La última de Kylian Mbappé es la que le va a salir más cara. El delantero, que prepara en Valdebebas el partido del Real Madrid ante el Racing de este domingo, ha perdido tres patrocinadores y ha generado un conflicto con China al referirse a Mao Zedong, fundador de la República Democrática, en los siguientes términos: “Creo que era un dictador”. Un sacrilegio en la región de Asia, que no ha aceptado su perdón.
El delantero del Real Madrid es un buen comunicador, pero asiduo a la polémica por descuidos: el error con China señala a su equipo; él ya alzó la voz contra el racismo, la violencia y la extrema derecha
La última de Kylian Mbappé es la que le va a salir más cara. El delantero, que prepara en Valdebebas el partido del Real Madrid ante el Racing de este domingo, ha perdido tres patrocinadores y ha generado un conflicto con China al referirse a Mao Zedong, fundador de la República Democrática, en los siguientes términos: “Creo que era un dictador”. Un sacrilegio en la región de Asia, que no ha aceptado su perdón.
Es el mayor descuido del francés, un futbolista no al uso por su pico de oro. “Él no sabe quien es Mao, y la prueba es que dice que cree que es un dictador. Para mí lo grave es que nadie de su equipo le haya advertido, que no se dé cuenta de que hay palabras que tienen una amplia repercusión mundial”, explica una de las personas que mejor conoce biográficamente a Mbappé y a sus allegados.
El exfutbolista Marcel Dugarry, ex del Barça, opinó lo mismo en RMC Sport: “Son muchísimos errores para alguien que se presupone que es un experto. Dentro de la organización que debería rodearlo, hay personas que no han asumido su rol. Es inaceptable que se filtre un mensaje así… Ahora lo critican por disculparse por dinero. Es un saco de boxeo”.
El carisma de Mbappé es innegable aunque se haya reducido por varios motivos, como su relación con Luis Enrique o su controvertida fuga del PSG. “Pero es un buen comunicador, es héroe nacional, sabe transmitir lo que quiere”, dice la primera fuente.
En 2024, Mbappé fue una de las voces que se significó en contra del auge de la extrema derecha. “Hago un llamamiento a votar contra los extremos, los que dividen”, dijo. Marie le Pen, un año después, le contestó con sorna. “Mbappé se fue del PSG y ahora este gana la Champions”, dijo. No obstante, el capitán de la selección gala fue “tibio” en comparación con otros discursos más directos, como el de Jules Koundé. Mbappé lanzó un mensaje medido.
En 2023, expresó públicamente su malestar con la ‘gendermarie’ tras la muerte del joven de 17 años Nahel Merzouk. Su condena le puso en contra a la policía y avivó el debate en Francia sobre la violencia en los barrios más pobres. “Me duele mi Francia. Una situación inaceptable. Mis pensamientos están con su familia”, escribió.
Pero en lo que más ha insistido ha sido en el racismo. El delantero lo sufrió en 2021 cuando erró un penalti en la Eurocopa. La federación francesa fue blanda a la hora de referirse a esos ataques, lo que hizo estallar a Mbappé: “Le expliqué bien que era en relación con el racismo, no con el penalti. Pero él consideró que no había habido racismo”, definiendo su conversación con el presidente. También fue el curso pasado el jugador del Madrid más beligerante con Gianluca Prestianni en su insulto a Vinícius Júnior (“mono”).
Recientemente, no posó con la camiseta de apoyo a los empresarios de Ceuta por respeto a las víctimas que perdieron la vida al saltar la valla. Otro conflicto.
Y, en sus inicios, apuntó que solo tendría patrocinadores que ayudaran a los jóvenes. Dugarry se lo recordó: “Dijo que no se asociaría con una empresa que no fuera buena con los jóvenes o de comida basura… Y se asoció con tres empresas chinas”.
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