Este miércoles, un día después de conocerse la muerte de Juan Tamariz a los 83 años, familiares, amigos y compañeros de profesión se han reunido en el tanatorio de San Isidro, en Madrid, para despedir al ilusionista. La capilla ardiente ha recibido desde primera hora a numerosas personas vinculadas al mundo de la magia, entre ellas Jandro, el Mago More y Jorge Blass, que han querido acompañar a la familia en estas primeras horas de duelo.
Ana Tamariz, al frente de la escuela fundada por su padre, cuenta cómo fueron sus últimos momentos y explica el proyecto que prepara la familia para preservar su legado
Este miércoles, un día después de conocerse la muerte de Juan Tamariz a los 83 años, familiares, amigos y compañeros de profesión se han reunido en el tanatorio de San Isidro, en Madrid, para despedir al ilusionista. La capilla ardiente ha recibido desde primera hora a numerosas personas vinculadas al mundo de la magia, entre ellas Jandro, el Mago More y Jorge Blass, que han querido acompañar a la familia en estas primeras horas de duelo.
Ana Tamariz, hija del mago y directora de la Escuela de Magia fundada por su padre, ha atendido a los medios durante el velatorio. Con serenidad y visiblemente emocionada, ha explicado que Tamariz falleció acompañado por su familia en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid y ha destacado la tranquilidad de sus últimos momentos. “Se ha ido muy tranquilo. Se ha ido muy elegantemente. No sé, me sale decir dulce”, ha señalado, antes de confirmar que “no sufrió”.

La hija del ilusionista también ha querido poner en valor la extraordinaria cantidad de muestras de cariño que está recibiendo la familia desde que se conoció la noticia. Hasta el punto de que su teléfono ha terminado averiado por la avalancha de mensajes. “Se me ha estropeado el móvil y todo. Se me ha apagado ya un par de veces. Pero como es de cariño, pues bienvenido”, ha explicado entre la emoción y la sonrisa.
El recuerdo de Tamariz ha estado presente de una manera especialmente simbólica en el tanatorio. Se ha instalado un espacio con una baraja de cartas en el que los asistentes han podido escribir mensajes de despedida en los naipes, que después han quedado expuestos en un marco. Las cartas, inseparables de la trayectoria del ilusionista, se han convertido así en el centro de un homenaje sencillo y ligado a su profesión.

Ana Tamariz ha recordado asimismo la pasión con la que su padre vivió la magia desde sus comienzos. “Con toda su alegría y con toda su pasión por la magia”, ha respondido al ser preguntada por cómo le gustaría que fuese recordado. Su influencia, ha explicado, no se limitó a España y alcanzó a magos de distintas generaciones, entre ellos Jorge Blass y otros alumnos de la escuela.
La propia Ana había expresado ya su dolor en redes sociales tras conocerse el fallecimiento. “Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre, una persona increíble, muy querida y admirada por todos”, escribió. En el mismo mensaje agradeció el cariño recibido y destacó tanto el amor que Tamariz le dio como el que transmitió hacia la magia. “Su recuerdo y su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros”, añadió.

Entre las despedidas destaca también la de Antonio Díaz, el Mago Pop, que ha definido en sus redes sociales a Tamariz como “uno de los magos más grandes de todos los tiempos”. En su mensaje ha reivindicado su papel como inspiración para generaciones de ilusionistas, además de su faceta como divulgador de la magia. “Maestro de maestros, te echaremos muchísimo de menos”, ha escrito.
La relación del Mago Pop con Tamariz fue también de aprendizaje e influencia. Díaz ha explicado que durante mucho tiempo leyó sus libros y vio sus vídeos para aprender de él y que, durante su infancia, llegó incluso a vestir y hablar como Tamariz antes de encontrar su propia identidad sobre el escenario. Una muestra de hasta qué punto la figura del ilusionista marcó a las generaciones posteriores.

Jorge Blass, por su parte, ha definido a Tamariz como “el último gran maestro” de la magia. En declaraciones a RTVE, ha destacado su generosidad y su capacidad para transmitir su arte a varias generaciones. Para Blass, que ha asegurado que Tamariz fue como un “padre adoptivo”, su influencia resultó decisiva: “Gracias a él me dedico a la magia y es mi vida”. También ha reivindicado la dimensión internacional de su talento y ha lamentado que en España no siempre se sea consciente de su nivel como artista.
La familia ya trabaja en preservar ese legado a través de la creación de la Fundación Juan Tamariz, en la que participarán nombres como Jorge Blass o el Mago Pop. El proyecto busca mantener viva y difundir su obra. Además, está previsto un homenaje público en Madrid el próximo mes de octubre, al que seguirán otros en distintas ciudades españolas. La intención de Ana Tamariz es que estas citas sean una celebración de su vida y de su aportación a la magia, “con alegría, con pasión y con mucha magia”.
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