Los jugadores de lotería y el cupón de la ONCE tienen buen perder. No le echan la culpa al lotero ni a los gatos negros, que han dejado la calle y llevan ahora vida de señoritos. Los jugadores de Argentina, en cambio, son de dar la espalda –y donde la espalda cambia de nombre– al contrario si les gana. Y luego están los detractores de la selección española, que se dividen entre resignados y beligerantes. Unos tienen buen perder, los otros no.
Los jugadores de lotería y el cupón de la ONCE tienen buen perder. No le echan la culpa al lotero ni a los gatos negros, que han dejado la calle y llevan ahora vida de señoritos. Los jugadores de Argentina, en cambio, son de dar la espalda –y donde la espalda cambia de nombre– al contrario si les gana. Y luego están los detractores de la selección española, que se dividen entre resignados y beligerantes. Unos tienen buen perder, los otros no.Seguir leyendo…
Los jugadores de lotería y el cupón de la ONCE tienen buen perder. No le echan la culpa al lotero ni a los gatos negros, que han dejado la calle y llevan ahora vida de señoritos. Los jugadores de Argentina, en cambio, son de dar la espalda –y donde la espalda cambia de nombre– al contrario si les gana. Y luego están los detractores de la selección española, que se dividen entre resignados y beligerantes. Unos tienen buen perder, los otros no.

Azares del destino, he vivido de cerca dos episodios del mal perder de algunos por un triunfo ajeno (a mí tampoco me gustan las unanimidades aunque no voy soltando leches en los bares de Navarra a lo guerrillero de Cristo Rey, saboteando pantallas gigantes o destruyendo murales). Lo llamativo es el empleo, en ambos casos, del mismo insulto, cosa extraña porque incurren en un lenguaje machista, sexista y no inclusivo, impropio de gente de extrema izquierda y de clase obrera/ trabajadora: “Puta España”.
Parece mentira que gente de la clase obrera llame meretriz a España, como si fuese un insulto
Unos espectadores en la plaza de toros de Pamplona desplegaron dos pancartas el 10 de julio, horas antes del España-Bélgica, con los textos “Puta España” y “Puta selección”. Ayer, en mi barrio, junto a la plaza Joanic, allí donde hubo una churrería y un estanco –pero queda un magnífico kiosko y una tienda de buenas empanadas argentinas–, unos ciudadanos de la ciudadanía se cargaron el mural remarcable del artista urbano TvBoy que reflejaba el beso de Ferran Torres a la Copa del Mundo. Adivinen la frase pintada para dejar constancia de sus convicciones…
Tratándose de ciudadanos antifascistas – las calles, las plazas de toros y los murales de barrio siempre serán nuestros–, convendría que dejasen de emplear el término “puta” en tono peyorativo porque las trabajadoras del sexo merecen un respeto, como todos y todas sabemos. Y recordar que utilizar el término, con intención ofensiva, como es el caso, era propio de señorones franquistas.
Los detractores del triunfo de la selección deberían adaptarse al lenguaje de los tiempos o disimular su machismo con sinónimos más literarios. Yo les pediría que se acerquen a lo que queda del mural de Joanic y pinten “España meretriz” o “¡Muera España!”, más clásico. De paso, darles las gracias por sus desvelos. Han privado a la ciudadanía del barrio –los vecinos, vaya– de un mural bien pintado en recuerdo de un momento grato en la memoria colectiva y acaso democrática. Allí dónde disfrutamos durante años de otro mural futbolero, de Lionel Messi, ahora nos hemos quedado sin Ferran Torres, gentileza de los guardianes de las esencias, entre cuyos valores no figura ni el saber perder ni la tolerancia artística.
Deportes
