Desde el inicio de la guerra en Irán al menos diez aerolíneas han anunciado recortes masivos en sus viajes y algunos hasta han anuncido su cierre, como la norteamericana Spirit. Mientras tanto otras permaneces en alerta si es que el conflicto en Oriente Próximo se agudiza Leer Desde el inicio de la guerra en Irán al menos diez aerolíneas han anunciado recortes masivos en sus viajes y algunos hasta han anuncido su cierre, como la norteamericana Spirit. Mientras tanto otras permaneces en alerta si es que el conflicto en Oriente Próximo se agudiza Leer
Audio generado con IA
Se ha convertido en tendencia que las aerolíneas anuncien reducciones de capacidad ofertada para este 2026 con el fin de sortear la crisis derivada de la guerra en Irán. La hostilidad en el espacio aéreo de Oriente Próximo y la inestabilidad en el estrecho de Ormuz han obligado a gigantes como Lufthansa o Air India a tomar esta decisión.
La vulnerabilidad de la industria ha quedado retratada por la Comisión Europea, que ya advertía hace meses de la necesidad de blindar el suministro. «La dependencia de los flujos de refino procedentes del Golfo Pérsico obliga a una reevaluación inmediata de las reservas estratégicas de queroseno en suelo comunitario», señalaron desde Bruselas. Los datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) confirman la magnitud, donde el precio del combustible para aviones en Europa se ha incrementado un 105,7% desde que estalló el conflicto en febrero.
En Europa, el grupo Lufthansa lidera el repliegue con la cancelación de 20.000 vuelos hasta otoño. «La eficiencia operativa hoy pasa por no volar rutas donde el coste del combustible supere el ingreso marginal», sostienen desde su sede en Frankfurt. Asimismo, Transavia (Air France-KLM) anulará parte de su operativa en mayo y junio citando el «contexto geopolítico actual y sus repercusiones sobre el precio del carburante». La medida, aunque afecta a menos del 2% de su oferta, busca proteger sus márgenes tras la duplicación de costes.
Por su parte, el sector de bajo coste muestra una vulnerabilidad dispar. Michael O’Leary, CEO de Ryanair, ha advertido que si el bloqueo de Ormuz persiste, ejecutará recortes de hasta el 10% de su capacidad, una aplicación que hasta el momento no se ha ejecutado. En España, Volotea ya aplica recargos por combustible y ha cancelado rutas regionales cuya rentabilidad se ha evaporado con el petróleo a 100 dólares.
La cara más amarga de esta crisis la representa la low cost estadounidense Spirit Airlines, que anunció el cese permanente de sus operaciones el pasado 2 de mayo. Tras el fracaso de un rescate por parte de la Casa Blanca, la firma canceló sus vuelos de inmediato. Su CEO, Dave Davis, afirmó que el alza del carburante les dejó «sin otra alternativa», lamentando que el negocio requería una liquidez de «cientos de millones de dólares» que la compañía simplemente no posee.
En el continente asiático, el gigante Air India ha presentado un cuadro similar. La aerolínea reportó pérdidas netas de 1.976 millones de euros en su último ejercicio fiscal y ha anunciado medidas drásticas como la suspensión temporal de empleados no técnicos y una reducción de su capacidad de vuelo superior al 20% para el próximo trimestre.
Por su parte, Turkish Airlines suspenderá 18 rutas internacionales y 100 vuelos semanales. La aerolínea define este giro como una «adaptación necesaria» para transitar de una estrategia de expansión a una de «optimización» que priorice el flujo de caja en mercados con mayor demanda. En una línea similar, Qatar Airways lidera los recortes en su región con una reducción estimada de 2 millones de asientos entre junio y octubre de 2026, priorizando la preservación de su flota tras los ataques sufridos en sus nodos logísticos en marzo.
En el mercado norteamericano, Air Canada ha optado por la reasignación estratégica. Además de mantener suspendidas sus rutas a Tel Aviv y Dubái hasta septiembre, ha eliminado conexiones veraniegas secundarias como Toronto-Sacramento o Montreal-Austin. El objetivo es desviar hacia ruta rentables para compensar un gasto operativo que amenaza con devorar los beneficios del año.
Sin embargo, la crisis no golpea a todos por igual. Mientras algunas operadoras liquidan activos, Emirates reportó beneficios récord de 5.700 millones de dólares, apoyándose en su músculo financiero para absorber el sobrecoste energético. En esa misma línea de resiliencia se sitúa IAG, que pese a un impacto negativo estimado en 2.000 millones de euros por el queroseno, aumentó sus beneficios un 71% hasta marzo, impulsado por una demanda que, de momento, soporta subidas de tarifas de hasta el 40%.
Actualidad Económica // elmundo
