María del Monte fue una de las entrevistadas del programa La noche de Aimar, de este pasado miércoles. La folclórica, una de las artistas españolas más queridas, se sinceró con Aimar Bretos sobre su vida, recordando su infancia, su relación con el gran amor de su vida, Inmaculada Casal, y su orientación sexual.
La artista habla sobre su orientación sexual y de su relación con Inmaculada Casal en el programa ‘La noche de Aimar’
María del Monte fue una de las entrevistadas del programa La noche de Aimar, de este pasado miércoles. La folclórica, una de las artistas españolas más queridas, se sinceró con Aimar Bretos sobre su vida, recordando su infancia, su relación con el gran amor de su vida, Inmaculada Casal, y su orientación sexual.
“Lo del armario lo detesto. No he estado en un armario en mi vida. Primero, porque no quepo. Segundo, porque engancharía las perchas en las orejas. No he estado en mi vida en un armario. Mi vida, mi círculo, mis amigos, todo el mundo conoce mi vida, de la gente que yo quiero. Se llama mi vida por eso, porque es mía”, dijo sobre su orientación, que se conoció públicamente en el pregón del Orgullo de Sevilla en junio de 2022.
La cantante, que afirmó que está atravesando un momento de paz y de tranquilidad, no dudó en hablar también de Isabel Pantoja, con quien tuvo una gran amistad en los años 90 que ocupó muchos titulares en la prensa del corazón. El presentador del espacio quiso saber cómo se sentía María cada vez que la prensa le realizaba preguntas sobre su examiga.

“No entiendo que me pregunten por ella. No sé si se trata de una medida de paciencia”, apuntaba del Monte, que reconocía que no contestaba a este tipo de preguntas, pero que también entendía el trabajo del periodista. “Llega un momento en que te cansas, pero entiendes de que si esta criatura (el reportero) te está preguntando esto con una cámara en el hombro es porque es lo que le han dicho que haga, es su trabajo y hay que respetarlo, no hay más”, indicaba.
Llega un momento en que te cansas, pero entiendes de que si esta criatura (el reportero) te está preguntando esto con una cámara en el hombro es porque es lo que le han dicho que haga”
En este punto, habló sobre su relación con la prensa, a quien respeta y considera que también la han respetado. “Soy una persona que me considero afortunada en ese sentido, he sido respetada, en ocasiones salpicada, porque me han cogido del pisotón de otras personas, pero creo que soy una persona respetada, es más, hasta querida”, comentó.
Inmaculada Casal, su gran amor
Aimar Bretos también preguntó a María por su mujer, la periodista Inmaculada Casal, a la que conoció en el colegio, “siendo muy joven”. Explicó que su historia de amor empezó veinte años después, cuando volvieron a coincidir. “Ahí se cruzaron las miradas y como te miren bien…ahí no hay nada de rascar”, dijo María, que agregó: “Yo sentí eso que te alegra por dentro, que te pone contentito todo, es algo que no se puede explicar ni medir”.
Durante su charla con el presentador, la artista apuntó que para aguantarla “solo hay un camino” y es entenderla. “Si me conoces y sabes llevarme, con el dedo chico haces conmigo lo que te dé la gana. No hay una persona que se deje llevar más que yo, pero si tratas de imponerme sin razonamiento, yo no soy negociable”, se sinceró.

De su mujer, destacó sus ojos, “los más bonitos del mundo” y afirmó que para ella la mirada de una persona dice mucho. “Hay que mirar a los ojos, los ojos siempre se han dicho que son el espejo del alma, pero, para mí, son los grandes parlanchines. Cuando miro a alguien a los ojos, veo la limpieza o la turbiedad en el acto”, aseguró.
María ha encontrado en Inmaculada a la compañera perfecta, ya que se entienden mucho pero también han tenido desencuentros. “Tuvimos una pelea, y, a partir de ahí, dijimos no nos peleamos más, nos casamos”, explicó la cantante, que también afirmó que ella es “muy de demostrar” y de cuidar a las personas. “Hay veces que no hay ni que decirlo, sino hacer sentirlo. Decir te quiero es decir dos palabras muy bonitas, pero no vale con eso”, apuntó.
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