El centrista Gadi Eisenkot es el candidato con más apoyos para recibir la tarea de formar Gobierno tras las elecciones del 27 de octubre Leer El centrista Gadi Eisenkot es el candidato con más apoyos para recibir la tarea de formar Gobierno tras las elecciones del 27 de octubre Leer
Tras dos maratonianas jornadas de consultas con los representantes de las 11 listas elegidas para la 26ª Knésset, el presidente de Israel, Isaac Herzog, ha declarado que el próximo domingo anunciará a quién encarga la tarea de formar Gobierno. «No le pido a nadie que renuncie a sus valores básicos. Pero en la realidad actual, donde no hay un claro ganador después de las elecciones, pido originalidad, creatividad, audacia y buena voluntad«, había dicho al inicio de la ronda de reuniones que ha finalizado este jueves por la noche, con 67 recomendaciones para el dirigente centrista Gadi Eisenkot frente a los 46 para el actual primer ministro Benjamin Netanyahu. Los restantes siete -de un partido ultraortodoxo- han optado por la abstención.
«Los resultados de las consultas pueden parecer claros, pero la autoridad que me confiere la ley es determinar quién tiene capacidad para formar Gobierno, y eso no está del todo claro, dadas las mutuas líneas rojas entre los bloques y dentro de los propios bloques», ha afirmado Herzog. Buscando salidas al enrevesado laberinto político creado tras los comicios del pasado 27 de octubre, ha escuchado las preferencias de los partidos en reuniones transmitidas en directo. Una vez recibido el mandato, dispondrá de 42 días (28 iniciales y 14 de prórroga) para mover pieza y completar el puzle. Si fracasa, el presidente encargará la tarea a otro candidato.
«No se han hallado indicios de irregularidades en la integridad de las elecciones ni de alteración de los resultados», anunció la Comisión Central Electoral antes de entregar los resultados oficiales al presidente israelí. De fondo, las denuncias del Likud («elecciones robadas») en alusión a la supuesta injerencia extranjera-bajo investigación- para alentar el voto en el sector árabe.
Herzog presiona para evitar nuevas elecciones, especialmente después de registrarse la mayor participación (77,7%) desde 1999. Por eso, esperaba que los representantes de los partidos acudiesen ayer y hoy a la sede presidencial en el barrio de Rehavia en Jerusalén «con la mente abierta, dispuestos a escuchar, a compartir ideas y a evitar una nueva ronda de elecciones». Algo que no será posible si mantienen todas sus promesas electorales tal y como el propio Herzog ha recordado.
Para Netanyahu, que logró su victoria más amarga al quedarse sin mayoría para revalidar su Gobierno, los nuevos comicios serían el mejor escenario posible a menos que pueda pactar con Eisenkot un Gobierno de unidad sin renunciar al cargo. Así, el primer ministro más longevo de Israel (19 años en tres periodos) seguiría en el poder hasta como mínimo la celebración de las elecciones en marzo o abril, donde tendría más opciones de alcanzar la mayoría. Primero, porque llegaría mejor organizado, asegurándose por ejemplo, que el nuevo partido nacionalista Amja (95.703 votos «desperdiciados» hoy) no se presente. Segundo, el llamado «Bloque del Cambio» difícilmente acudiría a las urnas tan motivado y organizado como el pasado 27 de octubre, cuando por ejemplo, miles de residentes israelíes en el extranjero volvieron para votar y cambiar el camino «peligroso y radical» del Gobierno de Netanyahu e Itamar Ben Gvir. La gran incógnita es si el sector árabe repetiría el fenomenal registro de participación (alrededor de 80%) en caso de que sus 19 escaños no se traduzcan en cambio político.
«Los líderes de los partidos están unidos y actuarán de inmediato para reemplazar al Gobierno del 7 de octubre por un Gobierno de emergencia nacional, y para poner a trabajar a la clara mayoría parlamentaria en la Knésset», anunciaron los dirigentes del «Bloque del Cambio», reunidos por primera vez desde las elecciones.
Eisenkot intentará formar Gobierno sin descartar como último resorte un pacto de rotación con Netanyahu siempre y cuando se asegure de que no le pase lo mismo que a Benny Gantz. En 2020 y pese a las críticas y avisos de los suyos, Gantz aceptó unirse a un Gobierno de rotación debido a la crisis del coronavirus. Pero Netanyahu incumplió su parte del acuerdo, lo que derivó en nuevos comicios.
Eisenkot ha recibido 253.959 votos menos que Netanyahu, pero mejores cartas para formar Gobierno, aunque muy lejos de las que esperaba. Según fuentes de su partido, el intento de Netanyahu de deslegitimar tanto el resultado de las elecciones como cualquier acuerdo con los dos partidos árabes ha reforzado su idea de no pactar con él y la urgencia de cambiarlo. Para que Eisenkot pueda formar Gobierno junto a los tres partidos de su bloque liderados por Avigdor Liberman, Naftali Bennett-Yair Lapid y Yair Golán debe romper la promesa de no depender de los ultraortodoxos y los árabes. Entre las cuatro condiciones de Eisenkot para las formaciones que quieran integrar su coalición, figura la ley de reclutamiento militar y civil para todos (no asumido por los dos partidos ultraortodoxos) y «reconocer a Hamas como grupo terrorista cuyo poder armado y gubernamental debe ser destruido» (no asumido por los partidos árabes).
Liberman, el líder del partido derechista en el bloque anti Netanyahu, ha dado sus 7 escaños a Eisenkot pero envolviéndolos con la línea roja respecto a los dos partidos árabes, Lista Conjunta y Raam, al denunciar que apoyan el terrorismo. Por otro lado, mantiene su divorcio con Netanyahu anunciado en 2019 por asuntos personales y de contenido (ausencia de reclutamiento para jaredíes, no intentar acabar con Hamas en la Franja de Gaza, etc..).
Eisenkot es un líder de consenso nacional, entre otros motivos porque fue jefe del Estado Mayor y perdió un hijo y dos sobrinos en la ofensiva contra Hamas en la Franja de Gaza. Pero también está considerado un novato en la clase política no exenta de tiburones con experiencia en su bloque (Liberman, Lapid, Bennett) y en el del rival (Netanyahu, Arie Deri..).
El líder del partido de centroizquierda Yair Golan ha pedido un Gobierno basado en la mayoría de 67 de escaños (de 120) incluyendo los partidos árabes al asegurar que «la continuidad de Netanyahu en el poder es un peligro para la seguridad nacional y la democracia de Israel».
«La sociedad en Israel no quiere un Gobierno que dependa de Ra’am y de la Lista Conjunta, partidos que apoyan el terrorismo y rechazan la existencia del Estado judío», avisa Netanyahu que al mismo tiempo denuncia la «hipocresía» de sus rivales respecto a los partidos ultraortodoxos. «De repente ellos (los jaredíes) ya no son parásitos ni desertores del ejército, sino que reciben una hoja en blanco y todo por el deseo de la izquierda de tomar el poder, incumpliendo sus compromisos en las elecciones», avisó el veterano dirigente que intenta mantener en su bloque de los últimos años no solo al partido jaredí Shas sino a Judaísmo de la Torá. Este partido no descarta un pacto con Eisenkot y esta mañana no recomendó, como hizo en el pasado, encargar la formación del Gobierno a Netanyahu.
Amplios sectores en Israel están enfadados por las numerosas concesiones (partidas presupuestarias económicas, exención militar, etc) de Netanyahu a los ultraortodoxos en los últimos años a cambio de su apoyo para seguir en el poder. Pero al mismo tiempo, amplios sectores en el sector jaredí están enfadados con el primer ministro y con el liderazgo de sus dos partidos por no haber regularizado la situación de los jóvenes que estudian Torá respecto al ejército. Su malestar se ha traducido en las urnas. Pese al gran crecimiento demográfico de su comunidad, Judaísmo de la Torá ha obtenido los mismos escaños (7) que en 2022 mientras Shas ha perdido cinco quedándose solo en 6.
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