A orillas del lago Lemán, mitad Francia mitad Suiza, el tiempo transcurre de otra manera. Este es uno de esos lugares donde la vida ha encontrado un ritmo más pausado, donde las aguas tranquilas, los viñedos en terraza de Lavaux que abrazan su ribera y la silueta del Mont Blanc al fondo invitan a detenerse y mirar durante un rato. Un lago que ha sido testigo de la historia reciente de Europa y que reúne a sus orillas lugares repletos de poder como Nyon, sede de la UEFA; Ginebra, emblema de la diplomacia internacional y sede de Naciones Unidas; Lausanne, capital olímpica; y Évian-les-Bains, una elegante ciudad balneario que dio inicio ayer a la decimosexta esta etapa del Tour.
Pogacar resiste ante la amenaza del belga mientras que el español recupera el quinto puesto por la caída de Lipowitz
A orillas del lago Lemán, mitad Francia, mitad Suiza, el tiempo transcurre de otra manera. Este es uno de esos lugares donde la vida ha encontrado un ritmo más pausado, donde las aguas tranquilas, los viñedos en terraza de Lavaux que abrazan la orilla y la silueta del Mont Blanc al fondo invitan a detenerse y mirar durante un rato. Un lago que ha sido testigo de la historia reciente de Europa y que conecta lugares tan singulares como Nyon, sede de la UEFA y centro de poder del fútbol continental; Ginebra, emblema de la diplomacia internacional y sede de Naciones Unidas; Lausanne, capital olímpica; y Évian-les-Bains, la elegante ciudad balneario que dio inicio a la decimosexta esta etapa del Tour.
Este rincón privilegiado de la Alta Saboya donde la naturaleza y el paisaje reclaman contemplación vio alterada toda su esencia por la única contrarreloj individual de la carrera (26,1 kilómetros), marcada en rojo antes del comienzo del Tour por el belga Remco Evenepoel (Aalst, 26 años). Cumplió el ahora principal rival de Pogacar, y después de lograr el triunfo en Plateau de Solaison repitió en su especialidad, aunque por una distancia menor de lo que desearía.
Triple campeón del mundo de forma consecutiva y actual campeón olímpico, Evenepoel es ya una leyenda en la lucha contra el crono. No ha perdido todavía esta temporada en su especialidad y ahora que el segundo puesto del Tour está a su alcance no iba a fallar. Voló a 48,4km/h el pitbull del pelotón para superar en 28 segundos a Tadej Pogacar, líder de la genreal, que resistió el envite en el día más complicado dadas sus prestaciones antes de levantar su quinto Tour de Francia.
Esta prueba contra el crono, que abrió una última semana de competición repleta de finales en alto, era en realidad muy beneficiosa para los escaladores. Nada más comenzar, los corredores afrontaron una subida de segunda categoría de 9,7 kilómetros al 4,3 % de pendiente media. Tras el descenso, el trazado sí favoreció a los grandes rodadores. Y sin embargo, Evenepoel fue capaz de establecer las mayores distancias en la ascensión. En la cima aventajaba a todos, excepto a Pogacar, en más de un minuto. La distancia dejó de crecer a la misma velocidad seguramente por tratarse de un descenso delicado.
No tuvo su día Juan Ayuso (Lidl-Trek), el único español que pelea en la clasificación general, que cedió 2m22s con el belga en meta. Por segundo día consecutivo perdió mucho tiempo con respecto a sus principales rivales y afrontará los últimos cuatro días de competición a 2m32 segundos del podio, el objetivo que se había marcado al comienzo de la carrera.
Nada más llegar a la meta, confesaba sus malas sensaciones. “No he visto las diferencias, pero supongo que no son buenas. Para estar en el podio no se puede fallar y he fallado dos días. Pero quedan dos días muy duros e intentaremos darle la vuelta”, dijo cabizbajo en castellano. “No me he sentido bien, en mi nivel habitual”, repitió ya en inglés. “Cualquier cosa puede pasar, con Jonas y Florian lo hemos visto, así que hay que seguir peleando”.
Ayuso se refería a la caída del alemán Florian Lipowitz, que se fue al suelo en los últimos kilómetros y se golpeó contra un bordillo, lo que le obligó a abandonar. El español sube una posición en la general, es ahora quinto, pero la batalla real por el tercer puesto, salvo desfallecimiento sorpresa, será entre Del Toro (21 años) y Seixas (19 años). Los dos libraron una gran batalla en la contrarreloj y la diferencia entre ambos es mínima.
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