Andrea Kimi Antonelli ya forma parte de la historia de la Fórmula 1. El piloto con cara de niño, porque es un niño, porque lloraba como un niño al cruzar la meta, porque compite como si jugara con la play, se convertía ayer en México en el más joven campeón de la F-1 a sus 20 añitos, 2 meses y 7 días. Desbanca el chaval de Bolonia a un cuarteto majestuoso de la precocidad, nada menos que a Sebastian Vettel (23 años en el 2010), Lewis Hamilton (23 en el 2008), Fernando Alonso (24 en el 2005) y Max Verstappen (24 en el 2021). Maravilla de la generación Z, que ha crecido con pantallas, haciendo scroll y consumiendo clips a velocidad de vértigo, Antonelli es el primer campeón de la F-1 nacido en el siglo XXI.
El italiano se convierte en el más joven campeón del mundo de la F1 con 20 años, el primero nacido en el siglo XXI, en su segunda temporada en la categoría; tuvo suficiente con un tercer puesto en México
Andrea Kimi Antonelli ya forma parte de la historia de la Fórmula 1. El piloto con cara de niño, porque es un niño, porque lloraba como un niño al cruzar la meta, porque compite como si jugara con la play, se convertía ayer en México en el más joven campeón de la F-1 a sus 20 añitos, 2 meses y 7 días. Desbanca el chaval de Bolonia a un cuarteto majestuoso de la precocidad, nada menos que a Sebastian Vettel (23 años en el 2010), Lewis Hamilton (23 en el 2008), Fernando Alonso (24 en el 2005) y Max Verstappen (24 en el 2021). Maravilla de la generación Z, que ha crecido con pantallas, haciendo scroll y consumiendo clips a velocidad de vértigo, Antonelli es el primer campeón de la F-1 nacido en el siglo XXI.
En el Autódromo Hermanos Rodríguez, las 71 vueltas fueron un trámite para Antonelli, que tenía suficiente con acabar noveno, siempre que George Russell o Lewis Hamilton ganasen. No lo hicieron, venció Verstappen, y a Kimi le bastó un tercer puesto, que conquistó desde el cuarto de la parrilla con su voracidad y su parsimonia habituales.
Con una calma impropia de un chaval de 20 años, Antonelli ha hecho de la regularidad y el atrevimiento desacomplejado sus grandes armas
Con una calma impropia de un chaval de 20 años, Antonelli ha hecho de la regularidad y el atrevimiento desacomplejado sus grandes armas. Muchos especialistas aseguran que no tiene el talento y las manos de Verstappen, de Hamilton o Alonso, recuerdan que en las categorías formativas no fue siempre el mejor (en la antesala de la F2 fue 6.º, superado por sus ahora rivales Bortoleto y Hadjar), pero algo tendría el chaval cuando Toto Wolff, con un olfato único para este negocio, se fijó en él desde el karting y lo captó para Mercedes, que ha apadrinado toda su carrera.
Fue entonces, al salir del karting, cuando cayó en manos de Sergi Ávila (Barcelona, 32), un preparador físico surgido del INEFC de Montjuïc que lo empezó a moldear en el 2022, cuando corría en la F4 italiana (que ganó).

“Kimi era la prioridad de la Junior Academy de Mercedes y me mudé a Bolonia a su lado; desde entonces he estado siempre con él”, explicaba a este diario su inseparable preparador y asistente barcelonés, que lo mismo lo pone a punto, le hace de psicólogo, le gestiona los billetes, le limpia la visera o lo acompaña por el mundo, además de ser su confidente, casi como un hermano mayor, y vivir junto a él en San Marino.
Ávila es, junto a Peter Bonington –el que era ingeniero de pista de Hamilton-, el núcleo duro de confianza de Antonelli, además de su padre, Marco, que también fue piloto (de turismos y GT).
Antonelli ha demostrado, como mínimo, ser el piloto que más rápido y mejor se ha adaptado al reglamento de esta nueva F1 semieléctrica, en la que prima la gestión de las baterías más que el arrojo apurando las frenadas. En esta renovada competición, Kimi ha vivido una metamorfosis de la mano de un Mercedes W16 poderoso, el mejor coche de la parrilla con las nuevas reglas. El joven italiano ha convertido las dudas de aquel debut en la F1 en Monza’24, como tercer piloto, en el que se estampó contra el muro, o las de su primer año (7.º del campeonato, cuatro abandonos), en convicción, seguridad, confianza y un aprendizaje constante.

Empezó el año fallando repetidamente en las salidas, pero pronto se recomponía el chaval, que con un coche superior se estrenaba con un podio en Australia y enlazaba cinco victorias seguidas, para ser en Japón el líder del Mundial más joven de la historia con solo 19 años y 7 meses. Una racha brutal que le permitió almacenar pronto una renta sustanciosa (66 puntos sacaba ya en Mónaco, en el primer cuarto del campeonato) y lo catapultó pronto como candidato número uno al título, tras comer la moral a su vecino George Russell.
Así, sin inmutarse, sin inquietarse ante las dentelladas que le ha lanzado Verstappen, los zarpazos (tímidos) de Russell o los chispazos (pocos) de Norris, el joven italiano se ha columpiado y ha firmado una temporada impresionante: 9 victorias y 15 podios en las 19 carreras, con regalos para la videoteca como su remontada en Monza del 19.º al triunfo.
Un primer título dignísimo y justificado, aunque rivales como Alonso cuestionasen su calidad. “Para mí es muy merecido. A parte de que lo ha hecho muy bien siendo tan joven, ha cometido muy pocos errores, es increíble, y tiene una gran velocidad”, analizaba Àlex Palou para La Vanguardia. “Es cierto que la F-2 no le salió muy bien, pero fue llegar a la F-1 y despuntar; hay pocos pilotos así”, señala el pentacampeón de la Indycar, que no duda en situar a Antonelli entre los más grandes de la F-1 moderna, “en el grupo de los supercracks con Verstappen, con Fernando y con Hamilton, en un nivel superior, de los que marcan diferencias”.
Kimi ha hecho las delicias de la afición italiana, ha logrado que los tifosi lo considerasen “uno di noi”, que se entregasen a su causa y dejaran de lado a Ferrari, como se vio en Monza tras brindar una gesta soberbia al ganar saliendo del 19.º puesto, una salvajada, la segunda mayor remontada de la historia (solo John Watson ganó desde más lejos, del 22.º, en EEUU en 1983). Este 2026 estratosférico, el de Bolonia no ha hecho más que ir rompiendo rachas de sequía seculares para los italianos: ha sido el primer transalpino ganador de una carrera en 20 años, desde Fisichella (Malasia 2006), el primero en liderar un Mundial también desde Fisichella, el primero en ganar en Monza en 60 años, desde Ludovico Scarfiotti con Ferrari en 1966… y el primer campeón desde el mítico Alberto Ascari en 1953… ¡73 temporadas después! Y con solo 20 años.
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