Del Sahara, a Munich, pasando por Andalucía y San Sebastián. La historia de Edna Imade (Marruecos, 2000) habla de lucha y superación. De un viaje sin billete de vuelta hacia una vida mejor. Nació en Marruecos cuando su madre escapaba de la guerra en Nigeria embarazada de ella y su hermano gemelo. Fueron acogidos en un convento en Algeciras y allí empezó todo. En el fútbol ha encontrado el modo de devolver los sacrificios que hizo su familia y detrás de sus éxitos siempre la acompañan ellos y Dios. Ganadora del Trofeo Talento de Mundo Deportivo, en solo tres años ha pasado de jugar en el modesto Granada a un gigante alemán como el Bayern de Munich y a hacerse hueco en la selección.
Su familia emigró a Andalucía huyendo de la guerra en Nigeria y encontró en el fútbol su camino hacia una vida mejor. Hoy brilla en el Bayern de Munich y en la selección española
Del Sahara, a Munich, pasando por Andalucía y San Sebastián. La historia de Edna Imade (Marruecos, 2000) habla de lucha y superación. De un viaje sin billete de vuelta hacia una vida mejor. Nació en Marruecos cuando su madre escapaba de la guerra en Nigeria embarazada de ella y su hermano gemelo. Fueron acogidos en un convento en Algeciras y allí empezó todo. En el fútbol ha encontrado el modo de devolver los sacrificios que hizo su familia y detrás de sus éxitos siempre la acompañan ellos y Dios. Ganadora del Trofeo Talento de Mundo Deportivo, en solo tres años ha pasado de jugar en el modesto Granada a un gigante alemán como el Bayern de Munich y a hacerse hueco en la selección.
Si Dios quiere y Sonia me convoca, sería el mejor día de mi vida. Ojalá poder vivirlo
Año de muchos cambios, ¿le ha dado tiempo de asimilarlos?
Todavía no soy consciente de lo que estoy logrando. En un futuro, cuando esté en casa con mis hijos, o Dios sabe dónde, miraré atrás y me daré cuenta, porque no es nada fácil. Pocas personas pueden y doy gracias a Dios por haberme dado esta mentalidad constante y disciplinada. Y a mi madre también, que me ha transmitido eso desde que llegó a España.
Del Granada al Bayern, pasando por la Real…
Cuando me ficharon fue increíble. En mi vida pensé que podía llegar a jugar en un club como el Bayern. Es el premio a todo el trabajo que hay detrás, todo lo que he luchado, todo lo que ha luchado mi madre por mí y por mi hermano. Estoy muy orgullosa y muy agradecida por todo lo que estoy viviendo.
¿Le ha costado adaptarse?
Parece que no por los goles, porque estoy yendo con la selección… Pero sí, todavía necesito adaptarme a mis compañeras, a la idea del entrenador… Yo venía de Granada, que es todo salseo y risas y en Alemania el idioma es diferente, las chicas no son tan abiertas y eso hace que sea más complicado. Estoy empezando a salir de mi zona de confort.
Y sin su familia, que siempre ha sido su pilar fundamental…
Sí, son mi motivación, es por lo que sigo adelante. Todo lo que hago es por y para que ellos estén bien en un futuro.
¿Alguna vez ha sentido presión por tener que triunfar?
Para nada. Pienso que Dios me ha dado el don del fútbol para que pueda ayudar y sacar adelante a mi familia, y eso es lo que me motiva y me da fuerzas. El saber que ellos están bien.
Y ahora que ha llegado al fútbol profesional, puede devolver los sacrificios de su familia.
De pequeña nunca tuvimos lujos y sé que fue difícil para mi madre estar con dos bebés y llegar aquí sola. Ahora intento que no le falte de nada. Me siento como la madre de familia y trato de que estén lo mejor posible.
Nacida en Marruecos, criada en Andalucía, de raíces nigerianas… ¿Cuesta encontrar una identidad?
Totalmente. Me gusta mucho la música africana, pero cuando estoy con gente española, me siento más española. Es complicado, me siento un poquito de las dos, que creo que también está bien y es bonito mezclar culturas.

Comparte orígenes con la exblaugrana Asisat Oshoala. ¿Se fijaba en ella?
Sí, de hecho la gente me comparaba con ella, con Ludmila también, que es brasileña, pero tiene un perfil similar. Es algo que me motiva. Si está ella ahí, ¿por qué no yo? Somos un perfil parecido y venimos del mismo sitio.
¿Se fijaba en más futbolistas?
En mi época no había muchos referentes femeninos. Cuando jugábamos al fútbol cada uno se ponía el nombre de un jugador y yo decía, Alex Morgan o Ronaldinho, como tenía las trenzas como yo… Del femenino solo conocía a Alex Morgan y a Toni Duggan, por los videojuegos. Ahora me motiva mucho poder ser el referente para otras niñas que puedan estar en la misma situación que estaba yo.
Pensaba que Patri ganaría el Balón de Oro
Podría haber elegido muchos países a los que representar, pero si le llama la campeona del mundo, no hay dudas.
Tengo raíces nigerianas, pero me he criado aquí y mi objetivo siempre fue jugar con España, si se podía cumplir.
Y vaya si se ha cumplido. ¿Se esperaba llegar tan pronto?
Para nada. Pero esto viene todo de la disciplina, de trabajar lo que me cuesta más para subir un poco el nivel… Y gracias a todo eso hoy estoy donde estoy.
¿Qué siente pensando que en unos meses puede estar en su primer Mundial?
Es que no soy consciente del nivel al que puedo llegar. Ahora mismo es mi objetivo y si Dios quiere, si Sonia me convoca para ese Mundial, sería el mejor día de mi vida después del día que me seleccionaron por primera vez. Ojalá poder vivirlo.
¿Le gustaría volver a España?
Nunca se sabe en un futuro. Echo de menos el ambiente, la calidez de la gente y el estar cerca de mi familia, pero es un sacrificio que tenía que hacer. Tenía que crecer y lo estoy haciendo. Estoy en el lugar idóneo.
Hay mucho talento en España. Este año el Balón de Oro ha sido para Alexia por tercer año. ¿Era su favorita también?
Estaba en mi top 3, pero, no sé por qué, pensaba que iba a ganarlo Patri. Me sorprendió su quinta plaza, pero hay otras jugadoras que también lo han hecho muy bien y también se merecen estar ahí.
Deportes
