SaludAlgunas personas creen que exponerse de manera progresiva al sol ayuda a la piel a adaptarse y evita quemaduras. Otras piensan que la crema de protección solar solo es necesaria durante las vacaciones o en los días de playa. Sin embargo, ambas creencias, como tantas otras sobre la exposición solar, son erróneas y fomentan hábitos nocivos para la piel.
La dermatóloga Laura Serra desmonta las creencias más extendidas sobre el bronceado, la vitamina D y la protección solar
Algunas personas creen que exponerse de manera progresiva al sol ayuda a la piel a adaptarse y evita quemaduras. Otras piensan que la crema de protección solar solo es necesaria durante las vacaciones o en los días de playa. Sin embargo, ambas creencias, como tantas otras sobre la exposición solar, son erróneas y fomentan hábitos nocivos para la piel.
La doctora Laura Serra, dermatóloga del Hospital Clínic Barcelona, explica por qué estos mitos no tienen base científica y cómo protegerse para cuidar la salud cutánea.
1. Bronceado no es igual a salud
Es muy común asociar la piel morena con un buen estado de salud. La doctora Serra aclara que “no existe un bronceado saludable”. La piel se oscurece como reacción de defensa frente a la radiación ultravioleta, que daña el ADN de las células. Por eso conviene anteponer la salud a la estética.
2. La protección solar es para todos los días
Otra creencia muy extendida es que la crema solar solo es necesaria cuando se toma el sol. La doctora Serra recuerda que la radiación ultravioleta está presente en el día a día: cuando se hace deporte, cuando se trabaja en el exterior, cuando se pasea por la montaña e incluso cuando se camina por la calle, independientemente de la estación del año y de la temperatura ambiental. Las nubes solo filtran una parte de esa radiación, por lo que la crema solar también es necesaria los días nublados.
3. Cuanto más sol, más vitamina D
Mucha gente piensa que cuantas más horas pasa al sol, más vitamina D sintetiza su cuerpo, y que la protección solar actúa como “barrera” e impide producirla. La doctora Serra lo desmiente: “Con protección solar también sintetizamos vitamina D”. Según explica, bastan unos minutos de sol al día y la constancia importa más que la duración: “Es mejor cinco minutos cada día que una hora un único día de sol”. Pasado ese tiempo, los riesgos de la exposición superan con creces sus beneficios. Ante un déficit de vitamina D, lo indicado es consultar a un profesional sanitario, no pasar más horas al sol.
4. Las pieles oscuras también se tienen que proteger del sol
Las personas de piel clara se queman con más facilidad, pero la radiación ultravioleta también afecta a la piel oscura y puede causar cáncer de piel o envejecimiento prematuro. Por eso la doctora Serra insiste en que todas las personas usen protección solar para evitar quemaduras y lesiones cutáneas.
5. El “callo solar” no existe
Una de las creencias más extendidas es la del “callo solar”, según la cual exponerse al sol de forma progresiva antes del verano adapta la piel y evita las quemaduras. La doctora Serra señala: “La piel no es como un músculo que se entrena con la radiación ultravioleta. La radiación va acumulando daño solar crónico a lo largo de la vida”.
Este daño acumulado aumenta el riesgo de cáncer de piel y otras enfermedades cutáneas. Para la doctora Serra, el “callo solar” es “un compendio de todo lo que no debe hacerse con la exposición solar”. Protegerse del sol no significa renunciar a las actividades al aire libre, sino disfrutarlas con responsabilidad.
