El estudio de la suiza IMD coloca al país en el puesto 39 de 70 por segundo año consecutivo, peor que al inicio del Plan de Recuperación. Y en otro ránking del Foro Económico Mundial, España retrocede en transición energética Leer El estudio de la suiza IMD coloca al país en el puesto 39 de 70 por segundo año consecutivo, peor que al inicio del Plan de Recuperación. Y en otro ránking del Foro Económico Mundial, España retrocede en transición energética Leer
Después de seis años de recibir la mayor cantidad de fondos europeos de la historia para conseguir una economía más competitiva, España no avanza en el índice mundial de competitividad. Está incluso peor que al principio del programa de los llamados fondos Next Generation y se encuentra estancada por segundo año consecutivo en el puesto 39 sobre un total de 70 economías analizadas por la escuela de negocios suiza IMD, que desarrolla en Lausana uno de los índices de competitividad de referencia internacional.
La principal razón del estancamiento es, según IMD, el retroceso en un factor de creciente importancia para medir la competitividad: «La eficiencia del Gobierno». En este factor -ver gráfico adjunto- España se sitúa en el puesto 58 de 70 en el estudio que realiza el Centro de Competitividad Mundial de IMD que dirige el español Arturo Bris. «Un entorno regulatorio y fiscal costoso y rígido y un mercado laboral ineficiente son debilidades claras que explican la posición de España», señala este economista. La entidad que ejerce como asociada en España de IMD en el estudio es la CEOE.
«El lastre es estructural. El mercado laboral es la debilidad más clara en el que el desempleo ocupa el puesto 66 y el desempleo juvenil ocupa el puesto 63. Ambos se encuentran entre los peores de cualquier economía avanzada, dejando sin aprovechar una gran parte del talento del país», lamentan los autores del estudio de IMD. El segundo freno viene del sector público. «La Eficiencia Gubernamental es el peor factor de España (58)». En él se puede ver como subfactores el estado de las finanzas públicas y la política fiscal sitúan a España en el puesto 61 (de 70) y también a la cola en regulación empresarial.
Se añade un tercer problema, pese a los más de 100.000 millones del llamado Mecanismo de Recuperación y Resiliencia: «España se queda atrás en factores que facilitarán el desarrollo económico del futuro. Estos incluyen la adopción de IA en empresas (56), exportaciones de alta tecnología (47, como porcentaje de productos manufacturados), educación (cae del 34 al 39) y productividad (cae del 40 al 47)».
Al otro lado de la balanza hay fortalezas en la economía española que evitan que pierda más puestos en el índice general. «El factor mejor situado de España es el Desempeño Económico (22), el que ha mejorado del puesto 35 al 22 en cinco años», señalan.
El Producto Interior Bruto ha crecido más tras el desplome de la pandemia que en las grandes economías europeas: «el Desempeño Económico se apoya en que el país rinde adecuadamente en la economía global, por ejemplo, está entre los 10 primeros en inversión hacia el exterior y en exportación de servicios, con el turismo como motor fiable».
Otro factor positivo es la infraestructura en sentido amplio, que incluye un sistema de salud mejor que otros países, un sistema financiero que mejora posiciones y una esperanza de vida de las más altas del mundo.
España se ve adelantada en el índice por la mayoría de la UE, incluidos los países bálticos, aunque Europa en general pierde posiciones en el índice mundial. Singapur se ha convertido en el más competitivo del mundo desplazando a Suiza, que cae desde su primera plaza de 2025 al tercer lugar porque también asciende Hong Kong al segundo puesto.
La Confederación Helvética, lastrada por su debilidad política gubernamental, es el único estado europeo en el top 5 que completan Taiwán y Emiratos Árabes. El primer país de la UE es Dinamarca, en sexta posición tras perder dos puestos, y el mejor de la Eurozona, Irlanda, en séptimo lugar.
Pese a su posición media baja en la tabla, España supera en competitividad a otros países europeos y queda por delante de otros países europeos como Portugal, Polonia, Italia, Grecia, Bulgaria y Rumanía.
EEUU está en el puesto 10 del mundo y China, en el 12. Según el estudio, «los datos demuestran que la ventaja competitiva depende cada vez más de la credibilidad institucional, la adaptabilidad y la resiliencia».
El Foro Económico Mundial ya no realiza ránkings de competitividad como el IMD, pero sí mantiene el de transición energética.
En el que ha publicado esta mañana, España se sitúa en el puesto 22 tras perder cuatro posiciones con respecto al mismo estudio de 2025. El ‘top 10’ está dominado por países europeos y Portugal se encuentra en la posición 15. Suecia, Finlandia, Dinamarca, Noruega, Estonia dominan el ránking.
«España registró un deterioro del 6,1% en dependencia energética, debido al aumento de las importaciones y a una menor diversificación de los países proveedores. También experimentó uno de los mayores retrocesos en asequibilidad energética entre las economías avanzadas, con una caída del 8,3%», señalan los autores del Foro de Davos para explicar el retroceso español.
Según el estudio, se está produciendo, en general, un retroceso en la transición energética mundial. «A pesar de la inversión récord en energías limpias en 2025, el ritmo mundial se ralentiza y, por primera vez en más de una década, disminuye la preparación para esta transición», señala el informe. El problema es que «el panorama energético está cada vez más fragmentando y condicionado por la seguridad, a medida que los países reequilibran sus prioridades en materia de sostenibilidad, asequibilidad y resiliencia». Las recientes tensiones en torno al Estrecho de Ormuz, no han hecho sino acentuar estas tendencias.
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