Los trabajadores de otros países ocupan siete de cada diez puestos creados en el último año Leer Los trabajadores de otros países ocupan siete de cada diez puestos creados en el último año Leer
El empleo extranjero no parece tener techo en nuestro país. La tendencia de crecimiento de la afiliación de inmigrantes que viene consolidándose en los últimos años ha terminado de despegar con la regularización masiva puesta en marcha por el Gobierno de Pedro Sánchez. Hasta el punto de que los trabajadores de otros países aumentan ya en las estadísticas a un ritmo cinco veces superior a la media nacional.
Si antes de la regularización el empleo entre los extranjeros multiplicaba por cuatro el avance total de afiliados a la Seguridad Social, con el proceso administrativo en marcha la velocidad ha aumentado hasta multiplicar por cinco la media nacional. En concreto, según los datos de cierre del pasado mes de agosto, la afiliación extranjera está creciendo un 15,72% en términos interanuales, frente al 3,1% del conjunto del sistema.
En afiliados contantes y sonantes, la Seguridad Social incorporó en agosto 39.535 extranjeros respecto a julio y alcanzó un nuevo récord de 3.551.759 cotizantes de otros países, 482.490 más que un año antes. Esto significa que los inmigrantes ocuparon siete de cada diez nuevos puestos de trabajo creados en el último año, ya que la afiliación total sumó 679.023 personas.
Así, los trabajadores de otros países representan ya prácticamente el 16% del total de cotizantes a la Seguridad Social, lo que implica un repunte de dos puntos respecto a hace un año, cuando copaban el 14% de la afiliación. Todo ello, impulsado por el proceso extraordinario de regularización que arrancó el pasado mes de abril y que ha permitido sumar ya casi 340.000 nuevos ocupados.
Si echamos la vista más atrás, desde junio de 2022 el número de trabajadores de otros países ha aumentado en más de 1,2 millones. «Así, el 50,9% del empleo creado desde la puesta en marcha de la reforma laboral corresponde a trabajadores extranjeros», según destacan desde el departamento que dirige Elma Saiz.
Pese a la magnitud de los datos, los economistas siguen viendo recorrido al empleo extranjero, al menos en el corto y medio plazo. «No veo techo aún», anticipa Javier Santacruz, que recuerda que estamos ante «una tendencia que no ha parado de crecer en los últimos seis años» y que seguiremos observando en los próximos meses, con independencia de cómo se vayan resolviendo los casi 1,2 millones de solicitudes de regularización.
«El crecimiento de la afiliación extranjera está siendo muy intenso, pero no conviene identificar los 338.000 nuevos afiliados vinculados a la regularización con creación neta de empleo», indica, por su parte, Juan Ramón García, economista de BBVA Research. «Parte de esas personas ya trabajaba y ahora aflora en los registros, y otra parte se habría afiliado igualmente sin la medida», apuntala. Según sus estimaciones, entre abril y agosto, la regularización habría elevado la afiliación extranjera media en unas 211.000 personas respecto al escenario previo, al tiempo que habría aumentado el paro registrado extranjero en unas 65.000.
«A corto plazo, esperamos que el impulso de la regularización sobre la afiliación vaya perdiendo intensidad, por lo que tasas como el 15,7% interanual deberían moderarse», añade García, para quien, sin embargo, «eso no significa que estemos cerca del máximo de afiliados extranjeros». «Incluso sin nuevos shocks, nuestros modelos contemplan un aumento significativo de la afiliación extranjera en los próximos trimestres, por tanto, es probable que veamos primero un pico en la tasa de crecimiento que en el nivel de afiliación extranjera», proyecta este economista.
Tal es el impulso de los trabajadores extranjeros que algunos analistas empiezan a concluir ya que, sin la regularización masiva, la afiliación total se estaría incluso frenando a estas alturas del año. Es el caso de María Jesús Fernández, economista sénior en el Área de Coyuntura económica de Funcas, que advierte de una «tendencia de fondo de desaceleración». «No es dramática, pero sí se observa una ligera reducción del empleo nacional», apunta.
Las cifras desestacionalizadas por Funcas arrojan que el número de afiliados se incrementó en agosto en 70.000, con un ascenso de 74.000 extranjeros y una caída de 4.000 nacionales, «profundizando en la tendencia de ralentización observada en los meses anteriores». «No sabemos cuántos de los extranjeros regularizados trabajaban de forma irregular, ni cuántos han comenzado a trabajar tras el proceso, lo que nos impide valorar la tendencia del mercado laboral», admiten en Funcas, pero «si más de la mitad de los extranjeros regularizados ya estuvieran trabajando previamente, se podría decir que el incremento real del empleo se encuentra en fase de ralentización«, afirman.
Coincide José Ignacio Conde-Ruiz, catedrático de Fundamentos del Análisis Económico en la Universidad Complutense de Madrid y subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea), que incide en que los afiliados que trabajaban en la economía sumergida y ahora han regularizado su situación tienen impacto en los datos de la Seguridad Social pero no en la Encuesta de Población Activa (EPA), donde muchos ya contabilizaban como ocupados.
«El dato de agosto ha sido muy bueno, pero no sabemos cuánto de ello va a quedar reflejado en la EPA», insiste Conde-Ruiz. En cualquier caso, para este experto el aumento de la afiliación es «una buena noticia», que beneficia a la economía en general, también en términos de recaudación, y al mismo tiempo a las empresas, ya que ese afloramiento de empleo irregular les permite a las compañías competir en igualdad de condiciones.
La entrada masiva de mano de obra extranjera, en efecto, viene a cubrir las necesidades de las empresas en los puestos de difícil cobertura, especialmente en sectores como la hostelería, el campo o la construcción. En este sentido, las estadísticas reflejan que los inmigrantes representan ya cerca del 34% de los afiliados en hostelería, el 28% en agricultura o el 27% en construcción. Y la mayoría de ellos (87%) con contrato indefinido, un porcentaje que ha aumentado 30 puntos tras la reforma laboral.
De acuerdo con los datos que maneja el Ministerio, alrededor del 27% de los afiliados extranjeros procede de países de la Unión Europea. Si bien, por nacionalidades, Marruecos sigue siendo el país con más afiliados a la Seguridad Social española, con 407.350 cotizantes, seguido de Colombia (368.901), Rumanía (336.681), Venezuela (248.550), Italia (222.158), Perú (140.467), China (137.872) y Ucrania (84.564).
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