Pésaro no tendrá el mismo recuerdo en la memoria de los palmesanos que Palma, Ereván y Le Mans. El Illes Balears Palma Futsal, que tenía un hechizo con la Champions al ganar las tres últimas de manera consecutiva, sucumbió este domingo a la eficacia y el oficio del Sporting de Portugal (2-0), equipo ante el que precisamente arrancó el idilio del conjunto dirigido por Antonio Vadillo con la Champions tras ganar en casa la Liga de Campeones del 2023.
Los lusos se impusieron en la final de la Liga de Campeones (2-0) y pusieron fin a la hegemonía de los baleares en la competición
Pésaro no tendrá el mismo recuerdo en la memoria de los palmesanos que Palma, Ereván y Le Mans. El Illes Balears Palma Futsal, que tenía un hechizo con la Champions al ganar las tres últimas de manera consecutiva, sucumbió este domingo a la eficacia y el oficio del Sporting de Portugal (2-0), equipo ante el que precisamente arrancó el idilio del conjunto dirigido por Antonio Vadillo con la Champions tras ganar en casa la Liga de Campeones del 2023.
Esta vez, sin embargo, los portugueses, que igualaron al Movistar Inter como el club con más finales de Champions disputadas (8), se tomaron la revancha en un encuentro que encarrilaron desde el inicio. Apenas habían transcurrido cuatro minutos cuando Diogo Santos adelantó al Sporting con la colaboración involuntaria de Dennis. Lucão, recién incorporado a la pista, perdió la referencia defensiva ante la subida del guardameta Bernardo Paçó, que asistió a Santos para que batiera al portero mallorquín con un remate entre sus piernas.
El discutible criterio arbitral del croata Nikola Jelić y el checo Ondřej Černý tampoco ayudó. Ambos colegiados interrumpieron constantemente el juego con faltas y tarjetas muy protestadas por los dos bandos durante la primera mitad. Aun así, el dominio portugués resultó prácticamente incontestable. Dennis, lejos de venirse abajo tras el 1-0, reaccionó con personalidad y mostró su memoria de pez para olvidarse de su error y firmar varias intervenciones de mérito para mantener con vida a los baleares.
El balón parado se convirtió en el principal recurso ofensivo de los de Vadillo. Dos saques de banda consecutivos obligaron a intervenir al meta lisboeta, y en el tercero los mallorquines reclamaron un posible penalti de Diogo Santos sobre Fabinho. Tras revisar la acción en el videoarbitraje, los árbitros señalaron falta fuera del área y mostraron la primera amarilla al jugador portugués. La segunda llegaría a 1 minuto y 52 segundos del descanso por un derribo sobre Ernesto, provocando su expulsión y abriendo una ventana de oportunidad para el Illes Balears Palma Futsal. Sin embargo, ni Fabinho, ni Lin, ni Ernesto, ni tampoco David Peña estuvieron acertados en superioridad y el empate no llegó antes del paso por vestuarios.
Poco cambió en la segunda parte. El ritmo lento del juego perjudicó más al Illes Balears Palma Futsal que al Sporting, que exhibió la madurez competitiva necesaria para conquistar su tercera Champions. Los lisboetas se apoyaron especialmente en la brillante actuación de Zicky Té, elegido MVP de la final, y en la influencia del ruso Chiskala.
La confirmación de los peores presagios para los mallorquines llegó a falta de cuatro minutos para el final con el desafortunado tanto de Chiskala en la primera acción donde los de Vadillo hicieron uso del portero-jugador para atacar en superioridad. Alisson, que atacaba con la camiseta de portero, se durmió en los laureles al enseñar demasiado el balón a Chiskala y dio un pase que tocó en el ruso y se introdujo en la portería. Nuno Dias pedía calma a sus pupilos, pero las caras de los jugadores en la pista eran una clara señal de que todo estaba visto para sentencia. Y el sueño del Illes Balears Palma Futsal terminó llegando a su fin.
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