el pleno del Comité Central, con la disciplina como lema.
Ante la presión en las redes, la televisión con los derechos de emisión de LaLiga, CCTV, empezó a retirar material relacionado con Mbappé. Sus patrocinadores celebraron reuniones de urgencia al filo de la medianoche. Esta mañana, la segunda empresa láctea del país, Mengniu (11.000 millones de euros de facturación), Dongpeng (bebidas energéticas y electrolíticas) y Milkground (quesera), aunque separadas por miles de kilómetros, coincidían en romper su asociación con Mbappé. “Tolerancia cero hacia cualquier declaración o comportamiento que hiera los sentimientos del pueblo chino”, dijeron.

Poco después, CCTV aclaró que dejaría de emitir cualquier partido o contenido en el que participe Mbappé. Una puñalada en el pecho de LaLiga. Migu, la empresa titular de los derechos en internet, no hizo declaraciones, pero eliminó contenidos. La plataforma Weibo, además, silenció la cuenta de Mbappé.
El meme no le ha hecho gracia a los chinos, pero todavía menos a aquellos que dependen del humor -o de la falta de humor- de los chinos. Véase marcas como Nike, Dior, On, Hublot y Rimowa, que están borrando de sus redes chinas cualquier rastro de Mbappé.
Todavía más comprensible la desesperación en LaLiga, que lleva más de una docena de años trabajando duro en China para codearse con la Premier inglesa, con los Barça-Madrid como buque insignia. De repente, todo se tambalea. ”El boicot es a Mbappé, pero afecta a toda LaLiga”, explica el director gerente de esta en China, Sergi Torrens, desde Shanghai. Este episodio podría terminar siendo una tormenta en un vaso de agua, después de que Mbappé presentara sus disculpas, pasado el mediodía del martes. Pero estas deben ser aceptadas. “CCTV es el gobierno y lo que hagan ellos lo hará el resto”, opina Torrens.
”Si no se arregla, esta broma podría costarle cien millones de euros a LaLiga”, confiesa a La Vanguardia otro directivo futbolístico con experiencia internacional. “Nuestra esperanza es que pase como con la NBA”, explica un aficionado chino, “que al final vuelve la calma”. Se refiere a las interrupciones derivadas de declaraciones polémicas de algún baloncestista, relativas al Tíbet, Xinjiang, Hong Kong o el jefe del Estado. Aunque hace tres años, también hubo un tumulto cuando Dwight Howard dijo que Taiwán era un país, en un vídeo en compañía del presidente de la isla, pero luego se disculpó y al final no llegó la sangre al río.
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