Hay pocos deportes tan duros como la natación y la gimnasia, ya sea en su vertiente artística o rítmica. Miles de horas en la pileta en el primer caso, sintiendo el esfuerzo, la presión, el dolor en brazos y piernas y la soledad, no olviden la soledad, pues pocas especialidades son tan íntimas y solitarias como la de recorrer metros brazada a brazada. Miles de horas también en un gimnasio repitiendo acrobacias, incorporando elementos de dificultad, estudiando recepciones y llevando el ensayo-error hasta el infinito. Pues imaginen lo que debe ser mezclar factores de estos deportes en uno solo. Es lo que ocurre con la natación artística.
Hay pocos deportes tan duros como la natación y la gimnasia, ya sea en su vertiente artística o rítmica. Miles de horas en la pileta en el primer caso, sintiendo el esfuerzo, la presión, el dolor en brazos y piernas y la soledad, no olviden la soledad, pues pocas especialidades son tan íntimas y solitarias como la de recorrer metros brazada a brazada. Miles de horas también en un gimnasio repitiendo acrobacias, incorporando elementos de dificultad, estudiando recepciones y llevando el ensayo-error hasta el infinito. Pues imaginen lo que debe ser mezclar factores de estos deportes en uno solo. Es lo que ocurre con la natación artística.Seguir leyendo…
Hay pocos deportes tan duros como la natación y la gimnasia, ya sea en su vertiente artística o rítmica. Miles de horas en la pileta en el primer caso, sintiendo el esfuerzo, la presión, el dolor en brazos y piernas y la soledad, no olviden la soledad, pues pocas especialidades son tan íntimas y solitarias como la de recorrer metros brazada a brazada. Miles de horas también en un gimnasio repitiendo acrobacias, incorporando elementos de dificultad, estudiando recepciones y llevando el ensayo-error hasta el infinito. Pues imaginen lo que debe ser mezclar factores de estos deportes en uno solo. Es lo que ocurre con la natación artística.
Pónganse en el lugar de competidoras como la catalana Iris Tió, que estos días en París ha añadido a su brillante palmarés un total de cinco medallas. Un no parar de luchar para no bajarse casi nunca del podio. Piensen en las renuncias de estas mujeres y también en los hombres que poco a poco se van incorporando a lo que antes se conocía como sincronizada. En la vida espartana que han de llevar, en el amor que deben sentir por lo que hacen y en todo el sacrificio que conlleva detrás.

Piensen en las horas de trabajo y en las renuncias que han de hacer estos deportistas para no bajarse del podio
Sí, son jóvenes, están en edad de hacerlo. Sí, todas las disciplinas requieren dedicación para pugnar en la élite. Sí, es verdad. Pero en otras modalidades las retribuciones económicas y mediáticas son mucho mayores y por lo tanto la inversión es más gratificante si se consuma el éxito. En la artística se vive mayormente de las becas fruto de una apuesta global por el deporte de matriz olímpica, y estas becas dependen de unos resultados que han de llegar. Se vive el presente y se experimenta el deporte en estado puro. Recuerden cómo le surgió la idea a la seleccionadora Andrea Fuentes de llevar al agua el tema Berghain de Rosalía. Fue mientras iba conduciendo que le vino la inspiración, lo cual habla mucho de la implicación de Fuentes, siempre innovadora y motivadora tras una carrera deportiva que resultó espléndida. Aquella escuela que surgió en su día con Anna Tarrés y Gemma Mengual y que fue sucedida después por la generación de Ona Carbonell desemboca ahora en el grupo liderado por Iris Tió. No es casualidad. Son ya muchos años y muchos campeonatos. Con sus vaivenes. Con sus dificultades. Con sus polémicas. Pero convirtiendo a España en una de las potencias inequívocas y ya clásicas de la natación artística. Nunca se han conformado. Siempre han mirado hacia arriba, hacia el ogro ruso que ahora regresa con fuerza. En potencial humano Rusia tiene mucho más donde elegir. Pero en cuanto a ingenio las mujeres de Fuentes son el no va más.
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