La joven, de 23 años, perdió a sus padres y a sus dos hermanas al derrumbarse su edificio en Cali Leer La joven, de 23 años, perdió a sus padres y a sus dos hermanas al derrumbarse su edificio en Cali Leer España // elmundo
Martes, 10 de agosto, 7.30 horas en Cali (Colombia). En sólo cuatro minutos, la ciudad, que está comenzando a arrancar el día, se verá sacudida por un terremoto que marcará 7,4, en la escala Richter, el de mayor magnitud en la historia de Colombia desde el de Tumaco (8,1) en 1979. La familia Saavedra Caycedo, que reside en la última de las cuatro plantas que tiene el edificio María Elvira, ubicado en Cuarto de Legua, barrio de clase media/alta del sur de la ciudad, se prepara para comenzar lo que parece una jornada rutinaria. En casa están el matrimonio formado por Jairo Saavedra, de 63 años, y Victoria Caycedo, de 61, las tres hijas de la pareja, las trillizas Sofía, Isabella y Ana María, de 23 años, y un tío, Diego Caycedo, hermano de Victoria.
Pese a que el epicentro del sismo está ubicado a unos 150 kilómetros, en San José del Palmar, en la región de Chocó, Cali, de 2,3 millones de habitantes y también conocida como «la sucursal del cielo», será la localidad más golpeada por el cataclismo. De los 314 muertos en todo el país que se contabilizan en el momento de escribir estas líneas, 141, casi la mitad, estaban en Cali. De los 121 edificios que colapsaron total o parcialmente, 107, estaban en Cali. Una treintena de estas construcciones se derrumbaron de arriba abajo. Fue el caso del bloque de los Saavedra Caycedo. En el momento en que se vino abajo había dentro 15 personas, de las que sólo una sería rescatada con vida.
En todas las tragedias hay una historia humana que conmueve especialmente y en el caso del terremoto la que ha tenido con el corazón en un puño y en vilo a la sociedad colombiana es la de la trilliza Ana María Saavedra Caycedo: ¿cómo reaccionará al enterarse de que ha perdido a toda su familia?, ¿quién se lo comunicará?, ¿saldrá adelante sola?, ¿dónde y de qué vivirá?
La versión más detallada de lo sucedido en el interior del edificio María Elvira durante el terremoto la dio Carlos Saavedra, el tío paterno de las trillizas, en una intervención en la cadena televisiva France 24. «Ana María se encontraba de salida con sus hermanas trillizas. Las dos hermanas iban delante bajando las gradas [escaleras] y ella iba pasando la puerta principal del apartamento cuando el terremoto. La puerta, que era de cedro muy fina, le cayó encima a ella. Eso le sirvió de colchón para amortiguar los escombros y la parte superior, la cabeza, le quedó por fuera de la escombrera lo que le permitió gritar», contaba en una intervención telefónica el pasado 15 de agosto cómo salvó la vida. «Cuando el terremoto pasa, a los cinco minutos, comienzan a salir los vecinos y la oyen gritar y le ven la carita y la cabeza en perfecto estado. Con las manos levantaron los escombros, la rescataron, y, como la puerta era lisa, permitió que la sacaran y la montaron en una ambulancia», destacaba la diligencia con la que habían actuado los vecinos.
En el camino al centro médico, añadía, Ana María pidió a un paramédico que marcara el número de una prima que se sabía de memoria. Le contó que estaba viva, que la había salvado una puerta, pero que sus padres y sus hermanas seguían dentro. Enseguida la familia se movilizó. El tío Carlos, que vivía a seis manzanas, no pensó ni en coger el coche, echó a correr hacia el edificio. «Llegué y ya había alrededor de 20 personas voluntarias, sin cascos, sin guantes, levantando escombros, pero no se oían ruidos sino dos perritos latiendo. Desafortunadamente, mi conclusión como arquitecto que soy fue ‘aquí no hay vida’, porque el edificio se desplomó de atrás adelante y cayó sobre el andén, sobre la vía, y las planchas, las lonchas, quedaron una sobre otra con una diferencia de 30 40 centímetros. Aplastó a todo el mundo», concluía con pasmosa serenidad.
El mismo día del terremoto, el 10 de agosto, unas horas después del rescate de Ana María, fue hallada sin vida su trilliza Sofía. A los padres los encontraron -abrazados, en su dormitorio- la madrugada del 12 de agosto. No hay constancia del momento exacto en el que hallaron al tío Diego, pero sí que la esperanza de localizar con vida a la tercera trilliza, Isabella, se apagó el 13 de agosto. «Esa noche rescatamos a la última víctima [del edificio], que fue mi otra trilliza sobrina, mi ahijada Isabella. Y a las seis y media de la tarde le hicimos el minuto de silencio y se completaron las 14 víctimas que se rescataron», decía Carlos Saavedra.
El tío de las trillizas destacaba el vínculo tan fuerte que tenían las tres hermanas, inseparables hasta el punto de que siempre habían dado los mismos pasos en la vida. Hacía un año que las tres se habían graduado en Comercio Internacional en la universidad Icesi. No hacía mucho que las tres habían regresado a Colombia tras realizar prácticas juntas en París, donde estuvieron seis meses. El terremoto les sorprendió cuando las tres salían de casa hacía su trabajo en una multinacional.
La publicación que @djprilla hizo en Instagram el día después del terremoto tiene cuatro millones de visitas y 110.000 «me gusta». El joven contaba entre lágrimas que sólo unas horas antes del seísmo, la noche anterior, los padres, Jairo y Vicky, habían estado en La Caldera, el local donde él pinchaba. Jairo le había pedido la canción Siempre Alegre y ya se marchaba del local cuando Prilla lo detuvo para que no se fueran sin bailarla. «Esta canción que va a sonar tiene un mensaje muy lindo. Si pasan un momento difícil le va a recordar lo lindo que es vivir», presentó el tema el DJ, quien asegura que Jairo le dijo que quería la letra de la canción en su lápida. Arranca así: «Hay que pasar la vida siempre alegre / Después que uno se muere de qué vale / Hay que gozar de todos los placeres / Cuándo uno va a morir, nadie lo sabe / Como la vida es corta yo la vivo…».
Para ayudar a Ana María, su familia ha abierto una petición en Gofundme que supera ya los 140.000 dólares de recaudación.

