Los Emmy se han convertido en una de las citas imprescindibles del calendario de moda. Como cada año, el teatro Peacock de Los Ángeles ha acogido la 78 edición de los premios que reconocen a las mejores series de la industria de la televisión estadounidense.
Una nueva edición de los premios dedicados a la televisión llega a Los Ángeles con una pugna de estilismos
Los Emmy se han convertido en una de las citas imprescindibles del calendario de moda. Como cada año, el teatro Peacock de Los Ángeles ha acogido la 78 edición de los premios que reconocen a las mejores series de la industria de la televisión estadounidense.
Pero antes de que comiencen a repartirse las estatuillas, todas las miradas están puestas en la alfombra roja. Frente a los estilismos más previsibles de otras ceremonias, la alfombra roja televisiva permite a las estrellas experimentar con siluetas más arriesgadas, colores llamativos y firmas emergentes.

Entre los grandes nombres de la noche no podía faltar Zendaya, que aspira a conseguir su tercer Emmy como mejor actriz dramático por Euphoria. También se espera con interés la aparición de Noah Wyle, el gran protagonista de The Pitt.
Una alfombra que se ha resumido entre un encuentro de esgrima entre el glamour clásico de Hollywood que defienden las estrellas de siempre y una moda cada vez más experimental liderada por las nuevas generaciones. Vestidos de noche de grandes casas, sastrería masculina reinterpretada, transparencias, volúmenes y joyas espectaculares vuelven a competir por la atención de los fotógrafos.












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