El sábado 25 de julio, a las dos de la madrugada, Virginie Sans estaba de vacaciones en Bretaña, al norte de Francia, con su marido y su hijo menor, cuando recibió una llamada de su otra hija, de 17 años. Estaba sola con dos amigas en la casa familiar en Esynes, municipio a ocho kilómetros de Burdeos, y acababa de recibir un mensaje en su teléfono de la prefectura (delegación de Gobierno) de Gironda: “Evacuación urgente Esynes. Posibilidad de acogida en el parque de exposiciones de Burdeos. Hall 3”. Sans y su marido hicieron las maletas y condujeron toda la madrugada para llegar al amanecer al parque de exposiciones, donde ya les esperaba su hija.
El fuego desatado hace 10 días en el suroeste de Francia, el mayor desde la II Guerra Mundial, ha obligado a evacuar a 220.000 personas y ha abierto el debate sobre la falta de adaptación al cambio climático
El sábado 25 de julio, a las dos de la madrugada, Virginie Sans estaba de vacaciones en Bretaña, al norte de Francia, con su marido y su hijo menor, cuando recibió una llamada de su otra hija, de 17 años. Estaba sola con dos amigas en la casa familiar en Esynes, municipio a ocho kilómetros de Burdeos, y acababa de recibir un mensaje en su teléfono de la prefectura (delegación de Gobierno) de Gironda: “Evacuación urgente Esynes. Posibilidad de acogida en el parque de exposiciones de Burdeos. Hall 3”. Sans y su marido hicieron las maletas y condujeron toda la madrugada para llegar al amanecer al parque de exposiciones, donde ya les esperaba su hija.
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