Bruce Springsteen es uno de los nombres más legendarios de la industria musical estadounidense. El cantante de Long Branch, Nueva Jersey, se ganó el apodo de The Boss tras seis décadas de trabajo y más de veinte álbumes publicados, de los cuales se han vendido más de 150 millones de copias. Sus actuaciones en persona son igual de recordadas por el público gracias a los esfuerzos de la E Street Band, que le acompaña desde 1972. Juntos forman parte de los considerados mejores conciertos en directo de todos los tiempos.
El músico y esposo de la consejera espiritual de Donald Trump le pide que aleje la política de sus conciertos
Bruce Springsteen es uno de los nombres más legendarios de la industria musical estadounidense. El cantante de Long Branch, Nueva Jersey, se ganó el apodo de The Boss tras seis décadas de trabajo y más de veinte álbumes publicados, de los cuales se han vendido más de 150 millones de copias. Sus actuaciones en persona son igual de recordadas por el público gracias a los esfuerzos de la E Street Band, que le acompaña desde 1972. Juntos forman parte de los considerados mejores conciertos en directo de todos los tiempos.
Sin embargo, lejos del escenario su figura ha avivado el debate político en Estados Unidos. Firme opositor de la administración de Donald Trump, sus declaraciones e incluso gestos en concierto le han generado más de un detractor. El último en pronunciarse ha sido Jonathan Cain, teclista de la banda Journey y esposo de Paula White-Cain, consejera espiritual del presidente estadounidense. Durante una entrevista en The Complete Disaster Network, acusó al Boss de usar su plataforma y estatus para hacer política a costa de sus seguidores.
“Tenemos la suerte de vivir donde vivimos. Soy un conservador acérrimo. Antes era demócrata, pero llegó un momento en que ya no podía seguir por ese camino. Tipos como Bruce Springsteen deberían callarse. En serio, Bruce, cállate. ¿Y Robert De Niro? ¿A quién le importa? Dedicaos a vuestro arte. Intento mantener la política fuera de mi música. Ahora he publicado una canción patriótica porque soy un patriota. Igual que mi amigo Kid Rock. Amamos nuestra bandera y nuestro país, pero eso no significa que tenga que predicar sobre política en cada concierto”, declaraba.
Asimismo, cargó contra Springsteen y aquellos que mezclan música y política: “Cuando canta Hey Jude, demócratas y republicanos la cantan juntos. Eso es lo que debería hacer la música. Lo mismo ocurre con Journey cuando suena Don’t Stop Believin’. No creo que sea bueno que las celebridades se metan en eso. Da mala imagen. Antes Bruce Springsteen me caía bien, pero ahora me parece simplemente molesto. Es un viejo amargado. Ya basta. Naciste en Estados Unidos, ¿no? Pues compórtate como tal. Incluso Born In The USA, si lees la letra, es una especie de insulto a nuestro país”.

Otra voz crítica
Estas declaraciones llegan después de que Mick Jagger, líder de los Rolling Stones, también marcara ciertas distancias con Springsteen: “La esencia de lo que hago realmente es que mi trabajo en el mundo de la música en vivo es para esas personas que vienen, hacer que se lo pasen lo mejor posible. Durante dos horas o el tiempo que sea, se trata de que el público olvide todos sus problemas, los problemas del mundo, sus hipotecas o lo que sea, simplemente para darles el mejor momento que puedan tener”.
“Es similar a ir a un evento deportivo, porque todo lo demás desaparece. Solo estás viendo quién va a ganar. No te preocupas por todo lo demás. No quieres darles una lección”, dejaba claro, aunque tampoco descarta dejar caer alguna indirecta de vez en cuando: “He adquirido la costumbre de hacer canciones que tratan sobre relaciones personales y luego incluyo una estrofa sobre política”.
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