La mano de Dios, el diez de Nadia Comaneci, los ocho oros olímpicos de Phelps, el día que Michael Jordan voló, el gol del holandés volador de Cruyff, cualquier final de Grand Slam con cualquier combinación de Nadal, Federer y Djokovic, la victoria de los Springboks en la final de Sudáfrica 95, y en Sudáfrica 2010, el gol de Iniesta en la final del Mundial que gana una selección española imitadora del Barça de entonces. Hay momentos en la historia del deporte que han pasado a formar parte de la memoria colectiva. Cada uno haría su selección personal, pero habría que aparecerían una y otra vez, los imprescindibles.
La mano de Dios, el diez de Nadia Comaneci, los ocho oros olímpicos de Phelps, el día que Michael Jordan voló, el gol del holandés volador de Cruyff, cualquier final de Grand Slam con cualquier combinación de Nadal, Federer y Djokovic, la victoria de los Springboks en la final de Sudáfrica 95, y en Sudáfrica 2010, el gol de Iniesta en la final del Mundial que gana una selección española imitadora del Barça de entonces. Hay momentos en la historia del deporte que han pasado a formar parte de la memoria colectiva. Cada uno haría su selección personal, pero habría que aparecerían una y otra vez, los imprescindibles.Seguir leyendo…
La mano de Dios, el diez de Nadia Comaneci, los ocho oros olímpicos de Phelps, el día que Michael Jordan voló, el gol del holandés volador de Cruyff, cualquier final de Grand Slam con cualquier combinación de Nadal, Federer y Djokovic, la victoria de los Springboks en la final de Sudáfrica 95, y en Sudáfrica 2010, el gol de Iniesta en la final del Mundial que gana una selección española imitadora del Barça de entonces. Hay momentos en la historia del deporte que han pasado a formar parte de la memoria colectiva. Cada uno haría su selección personal, pero habría que aparecerían una y otra vez, los imprescindibles.
Una exposición personal de la memoria deportiva donde hay un espacio reservado, una galería dedicada exclusivamente a los enfrentamientos entre el FC Barcelona y el Real Madrid. La galería de los clásicos. Raúl haciendo callar al Camp Nou con el gol del empate a dos. La manita de Piqué alzada al cielo emulando a Bruins en el 5-0, también en el estadio blaugrana. La cabeza de cerdo tumbada sobre el césped dedicada a Figo. Cristiano pidiendo calma a la afición culé después de marcar un gol que valía tres puntos y casi una Liga. No faltan los aplausos a Ronaldinho por parte del señor del bigote y otros madridistas, de pie en las graderías del santuario blanco reconociendo el fútbol de babero del brasileño. La icónica imagen de Messi todopoderoso alzando su camiseta del 10 del Barça ante la gradería del Bernabéu después de hacer el 2 a 3 en el último minuto. Y el beso en el brazalete de capitán de Carles Puyol o el estirón eufórico de Piqué en su propia camiseta en el histórico 2 a 6. Por citar solo algunas de las obras maestras de esta galería de los clásicos. Un recopilatorio de imágenes y momentos irrepetibles que forman parte de la colección que hace las delicias de aficionados del Barça y el Madrid, pero también de buena parte de los amantes del fútbol. Falta, sin embargo, una pieza única que todavía no forma parte de la colección, entre otras cosas, porque todavía no ha sido creada.
Y he ahí el momento ante el cual nos encontramos. En los últimos días, el equipo de Hansi Flick ha recibido todo el material, dispone de todo lo que necesita para poder crear esta obra que sería inédita en los 126 años de historia del club. Por primera vez, el Barça tiene la oportunidad de proclamarse matemáticamente campeón de liga en un clásico. De hecho, con un empate tendría bastante. Y el marco que delimitaría la obra sería también de lujo porque será el primer clásico que se jugará en el Camp Nou desde que empezaron las obras de remodelación. O lo que es lo mismo, el primer duelo contra el Madrid que el Barça jugará en casa después de más de tres años. Por lo tanto, estamos hablando de una obra de arte que, en caso de consumarse, pasaría a ocupar un sitio privilegiado en la galería de los clásicos. Y la mejor noticia es que al fin y al cabo está en manos de unos jugadores que piensan en disfrutar del proceso de creación.
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