Después de ver el último Mundial 2022 de Australia por televisión, al quedarse fuera por aquella derrota ante Rusia en el Eurobasket’21 en València, la selección española femenina regresa hoy al campeonato del Mundo con hambre acumulada en busca de la medalla perdida hace cuatro años.
La selección española, con cinco jugadoras WNBA, vuelve al Mundial con la vitola de favorita a las medallas desde su pedestal del número 3 del ranking FIBA y sus dos platas europeas seguidas
Después de ver el último Mundial 2022 de Australia por televisión, al quedarse fuera por aquella derrota ante Rusia en el Eurobasket’21 en València, la selección española femenina regresa hoy al campeonato del Mundo con hambre acumulada en busca de la medalla perdida hace cuatro años.
El combinado que dirige Miguel Méndez –que relevó a Lucas Mondelo en el 2021 después del decepcionante sexto puesto olímpico de Tokio’21– ha llegado a Berlín con muy buenas sensaciones: las dos platas europeas consecutivas (2023 y 2025) y el tercer puesto del ranking FIBA, con los pronósticos que le dan el bronce, convierten a la Familia en firme aspirante a medalla.
Somos conscientes de nuestro potencial, pero también vamos con mucha humildad, porque igual que tenemos cinco jugadoras WNBA, Francia tiene 12 o 13,”
“Somos conscientes de nuestro potencial, pero también vamos con mucha humildad, porque igual que decimos que tenemos cinco jugadoras WNBA, Francia tiene 12 o 13, y Alemania, que es nuestro primer rival, tiene 4 o 5 superestrellas”, comenta con prudencia Miguel Méndez (Vigo, 1967), en referencia al estreno de hoy (17.45 h) ante la selección anfitriona en un Berlín Arena que desde hace semanas agotó las 14.000 localidades.
España se presenta en este Mundial con un equipo “que está en crecimiento; están llegando jugadoras muy importantes, jóvenes, que están cogiendo experiencia competitiva y que están empezando a vivir situaciones que no habían vivido; creo que cada año, en cada cita, seremos mejores”, anhela el técnico gallego con un amplio bagaje (cuatro Euroligas, además de las dos platas europeas y el 5.º puesto en los Juegos de París’24), pero que también es debutante en un Mundial, como 11 de las 12 jugadoras; todas menos la capitana Alba Torrens (37), que estuvo en las tres últimas ediciones, y en todas con medalla (bronce en el 2018, plata en el 2014, y bronce en el 2010).
España cuenta con las WNBA María Conde, Awa Fam, Raquel Carrera, Alicia Flórez y Megan Gustafson
Méndez ha tenido que hacer frente a una complicada preparación del Mundial, con las cinco jugadoras WNBA incorporándose tarde y casi sin entrenarse, ya que la liga estadounidense no finalizó hasta el 31 de agosto. Aun así, las cinco WNBA son una garantía de calidad en un equipo joven y ambicioso.
María Conde (29), alero que dejó el Familia Schio italiano por el Toronto Tempo, es una referencia competitiva, una dosis imprescindible de confianza para el equipo; Awa Fam Thiam (19), pívot alicantina de padres senegaleses, cambió Valencia por los Seattle Storm; Raquel Carrera (24), ala-pívot que también dejó el Valencia Basket por el New York Liberty; Megan Gustafson (29), pívot estadounidense de Portland Fire con siete años de experiencia WNBA, se nacionalizó española en noviembre del 2023 para reforzar el juego interior de la selección; y Alicia Flórez (22), base de Washington Mystics, ex del Valencia, aporta clarividencia en la creación de juego.

A las cinco WNBA –que podrían ser seis, ya que Elena Buenavida será la próxima en hacer las maletas a EE.UU.– se suman la veterana Alba Torrens (Palma), jugadoras contrastadas con experiencia en el baloncesto europeo como Paula Ginzo (Brno) y Maite Cazorla (Praha), o en la liga española como o la base de Calella Mariona Ortiz (Casademont Zaragoza), la escolta mallorquina Helena Pueyo (Valencia) y la base asturiana Iyana Martín (Spar Girona).
“Somos un equipo en crecimiento, creo que cada año, en cada cita, seremos mejores”, analiza el seleccionador
Para llegar al Mundial de Alemania, la selección española disputó en marzo un torneo clasificatorio en el que ganó a Nueva Zelanda, Senegal y Puerto Rico, y perdió con Italia y Estados Unidos, indiscutible favorita, ganadora de las últimas cuatro ediciones consecutivas del Mundial y de los últimos 11 oros olímpicos (desde Los Angeles 1984). Es, evidentemente, el oro que pronostica la FIBA en Berlín. Se cruzaría en semifinales con España si los dos equipos acaban líderes de sus respectivos grupos. La plata, según los pronósticos, sería para Francia.

Para hacer realidad estos vaticinios, la selección de Méndez debería empezar a encarrilar la clasificación venciendo en el debut a Alemania, a la que ganó en los dos duelos de preparación (68-82, a puerta cerrada, y 60-65). “Si ganamos, esperamos que marque mucho”, comenta Méndez, sin olvidar a Mali, “una selección que tener muy en cuenta”, y a Japón, que les ganó en el Preolímpico’24.
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