Dos semanas después de la avalancha, Rabat exige a los niños de vuelta y debate la soberanía de la Ciudad Autónoma Leer Dos semanas después de la avalancha, Rabat exige a los niños de vuelta y debate la soberanía de la Ciudad Autónoma Leer España // elmundo
En el cruce irregular de 80.000 personas que se produjo en la frontera de Ceuta el pasado 30 de julio hay, al menos, dos partes involucradas: España y Marruecos. La postura de la primera es conocida, pues el presidente del Gobierno y cinco ministros han comparecido en las últimas dos semanas desde la ciudad autónoma para trasladar su planteamiento, y otros cinco lo han hecho en intervenciones desde la Península. España ha atribuido a la acción de las mafias la entrada masiva, ensalzado la cooperación con el país vecino y abogado por el retorno a Marruecos de todos aquellos inmigrantes que la ley permita. Sin embargo, por parte de Rabat, los posicionamientos han sido contados. En los momentos iniciales, el silencio fue la principal respuesta a lo ocurrido. Y, en los últimos días, este solo se ha roto cuando el país vecino ha querido lanzar dos mensajes: que reclama a sus menores de vuelta y que la soberanía de Ceuta y Melilla es un asunto «pendiente».
30 DE JULIO. La jornada en que se produjo el cruce masivo, a nado y a pie, en la frontera, Marruecos, como también España, limitó su pronunciamiento a la información que trasladaron fuentes diplomáticas a primera hora de la tarde. «Los recientes intentos de entrada irregular no responden, en modo alguno, a una voluntad de las autoridades marroquíes de favorecer la inmigración irregular», recogieron estas fuentes. Como hizo España, ensalzaron la cooperación entre ambos países y señalaron a las mafias y su interpretación de la sentencia del Tribunal Supremo que prohíbe las devoluciones en caliente si se accede a nado como el origen de la avalancha.
2 DE AGOSTO. Desde aquello, y en las horas más críticas de la crisis, cuando 80.000 personas estaban irregularmente en Ceuta, Marruecos guardó silencio. Aunque el Gobierno español dijo estar manteniendo comunicación constante con el país vecino, no hubo un pronunciamiento oficial de Rabat hasta la tarde del domingo 2 de agosto. En un comunicado, el Ministerio del Interior marroquí ofreció sus propios datos de lo ocurrido -contabilizaba 40.000 cruces a Ceuta y 11 fallecidos- y quiso manifestar que Rabat «seguirá siendo, según lo prometido con sus socios, un socio fiable y responsable». Un portavoz de Interior del país vecino compareció aquel día, pero no el ministro.
3 DE AGOSTO. El siguiente pronunciamiento de Marruecos, de nuevo, no llegó en forma de declaraciones de un alto cargo. La información se dio a conocer en un encuentro de una fuente del Ministerio de Exteriores marroquí con agencias de prensa internacionales. Allí se dijo que la gestión migratoria es «una responsabilidad compartida» entre Madrid y Rabat, un mensaje que llegaba horas después de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, advirtiera: «No se puede aceptar ningún intento de utilizar la migración irregular como medio para ejercer presión sobre un estado miembro».
5 DE AGOSTO. Casi una semana después de la entrada masiva a Ceuta, trascendió que la Justicia marroquí había procesado a 86 personas por su presunta implicación en los cruces de migrantes a Ceuta. La información no procedía del Gobierno ni de la Justicia de Rabat, sino de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH).
6 DE AGOSTO. Cuando habían transcurrido siete días de la avalancha en la ciudad autónoma, el Ejecutivo ceutí advertía que allí aún permanecían miles de personas. España se veía inmersa, a la vez, en la polémica porque el Ministerio de Infancia empezó a plantear la idea de que los menores migrantes no acompañados podrían tener que ser trasladados a la Península para aliviar la carga asistencial en Ceuta. Fue entonces, aunque de nuevo sin hacerlo delante de los focos, cuando Marruecos se pronunció sobre esto. Una fuente diplomática aseguró a Efe que el país está dispuesto a recibir a sus menores si España levanta «los obstáculos judiciales y administrativos que impiden hacerlo».
10 DE AGOSTO. El ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, fue el primer alto cargo del país vecino en pronunciarse abiertamente tras la entrada masiva irregular a Ceuta. Lo hizo 11 días después, en declaraciones al portal informativo marroquí Hespress y para solicitar a España el regreso de los menores de su país que permanecen en la ciudad, según recogió Efe. Ouahbi aseguró que Rabat reclamará su retorno por la vía legal y política.
11 DE AGOSTO. El martes a última hora trascendió que el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos (CNDH), organismo oficial del país vecino, redactó un informe en el que acusaba a los agentes de seguridad españoles de haber infligido malos tratos a los migrantes que entraron en Ceuta irregularmente. La información sobre esta acusación llegaba a España apenas unas horas después de que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, ensalzara desde la ciudad autónoma el «diálogo diplomático» con el país vecino. «Hablo con mi homólogo marroquí todos los días», recalcó, evitando en todo momento cuestionar de manera alguna el papel que tuvo Rabat en la entrada masiva del 30 de julio. Albares aseguró que Marruecos no había pedido «ninguna contrapartida a cambio» de su disposición a recibir a quienes siguen en Ceuta y esquivó así todo choque, pero Rabat no lo hizo ayer de vuelta.
12 DE AGOSTO. A primera hora de ayer trascendieron en España unas declaraciones del ministro de Justicia marroquí, Ouahbi, que en una entrevista dijo que la soberanía de ambas ciudades es un asunto «pendiente». «Seguimos aferrándonos a nuestras tierras», señaló, recoge Europa Press, palabras a las que el ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, restó alcance. A primera hora de la tarde, Ouahbi trasladó a Efe que Marruecos estudia suspender la aplicación del acuerdo de extradición con España, alegando problemas en la entrega de personas que reclaman. Todo mientras en el Gobierno español la consigna sigue siendo evitar el choque -solo la ministra de Defensa, Margarita Robles, se desmarca, aunque sin referirse explícitamente a Rabat-.
