Desde que aterrizara de nuevo en el Santiago Bernabéu en esta especie de revival, de nostalgia por los viejos rockeros, José Mourinho, que ha empezado viviendo en un hotel, apenas se ha expuesto. Algún vídeo del club, ninguna conferencia de prensa. Ha gozado de unas semanas instalado en la burbuja de Valdebebas con su equipo de trabajo de confianza (“antes de que ruede el balón, grandes personas trabajan detrás de las escenas”, publicó el miércoles en sus redes sociales en un vídeo) y con una plantilla de circunstancias por las ausencias de los pesos pesados, de vacaciones a causa del Mundial que solo vio triunfar a uno de los últimos fichajes, Marc Cucurella; podría, si el círculo cuadra, sumarse Rodrigo Hernández, MVP que desea regresar a España y que ve con buenos ojos unirse al Real Madrid, pero todavía resta por delante una negociación con el Manchester City. Ambos, el que ya está atado y al que se le espera, son parte de las primeras huellas de Mourinho.
Pese al fichaje exprés de Carlos Espí, la consigna del técnico portugués fue la de priorizar fichajes de jugadores experimentados y priorizar la defensa mientras los canteranos aportan ingresos
Desde que aterrizara de nuevo en el Santiago Bernabéu en esta especie de revival, de nostalgia por los viejos rockeros, José Mourinho, que ha empezado viviendo en un hotel, apenas se ha expuesto. Algún vídeo del club, ninguna conferencia de prensa. Ha gozado de unas semanas instalado en la burbuja de Valdebebas con su equipo de trabajo de confianza (“antes de que ruede el balón, grandes personas trabajan detrás de las escenas”, publicó el miércoles en sus redes sociales en un vídeo) y con una plantilla de circunstancias por las ausencias de los pesos pesados, de vacaciones a causa del Mundial que solo vio triunfar a uno de los últimos fichajes, Marc Cucurella; podría, si el círculo cuadra, sumarse Rodrigo Hernández, MVP que desea regresar a España y que ve con buenos ojos unirse al Real Madrid, pero todavía resta por delante una negociación con el Manchester City. Ambos, el que ya está atado y al que se le espera, son parte de las primeras huellas de Mourinho.
VideoDesconcertada la entidad por lo vivido en los dos últimos cursos sin títulos y con tres técnicos dispares, con incendios en el vestuario y desplantes públicos, al portugués se le han dado las llaves del mercado. Y su receta es clásica y segura, alejada de las últimas contrataciones blancas, jóvenes sobradamente preparados pero sin experiencia y con un crecimiento que, en muchos casos (Endrick, Mastantuono, Huijsen…), es más lento del esperado.
Mourinho y la cúpula del Real Madrid han optado por futbolistas con experiencia, ya curtidos en ligas de primer nivel, con un elevado nivel de competitividad y sin sobrecostes, por mucho que el último en sumarse de forma relámpago, el delantero del Levante de 21 años Carlos Espí (26 partidos en Primera y 11 goles) fichado por 25 millones, responda más a una necesidad concreta como recambio de Mbappé y a una oportunidad de mercado.
El fichaje de Konaté (27 años) se fue cocinando desde hace meses, antes incluso de que asomara el técnico portugués. El jugador, titular en Anfield pero intermitente, es el prototipo de futbolista con potencia física, ganador de duelos y con experiencia que cuaja en el Bernabéu, siguiendo la estela de Rüdiger o Alaba. Bernardo Silva, que también llegó libre a sus 31 años, se une sin coste para aportar un perfil creativo en el mediocampo, avalado por los años de títulos en el City. Un soldado del portugués después de serlo de Pep Guardiola.
Poniendo el foco en el sistema defensivo, lo que más preocupaba al técnico, se han cerrado dos fichajes por 70 millones. Dumfries (30), que viene a ser una alternativa del talentoso pero irregular Trent Alexander Arnold, y Marc Cucurella (27), uno de los mejores laterales izquierdos del momento, que encaja en la filosofía del técnico portugués.
Rodri también tiene 30 años y Diomande, el extremo de 19 del Leipzig que está a la espera de que ambas entidades resuelvan los últimos flecos, sería la excepción, el futbolista “galáctico” que prometió Florentino Pérez, y que no pudieron ser ni Olise (Bayern) ni Julián Álvarez (Atlético), pero sí el marfileño que hace un año jugaba en Leganés, a apenas 20 kilómetros del Bernabéu.
La contrapartida para equilibrar el balance en una entidad saneada como el Real Madrid es la venta de canteranos. A los 60 millones que pagó el Como por Nico Paz y los 17,5 del Liverpool por la mitad de los derechos de Víctor Muñoz (y otros 7,5 que dejaron el canterano Mario Martín y Fran García), se suman los 50 que pueden dejar Gonzalo García y César Palacios, quienes tienen ya un pie y medio en el Fulham dirigido por Álvaro Arbeloa, con quien comparten agencia de representación. En el caso de Gonzalo solo falta la oficialidad y dejaría en caja, según confirmó Efe, 40 millones por el 70% de sus derechos. Entre todos ellos superan los 120 millones. Un Diomande.
Mourinho tiene clara la receta para que el Madrid vuelva a la senda de los títulos, y esta pasa por ganar experiencia en el campo y ser más compactos. El técnico busca un juego vertical o de vértigo, aprovechando futbolistas rápidos y llegadores, alternando la presión en campo contrario con la solidez en campo propio.
A la espera de los Bellingham, Vinícius y Mbappé, y de cómo acabará la plantilla finalmente con alguna venta que se avecina, el entrenador va teniendo lo que quiere. Ahora le toca a él.
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