Hasta 46 eurodiputadas han sido víctimas de imágenes sexuales falsas creadas con inteligencia artificial: en la red circulan fotografías en las que bajo su rostro real aparece un cuerpo desnudo que no es el suyo o en las que una aplicación simula que alguien les quita la ropa. Agora Digital Transformation ha hecho pública su investigación este mismo mes octubre: 46 parlamentarias de la UE, aproximadamente una de cada seis y de distintos grupos políticos han sufrido esa vejación. Lena Schilling, Eleonora Meleti y Veronika Cifrová son tres de ellas. Los Verdes reclaman que se aplique la prohibición europea que prohíbe aplicaciones que permiten ‘desnudar’, un debate que está previsto acometer el 2 de diciembre.
A los ya conocidos casos de cantantes internacionales y estrellas de Hollywood se suma que una de cada seis eurodiputadas ha sido objeto de contenido pornográfico ‘deepfake’
Hasta 46 eurodiputadas han sido víctimas de imágenes sexuales falsas creadas con inteligencia artificial: en la red circulan fotografías en las que bajo su rostro real aparece un cuerpo desnudo que no es el suyo o en las que una aplicación simula que alguien les quita la ropa. Agora Digital Transformation ha hecho pública su investigación este mismo mes octubre: 46 parlamentarias de la UE, aproximadamente una de cada seis y de distintos grupos políticos han sufrido esa vejación. Lena Schilling, Eleonora Meleti y Veronika Cifrová son tres de ellas. Los Verdes reclaman que se aplique la prohibición europea que prohíbe aplicaciones que permiten ‘desnudar’, un debate que está previsto acometer el 2 de diciembre.
La ‘nudification’ fue el primer paso: desde hace años, muchos programas de edición gráfica permitían a cualquier usuario alterar una fotografía real para fabricar un desnudo falso de un modo artesano antes de que la IA lo hiciese dándole solo una orden. Pero es que, además, la divulgación del uso de la IA ha traído consigo el ‘deepfake’, esto es, técnicas muchísimo más avanzadas capaces de hacer pasar por auténticos cuerpos, voces o escenas en movimiento y ser indistinguibles de la realidad. En ambos casos, la imagen pública de una mujer se convierte en objeto de una ficción sexual no autorizada.
En mayo del 2023, Rosalía denunció que el rapero JC Reyes había publicado fotografías manipuladas en la que parecía mostrar los pechos. Al principio, muchos creyeron que se trataba de una imagen íntima filtrada, pues no estábamos acostumbrados a esta ola de desnaturalización. En realidad, era una falsificación construida a partir de una fotografía real. “Esto es un modo de violencia”, se quejó la cantante. Tres meses después, Laura Escanes hizo público que circulaban imágenes suyas desnuda, editadas y generadas con IA. “El cuerpo de una mujer no se utiliza”, escribió la creadora de contenido. Ambas señalaron que el problema no radica solo que una imagen sea falsa, sino que alguien decida sobre el cuerpo ajeno sin permiso.
Taylor Swift comprobó en enero del 2024 la velocidad que puede alcanzar esa maquinaria. El grupo Reality Defender identificó en la red X decenas de imágenes suyas distintas, la mayoría pornográficas, algunas de las cuales alcanzaron millones de visualizaciones. Tan masiva fue la agresión que la plataforma llegó a bloquear temporalmente las búsquedas bajo el nombre “Taylor Swift” mientras procedía a retirarlas. Sus seguidores reaccionaron inundando la red con fotografías reales y la etiqueta #ProtectTaylorSwift.

Scarlett Johansson, otra víctima muy conocida, lleva años advirtiendo de los riesgos de la suplantación. Además de haber sido utilizada en vídeos pornográficos falsos, en el 2025 apareció en un montaje generado por IA junto a otras figuras judías de Hollywood con camisetas contra Kanye West. La protagonista de Lost in Translation venía de cuestionar el año anterior que la voz de ChatGPT se pareciera tanto a la suya después de haber rechazado una oferta para prestarla. OpenAI negó que se tratase de una imitación deliberadamente, si bien retiró temporalmente esa voz.

La cantante Ariana Grande figuró entre las estrellas internacionales cuyas imágenes manipuladas y sexualizadas circularon durante meses en Facebook: como la suya, una investigación de CBS News en el 2025 identificó decenas de imágenes falsas de varias famosas, compartidas por distintas cuentas y que acumulaban cientos de miles de interacciones. Incluso la que será un día reina de Inglaterra, Kate Middleton, ha visto su figura sexualizada. Fue por el eco de la vandalización sexual de personajes famosos que herramientas de IA como el popular Grok, de Elon Musk, comenzaron a incorporar cortapisas y barreras éticas a fin de evitar ese uso en sus procesos de creación y edición de imagen y vídeo. Y es que la notoriedad no protege, sino que amplía la audiencia potencial de un montaje que puede traducirse no solo en menoscabo de la imagen, sino también en acoso y extorsión.
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