Cómo olvidar el 2 de mayo de 2009, el día en que Pep Guardiola cambió la historia de los clásicos con un movimiento sutil pero trascendental. Todo se gestó con una llamada a Leo Messi, a quien Guardiola hizo ir la tarde antes del partido a la ciudad deportiva para otorgarle un papel protagonista en una posición anticuada. Guardiola no inventó la posición del falso nueve, pero colocar allí al mejor jugador del mundo resultó una genialidad. El resto es historia. El 2-6 sigue retumbando en el Bernabéu.
Flick cuenta con muchos candidatos si se marcha Ferran Torres y no llega pronto un delantero de referencia
Cómo olvidar el 2 de mayo de 2009, el día en que Pep Guardiola cambió la historia de los clásicos con un movimiento sutil pero trascendental. Todo se gestó con una llamada a Leo Messi, a quien Guardiola hizo ir la tarde antes del partido a la ciudad deportiva para otorgarle un papel protagonista en una posición anticuada. Guardiola no inventó la posición del falso nueve, pero colocar allí al mejor jugador del mundo resultó una genialidad. El resto es historia. El 2-6 sigue retumbando en el Bernabéu.
Como dicta la escuela alemana, a Hansi Flick le gusta contar con un delantero de referencia. Sin embargo, el técnico también ha demostrado valentía y flexibilidad táctica, por lo que la ausencia de un nueve clásico abre la puerta a recuperar una fórmula que ya hizo historia en el club. Con Robert Lewandowski fuera del equipo, la más que previsible salida de Ferran Torres –ayer el Barça rechazó la primera oferta de 40 millones fijos y 10 variables del PSG y ambos club continuarán negociando–, que dejaría huérfana de especialistas la delantera, y la incógnita que representa la posible llegada del argentino Julián Álvarez, la solución más plausible pasa por recuperar el legado de Guardiola.
No se trata únicamente de colocar a un centrocampista o a un extremo en la posición de nueve. El cambio afecta directamente a la estructura ofensiva del equipo, pero el Barça tiene jugadores capaces de interpretar ese papel. Flick podría elegir en un casting al que se presentarían Dani Olmo y Fermín López como opciones principales, pero también Raphinha, Lamine Yamal y los recién llegados Adeyemi y Anthony Gordon.
Olmo es, probablemente, el jugador que mejor encaja en el concepto clásico de falso nueve. Su talento con y sin balón es indiscutible. Además no necesita permanecer entre los centrales y puede bajar unos metros para asociarse con los centrocampistas antes de volver a atacar el área. De hecho, Flick ya comprobó la temporada pasada que puede funcionar en esa posición. Ante el Atlético, Olmo actuó como falso nueve y participó en el gol del empate con una asistencia a Rashford. Sus ocho goles el curso pasado hablan también de un gran olfato ante la portería rival.
El PSG y el Barça siguen negociando el traspaso de Ferran, cuya salida dejaría huérfana la delantera
Desde el punto de vista estadístico, Fermín López es el candidato ideal. Sus 12 goles entre Liga y Champions el curso pasado demuestran el olfato del andaluz, capaz de aportar goles también desde fuera del área. Su presencia dotaría al Barça de mayor verticalidad y no ofrecería tanto juego entre líneas como Olmo, pero sí sería una amenaza mayor atacando el espacio. El equipo perdería capacidad para organizar el ataque pero llegaría más rápido al área rival.
Las opciones de Raphinha. Ademeyi (que ya jugó como nueve con Flick en la selección alemana) y Gordon son las más agresivas desde el punto de vista de la movilidad. Todos podría empezar como nueve y desplazarse hacia uno de los costados. La gran ventaja sería la imprevisibilidad y el problema, que si abandonan demasiado el centro el Barça puede quedarse sin presencia dentro del área para buscar el remate.
La posibilidad de utilizar a Lamine Yamal como falso nueve es la más disruptiva. De alguna forma, el barcelonismo espera que algún día se produzca ese cambio de posición. Otra forma de que el heredero natural emule a Leo Messi. Desde esa posición Yamal obligaría al rival a defender de forma diferente. La gran virtud sería, precisamente, que el Barça tendría al jugador más desequilibrante recibiendo en zonas donde pude atraer a más defensores y generar espacios para otros compañeros.
Precisamente esa fue la premisa sobre la que basó su decisión Guardiola en 2009, como años después confesó Messi. En aquel entonces, el argentino bajaba al medio para asociarse con Xavi, Iniesta y Busquets, y lanzaba por las bandas a Henry y a Eto’o. Este Barça es diferente, vive más cómodo al límite que con tanto control, aunque no está exento de talento en todas las líneas.
El barcelonismo espera que algún día Lamine Yamal ocupe el centro como en su día lo hizo Messi
Si el Barça decide vivir sin un delantero centro clásico tendrá que demostrar que los goles que deja de marcar su nueve aparecen en otro sitio. La lógica invita a pensar que Deco no dejará esa posición sin un especialista, pero Flick sabe que cuenta con opciones en caso de necesidad.
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