Léon Marchand puso de nuevo patas arriba París como si el tiempo se hubiera detenido en aquellas tardes de gloria de hace dos años cuando consiguió cuatro oros individuales en una de las exhibiciones más emblemáticas de la historia de la natación olímpica. En esta ocasión, el nadador francés no puede con su habitual abanico de pruebas por unos problemas en el abductor (no está inscrito en la braza ni en los estilos), pero su estado de forma y su hambre competitiva lo elevan a otro escalón. Francia le adora como él al cloro, porque cada vez que se lanza a una piscina suceden cosas. Impactantes.
El nadador francés se estrenó con una posta de récord mundial en los 4×200 libre para darle una plata a su país en un relevo apasionante
Léon Marchand puso de nuevo patas arriba París como si el tiempo se hubiera detenido en aquellas tardes de gloria de hace dos años cuando consiguió cuatro oros individuales en una de las exhibiciones más emblemáticas de la historia de la natación olímpica. En esta ocasión, el nadador francés no puede con su habitual abanico de pruebas por unos problemas en el abductor (no está inscrito en la braza ni en los estilos), pero su estado de forma y su hambre competitiva lo elevan a otro escalón. Francia le adora como él al cloro, porque cada vez que se lanza a una piscina suceden cosas. Impactantes.
Había que esperar a la última prueba para comprobarlo. En el relevo 4×200 libre masculino, Marchand fue el primer relevista de su país en un posta supersónica. Con una cadencia de nado altísima, que certifica la mejora del francés en el estilo libre, y sus subacuáticos habituales, nadó desde el primer metro por debajo del récord mundial estadounidense y batió en sus primeros 200 metros la mejor posta, con 1m43s76. Una marca que le permite soñar con todo en esa distancia (David Popovici, vigente campeón mundial, registró en Singapur 2025 1m43s53).
Con la ayuda de Marchand, Francia se colgó el bronce (7m02s23), lejos de un Gran Bretaña dominadora (7m01s52, récord de los Campeonatos), superando en la última brazada a Alemania (7m02s28).
Fue una tarde veloz, con varios récords de los Campeonatos, quizás motivados por la bienvenida de Alain Bernard, el gigante francés campeón olímpico y plusmarquista de 100 libre en la época de los bañadores mágicos. También lo fue para la delegación española, especialmente para Estella Tonrath, quien se metió tercera en la final de los 200 espalda y este martes peleará por una medalla de mérito, siguiendo los pasos de otras espaldistas ilustres como Duane da Rocha o Nina Zhivanevskaya.
El primero oro individual
Con Léon Marchand sin estar inscrito por sus molestias en los abductores, los 400 estilos masculinos, como es tradición, abrieron la tarde de finales de los Europeos de París con un final incierto. O no tanto. Todas las miradas apuntaban al que fuera campeón del mundo júnior, el ruso Ilia Borodin, bronce en el pasado Mundial absoluto de Singapur. Sujeto a su gran braza, se colocó primero y remató el oro con una soberbia posta de libre para establecer el récord de los Campeonatos (que estaba en manos del eterno húngaro Laszlo Cseh) y batir además el récord de Rusia (4m08s17).
Tonrath paró el cronómetro en 2m08s99 con un nado consistente, siempre en carrera por la calle 5, sin perder referencias. Solamente la superaron la portuguesa Camila Rodrigues (2m08s48) y la gran favorito al oro con una marca de nivel top olímpico, la británica Katie Shanahan (2m07s61). “Me queda una marcha más”, dijo después.
Su final no será la primera de la delegación española. En el relevo 4×200 libre femenino, el joven cuarteto español finalizó en sexta posición con una marca cercana al récord de España de los Mundiales de 2013, con nadadora medallistas mundiales como Mireia Belmonte o Melanie Costa. Su registro fue de 7m54s94 con una Ainhoa Campabadal que metió a España en carrera (1m57.33) y unas jovencísimas María Daza (1m58s01) y especialmente Irene Ciércoles, de 16 años (1m58s66), quienes mantuvieron el relevo entre los cinco primeros. Alba Herrero cerró con 2m00s94. El oro fue para Gran Bretaña, con récord de los Campeonatos (7m45s93), la plata se la colgó Hungría (7m49s09) y el bronce para Rusia (7m49s13).

María Daza precisamente se clasificó en la sesión de la mañana para las semifinales de los 100 libre, donde batió el récord de España que ella misma poseía (53s97), pero no le alcanzó para entrar en la final. Fue decimotercera.
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