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Leo que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) «avala el fin conciliador de la Ley de Amnistía«. Lo de ‘conciliador’ me sorprende porque me parece que el tribunal de la UE se mete en nuestras cosas.
Además, la palabra ‘conciliador’ me indica que hay cosas o personas a conciliar y yo, que soy ingeniero textil, no lo sabía.
Por casualidad hoy cojo dos periódicos, el de siempre y otro. Me sorprende ver la repetición de la palabra ‘conciliación’. Incluso se habla de ‘reconciliación’, que ahora no se refiere al libro del rey Juan Carlos, sino de algo más profundo, por lo que parece.
Yo tengo amigos independentistas, a los que no había dado importancia como pensaba que ellos tampoco me la daban a mí. Pero algunos titulares de estos días me desconciertan. Me entero de que la Ley de Amnistía ha beneficiado a 403 personas, que casi 100 ex altos cargos están pendientes del olvido, que Oriol Junqueras está muy enfadado porque no le dejan dar clase y veo la foto que se hacen unos cuantos. Si ahí está el que yo pienso, no me haría la foto por si acaso.
Me entero -no me entero- de los juegos de Puigdemont con Santos Cerdán y con Zapatero y que ahora estamos esperando a que nos enteremos de dónde han salido las joyas para seguir con las conversaciones.
No sé si soy muy simplón, pero pienso que a Pedro Sánchez todo esto no le importa nada y que él juega en otra liga, mientras hace que nosotros nos entretengamos en esta.
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