El añadido de 11 minutos en el estadio Azteca fue angustioso para ambos bandos y fue testigo de un esfuerzo sobrehumano. Unos por atacar y alargar la ilusión del país coorganizador, otros por defender y acabar con el martirio. Para los ingleses, agotados, porque el reloj no avanzaba; para los mexicanos, con tres delanteros centro y muchos balones colgados, porque no encontraban grietas para forzar la prórroga. Fue un ejercicio al límite que los dejó a todos al borde de la extenuación. Inglaterra avanza en el Mundial porque cuando golpea lo hace duro, muy duro, y México llora ante la gran ocasión perdida.
Los ingleses sueñan con todo tras su “heroica” resistencia mientras el coanfitrión lamenta la ocasión perdida
El añadido de 11 minutos en el estadio Azteca fue angustioso para ambos bandos y fue testigo de un esfuerzo sobrehumano. Unos por atacar y alargar la ilusión del país coorganizador, otros por defender y acabar con el martirio. Para los ingleses, agotados, porque el reloj no avanzaba; para los mexicanos, con tres delanteros centro y muchos balones colgados, porque no encontraban grietas para forzar la prórroga. Fue un ejercicio al límite que los dejó a todos al borde de la extenuación. Inglaterra avanza en el Mundial porque cuando golpea lo hace duro, muy duro, y México llora ante la gran ocasión perdida.
“Usted también”. Bajando las escaleras del túnel de vestuarios del Azteca, Jude Bellingham se encontró al lado de Gilberto Mora y el inglés, autor de los dos primeros goles del partido, los dos primeros que recibía México en el Mundial y, seguramente, los dos que terminaron provocando el doloroso adiós, consoló a a la promesa adolescente, el más joven del torneo. “También” le quiso intercambiar su camiseta. Morita, en shock por todas las emociones vividas a sus 17 años, se quedó paralizado mientras el 10 inglés se quitaba la elástica. “Usted también”, le pidió Bellingham viendo que no reaccionaba.
Pidiendo la hora
“En el momento del pitido final fue como si hubiéramos ganado una final”, reconoce el alivio Thomas Tuchel
Ese es el respeto que México se ganó en el panorama futbolístico. Perdió contra una potencia como Inglaterra, igual que en el 86 cayó frente a Alemania en los penaltis y en el 70 Italia la dejó sin semifinal, que acabó pidiendo la hora.
“Fue una actuación heroica y un resultado heroico”, resumió el sufrimiento Thomas Tuchel, contento de haber superado todos los obstáculos para estar ya en cuartos de final. “En el momento del pitido final fue como si hubiéramos ganado una final”, insistió el seleccionador de los Three Lions. Al capitán Harry Kane la lluvia, los nervios, el desgaste físico y la alegría final le pasó factura y acabó afónico. “Mi voz se ha ido. Fue un partido loco. Tuvimos que luchar mucho. Todo estaba en contra nuestra pero encontramos la manera”, consiguió articular.
Aprovechan para aplastar
En tres minutos, Bellingham perforó dos veces la portería, contra RD Congo el doblete de Kane llegó en once minutos y a Panamá le endosaron dos separados seis
No es para menos. Inglaterra jugó desde el minuto 53 con diez por la expulsión de Quansah, recibió el 2-3 de penalti de VAR en el 69 y tuvo que resistir un asedio brutal del rival, que tuvo el 72% de la posesión en la segunda parte y metió 37 centros. Todo eso jugando en campo contrario y a 2.200 metros de altitud. Tuchel hizo entrar a tres defensas (Stones, Burn y Spence) y retiró a Kane para proteger a un Pickford que dominó el área con cinco despejes de puños.
Eso habla de la gran presión a la que fue sometido. Pero antes, Inglaterra demostró por qué es candidata a todo en el Mundial. Pocas selecciones aprovechan tanto sus momentos buenos en los partidos. En tres minutos y en dos acciones veloces, Bellingham perforó dos veces la portería de México (36 y 38). Llueve sobre mojado porque contra RD Congo el doblete de Kane llegó en once minutos en la recta final, mientras que a Panamá el destrozo se lo hizo con dos tantos separados por 360 segundos (seis minutos). Los pross son especialistas en aplastar cuando tienen al rival a su merced.
Base para el futuro
Además del gran Mundial de Quiñones, Lira y Alvarado, los jóvenes han llegado para quedarse. Mora no está solo: Obed, Chávez, Brian Gutiérrez y la Hormiga González
La eliminación de México significa también la despedida de Javier Aguirre del banquillo. Rafa Márquez, su segundo, será su relevo. Así estaba ideado. “Es una noche dura para México, dormiremos poco. Me gana la emoción. A todos los jugadores les agradecí lo que han hecho por su país y a Rafa le di un gran abrazo. Hay una base fuerte”, destacó sobre el legado. Además del gran Mundial de Quiñones (4 goles), Lira y Alvarado, los jóvenes han llegado para quedarse. Mora (17) no está solo: Obed Vargas y Chávez tienen 20 y Brian Gutiérrez y la Hormiga González acaban de hacer 23. A muchos de ellos les espera el salto a Europa.
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