Convertida en un fenómeno de masas desde muy joven, Pepa Flores creció ante los ojos de todo un país hasta que decidió romper con aquella vida y alejarse de los escenarios. Desde entonces, vive alejada de la vida pública en su Málaga natal, donde ahora recibirá un nuevo reconocimiento a su trayectoria. Según ha anunciado el Ayuntamiento en un comunicado, la comisión de pleno de Derechos Sociales, Accesibilidad, Vivienda, Participación Ciudadana, Transparencia, Buen Gobierno, Cultura, Deporte y Juventud ha aprobado este jueves por unanimidad concederle la Medalla de la Ciudad y nombrarla Hija Predilecta, una propuesta que deberá ratificarse en el pleno municipal del próximo 29 de octubre.
La distinción pone en valor la trayectoria artística de la artista y la dimensión social que adquirió su figura durante la Transición española
Convertida en un fenómeno de masas desde muy joven, Pepa Flores creció ante los ojos de todo un país hasta que decidió romper con aquella vida y alejarse de los escenarios. Desde entonces, vive alejada de la vida pública en su Málaga natal, donde ahora recibirá un nuevo reconocimiento a su trayectoria. Según ha anunciado el Ayuntamiento en un comunicado, la comisión de pleno de Derechos Sociales, Accesibilidad, Vivienda, Participación Ciudadana, Transparencia, Buen Gobierno, Cultura, Deporte y Juventud ha aprobado este jueves por unanimidad concederle la Medalla de la Ciudad y nombrarla Hija Predilecta, una propuesta que deberá ratificarse en el pleno municipal del próximo 29 de octubre.
Esta distinción no solo responde a su trayectoria artística, sino que también pretende poner en valor su relevancia social y cultural. Así lo recoge el comunicado emitido por el Ayuntamiento de Málaga, que señala que su carrera “no se puede circunscribir, únicamente, a su indiscutible relevancia en el mundo del cine o a sus éxitos en la industria de la música”, sino que debe entenderse desde una perspectiva mucho más amplia.

En este sentido, el consistorio pone en valor el papel de la artista durante los cambios que vivió España al final del franquismo. Su dimensión social resulta, según el Ayuntamiento, “imprescindible para comprender la evolución social y cultural de la España de la segunda mitad del siglo XX, y su tránsito, desde el fenómeno de masas cinematográfico a la artista con una profunda conciencia social durante la Transición” confiere a su legado “un valor patrimonial único”.
Nacida en Málaga el 4 de febrero de 1948, Pepa Flores se convirtió en Marisol con solo 12 años, cuando protagonizó la película Un rayo de luz. Su naturalidad frente a las cámaras y su carácter alegre la convirtieron en uno de los mayores fenómenos culturales de España en la década de los sesenta. Pero detrás de aquella niña a la que todo un país parecía conocer había una mujer que, con el paso del tiempo, quiso tomar las riendas de su propia vida. Poco a poco, se alejó de los papeles de niña inocente y alegre que habían definido su carrera hasta entonces y empezó a explorar registros mucho más maduros en películas como La corrupción de Chris Miller y Los días del pasado, además de participar en Bodas de sangre y Carmen, de Carlos Saura.

Durante los años setenta, ya bajo su nombre real, Pepa Flores comenzó a expresar abiertamente sus ideas políticas y a tomar parte en las movilizaciones de una España que empezaba a dejar atrás la dictadura. Su compromiso con la izquierda contrastaba con la imagen de niña prodigio que la había acompañado durante años y marcaba una nueva etapa en su vida, en la que buscaba decidir por sí misma tanto dentro como fuera de la pantalla. Finalmente, en 1985, después de protagonizar Caso cerrado, decidió poner fin a su carrera cinematográfica y volver a Málaga.
Desde entonces ha vivido alejada de la vida pública, sin dejarse seducir por los homenajes ni por la expectación que, aún hoy en día, sigue rodeando su nombre. Así ocurrió en 2020, cuando recibió el Goya de Honor por su contribución al cine español, que recogieron sus hijas en su nombre, dado que ella prefirió no asistir a la ceremonia.
En los últimos meses, varias informaciones apuntaban a que Pepa Flores estaba atravesando un momento delicado a causa de distintos problemas de salud que le habrían provocado un ingreso hospitalario y una importante pérdida de peso. Sin embargo, en un comunicado remitido por sus tres hijas, la familia aclaró que había sufrido un proceso gripal en enero y que se había recuperado favorablemente. “Como cualquier persona de su edad, requirió atención y cuidados durante ese momento concreto, pero en ningún caso existe la situación alarmante que algunas informaciones están transmitiendo ahora”, aseguraron.
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