Igor Arrieta demostró en el Giro que se puede ganar una etapa sin tener suerte. De hecho, se impuso pese a la mala suerte. Dos veces tuvo que vencer a la mala fortuna el ciclista navarro para conseguir un triunfo insólito, por el desenlace inverosímil y loco que tuvo la jornada en Potenza. Entre varios poltergeists, Arrieta lloró de alegrías.
El navarro se cae primero y después se sale del recorrido en 15 kilómetros surrealistas pero acaba atrapando y superando a Eulálio, nuevo líder
Igor Arrieta demostró en el Giro que se puede ganar una etapa sin tener suerte. De hecho, se impuso pese a la mala suerte. Dos veces tuvo que vencer a la mala fortuna el ciclista navarro para conseguir un triunfo insólito, por el desenlace inverosímil y loco que tuvo la jornada en Potenza. Entre varios poltergeists, Arrieta lloró de alegrías.
En los 15 kilómetros finales más surrealistas que se recuerdan en mucho tiempo pasó todo lo impensable. Dos caídas, una salida de recorrido y una remontada inesperada. Todo eso le tocó vivirlo a Arrieta, de 23 años, que se vio fuera de la pelea en dos ocasiones y en ambas volvió. No se rindió y tuvo un premio casi impensable.
Llegan a siete minutos
Los favoritos se desentienden y el portugués Eulálio se hace con la maglia rosa para desesperación de Ciccone
Mientras el pelotón se daba por vencido, para desesperación de Ciccone, parecía que todo estaba claro para los dos supervivientes de la escapada, el navarro Arrieta (UAE) y el portugués Eulálio (Bahréin). Aquel reparto de “para mí la etapa, para ti el liderato” es muy viejo, casi una ley no escrita, un pacto de caballeros en el que todos salen favorecidos cuando se colabora.
Sin embargo, en el descenso hacia Potenza, mojado, empezaron los fenómenos extraños. En el centro de Pignola, en una curva a la izquierda, Arrieta se iba al suelo. Además del golpe, se le salía la cadena y debía cambiar de bicicleta. Quedaban 13,5 kilómetros y Afonso Eulálio se veía solo en cabeza, con todo a favor.
¿Seguro? Hasta que un poco más delante era el luso el que perdió el control de la bici y también se cayó. También le dieron una nueva montura. Quedaban 9 kilómetros y en la subida hacia el centro de Potenza, Arrieta le atrapaba y se volvía a meter en carrera de la forma accidental.
Ambos se reencontraban. De nuevo la pareja. Ahora con sangre en los codos. Con los culotte rasgados los dos. Pero con ventaja suficiente. ¿Todo en su sitio? No. Porque a falta de 2 kilómetros, una alcantarilla asusta a Arrieta, que no se atreve a girar y se va recto, se sale del recorrido. No se cae pero se va por una calle que no es y cuando regresa a la ruta correcta ya ha perdido de vista al Eulálio.
Maldice su sombra, piensa lo peor, que se le ha escapado una oportunidad única. Pero nada de eso. Arrieta insiste, no se rinde y al fondo detecta al portugués. ¿Imposible? No, Eulálio va muy justo y el final pica hacia arriba. El hijo de José Luis Arrieta, exciclista y director, se lanza a por él. Lo atrapa a 250 metros de la meta y le deja atrás en el sprint. Victoria surrealista.
Tercer Giro seguido
En el pasado Giro ganaron Juan Ayuso y Carlos Verona, y en el 2024 fue Pelayo Sánchez quien levantó los brazos
Seguro que en 18 años de profesional su padre, que trabajó para Indurain y ganó una etapa en la Vuelta del 2001 en Ciudad Real, había visto mucho ciclismo pero nunca algo así. Tantas cosas raras juntas. Tanto disparate. Tanto sufrimiento… para acabar celebrando. De ahí, las lágrimas de alegría del chaval.
Es la tercera edición consecutiva en la que un español se lleva una etapa de la corsa rosa. En el pasado Giro ganaron Juan Ayuso en Tagliacozzo y Carlos Verona en Asiago, y en el 2024 fue Pelayo Sánchez quien levantó los brazos. Mientras los favoritos, con Ciccone refunfuñando aún, llegan a más de 7 minutos, totalmente ajenos a los expedientes X que se han vivido hace un rato. El UAE, tras perder a Marc Soler, Adam Yates y Vine el segundo día, ya lleva dos triunfos parciales. Ver para creer.
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