El inquilino del Elíseo, protagonista involuntario de un libro con sus intercambios con la periodista Françoise Degois Leer El inquilino del Elíseo, protagonista involuntario de un libro con sus intercambios con la periodista Françoise Degois Leer
Con el telón de fondo de las protestas sociales, Emmanuel Macron vuelve a los titulares por partida doble: un sondeo publicado por Les Echoslo sitúa como el presidente más impopular de la V República -un 13% de los franceses dice confiar en él- y un libro recoge sus confidencias off the record a la periodista Françoise Degois.
Todos ustedes son demasiado duros conmigo llegó esta semana a las librerías precedido de un revuelo: el propio Macron fue prácticamente el último en enterarse de su publicación. Durante más de un año, el presidente intercambió mensajes de Telegram con Degois, que trabajó con la ex candidata socialista a la presidencia Ségolène Royal y se convirtió en confidente del jefe del Estado en la recta final de su mandato.
«¿Dimitir? Nunca», escribe Macron en uno de los mensajes. En ninguno expresa remordimiento por lo que se considera su mayor error político: la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024, que le costó la mayoría centrista y dejó al país en una situación prácticamente ingobernable.
«La disolución, que me costó tanto en tantos aspectos, sirvió para bloquear a RN», dice sobre Agrupación Nacional. «Ellos se estaban preparando para elecciones anticipadas en otoño, no en junio […] Y mientras los demás siguen agitando sus egos, ellos se están preparando de nuevo. Esa será su responsabilidad».
«La máquina quiere sangre, quiere a RN», escribe al evaluar el avance de Marine Le Pen en las encuestas. «Pero no tengo miedo, ni estoy preocupado. ¡Los pillaremos a todos!». Y añade en otro mensaje: «Tenemos que bajar la temperatura y no jugar con fósforos». Ahí asume que «cualquier movimiento beneficia a RN» y que los políticos de derechas acabarán corriendo en su dirección «al galope».
A la pregunta de si debió nombrar a un primer ministro de izquierdas tras la victoria del Nuevo Frente Popular, Macron replica que el partido más votado en 2024 fue Agrupación Nacional. «Si llego a nombrar a alguno de ustedes no habría durado ni una semana: no saben ponerse de acuerdo, francamente», le dice a la periodista.
A Jean-Luc Mélenchon -«Méluche»- lo acusa de haber puesto en marcha «una estrategia de locos», aunque admite que enfrentarse a él «no es pan comido». El único dirigente de izquierdas que sale bien parado es el socialista Olivier Faure: «Es un tipo muy bueno. Los demás son unos pringados».
Los mensajes confirman el distanciamiento de Macron respecto a quien fue considerado su delfín, Gabriel Attal, que dimitió como primer ministro tras el fiasco electoral: «Le dimos demasiado todo el tiempo».
Macron se queja ante su interlocutora del trato que le ha dado la prensa, de ahí el título del libro. Los analistas lo han comparado con Un presidente nunca debería decir eso, el volumen de confidencias publicado en el ocaso del mandato de François Hollande, que cultivó una estrecha relación con los periodistas -hasta el punto de que Valérie Trierweiler, redactora de Paris Match, llegó al Elíseo como primera dama-.
«No tengo amigos periodistas, no busco connivencia, no hago confidencias», declaró Macron a Mediapart en 2016, marcando distancias con su predecesor socialista. El tiempo ha terminado por unirlos en la competición por el presidente más impopular de la V República.
Internacional // elmundo
