El fantasma del Maracanazo, que se cobró vidas, y el del Mineirazo, que provocó vergonzosos ríos de lágrimas, sobrevoló muchos minutos en Houston. El espectro de aquellos siniestros solo se desvaneció en el minuto 95 con el gol de Martinelli que clasificó para octavos a Brasil ante una Japón que por momentos se ilusionó con firmar la primera gran sorpresa del Mundial. La pentacampeona no convenció, pero evitó el sexto fracaso consecutivo en una cita mundialista con una remontada que mantiene vivo, aunque con menos constantes vitales, el sueño del sexto título.
La ‘canarinha’ pasa a octavos con una remontada que culminó el jugador del Arsenal en el 95
El fantasma del Maracanazo, que se cobró vidas, y el del Mineirazo, que provocó vergonzosos ríos de lágrimas, sobrevoló muchos minutos en Houston. El espectro de aquellos siniestros solo se desvaneció en el minuto 95 con el gol de Martinelli que clasificó para octavos a Brasil ante una Japón que por momentos se ilusionó con firmar la primera gran sorpresa del Mundial. La pentacampeona no convenció, pero evitó el sexto fracaso consecutivo en una cita mundialista con una remontada que mantiene vivo, aunque con menos constantes vitales, el sueño del sexto título.
Desde que la táctica ha ganado protagonismo en el fútbol en detrimento del talento, Brasil ha renunciado a parte de su esencia, con menos jogo bonito y más pizarra, para adaptarse, a marchas forzadas, a los nuevos tiempos. La presencia en el banquillo de Ancelotti, primer entrenador extranjero en más de un siglo, es la última evidencia de esta mutación. La transición ha estado llena de decepciones, en especial la del 2014 con el sonrojante 7-1, pero la torcida brasileña es siempre optimista cuando se inicia el Mundial. El merchandising del hexa sale del cajón cada cuatro años, desde hace ya dos décadas, y en Estados Unidos no es una excepción. Los fieles de la verdeamarela, nunca mejor dicho porque la selección es religión, tiñeron de amarillo las gradas con la misma alegría con la que afrontaron su último éxito en el 2002. El gesto, sin embargo, se les torció hasta el éxtasis final.
El empuje de la hinchada de la canarinha impulsó de inicio a los suyos, que salieron con intensidad ante un rival ordenado atrás, como se esperaba, que dispuso cinco defensas y una línea de cuatro en la medular. Guimarães pedía más a su afición, que respondía con más decibelios pero no veía recompensada su entrega con ocasiones. Un chut de Cunha despejado por Suzuki fue la mejor aproximación antes de la pausa de hidratación.
Brasil apenas generó peligro de inicio y Sano aprovechó una pérdida brasileña para marcar antes del descanso
Tras el receso, comenzó a torcerse el guion brasileño. Danilo perdió el balón ante la presión nipona y Casemiro, con tarjeta amarilla, no pudo seguir la conducción de Sano, que superó a Alisson con un chut raso y cruzado ajustado al palo. Los aficionados de los samuráis azules se dejaban oír por primera vez entre el manto amarillo de la grada. La presión por vencer y convencer, también por borrar las tempranas eliminaciones en los Mundiales anteriores, empeoraron a una Brasil con demasiada prisa. Un chut lejano de Cunha y otro de Vinícius, ambos sin peligro, fue la descafeinada respuesta antes del descanso. Bebeto, Roberto Carlos, Ronaldo y Ronaldinho, héroes de otros tiempos mejores, se lo miraban desde la grada con cara de circunstancias. La nostalgia, a bien seguro, invadió a muchos brasileños.
El descanso le sirvió a Brasil para incidir en el punto flaco de Japón: el juego aéreo. Recuperados del gol en contra, con más brío y calma tras la reanudación, la verdeamarela encontró más liberados a sus extremos, que tenían como misión encarar o centrar. Los de Ancelotti iniciaron un bombardeo al área que obtuvo sus frutos. Guimarães provocó con un cabezazo la primera gran parada de mérito de Suzuki y Casemiro, a bocajarro, vio como una carambola en la línea de gol, con rebotes afortunados entre varios japoneses, le negaba el gol. El mediocentro, sin embargo, acertó a cabecear a la red dos minutos después un gran envío de Gabriel. La alegría y la fe volvía a la torcida brasileña.
Brasil, ante una Japón más desordenada, enlazó su mejor momento, en especial un Vinícius que rozó un gol de bandera. El del Madrid se deshizo con un caño de Tomiyasu y sorteó con un gran recorte a Sano antes de que Suzuki desviará su chut al palo. Cuando la ola brasileña decayó, los de Moriyasu se cobijaron en su área a la espera de un contragolpe, mientras que los sudamericanos monopolizaron el balón. Neymar, que no jugó, lo miraba desde el banquillo, igual que Casemiro, lesionado.
Casemiro anotó de cabeza el empate y Martinelli desvaneció la opción de otra decepción mundialista
A diferencia de Japón, que nunca ha ganado una eliminatoria mundialista, Brasil estaba obligada a ganar pero tenía mucho a perder. Un error en la canarinha significaba quedar marcado para siempre. Con ese difícil equilibrio, los de Ancelotti siguieron atacando sin grandes alardes, incluso dando por buena una prórroga, hasta que en el último minuto toda la presión histórica se diluyó. Tanaka perdió un balón en la frontal que cayó en Guimarães y el centrocampista, pese a la acumulación de jugadores asiáticos, halló un boquete en el área para conectar con Martinelli. El del Arsenal chutó cruzado y con suspense, tras desviar el balón Suzuki y tocar en el palo, resucitó el sueño de una Brasil que buscará los cuartos ante el ganador del Costa de Marfil-Noruega. El merchandising del hexa no vuelve al cajón.
Brasil, 2 – Japón, 1
Brasil: Alisson; Danilo, Gabriel Magalhaes, Marquinhos y Douglas Santos; Lucas Paquetá (Endrick, m.46), Casemiro (Fabinho, m.92) y Bruno Guimaraes (Danilo Santos,m.97); Rayan, Matheus Cunha (Martinelli, m.66) y Vinicius Junior.
Japón: Zion Suzuki; Takehiri Tomiyasu, Shogo Taniguchi, Hiroki Ito; Ritsu Doan (Sugawara, m.65), Kaishu Sano, Daichi Kamada (Tanaka, m.75), Keito Nakamura (J. Suzuki, m.66); Junya Ito (Machino, m.75), Ayase Ueda y Daizen Maeda (Ogawa, m.98).
Goles: 0-1, m.29: Sano; 1-1,m.55: Casemiro; 2-1, m:96: Martinelli.
Árbitro: Maurizio Mariani (ITA). Mostró cartulina amarilla a Casemiro (m.15), de Brasil, y a Sano (m.12), Kamada (m.45) y a Junnusuke Suzuki (m.84), de Japón.
Incidencias: Partido correspondiente a los dieciseisavos de final del Mundial de fútbol disputado en el NRG Stadium de Houston (Texas) ante 68.777 espectadores.
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