Hacía 15 años que en El Sardinero no veía al Real Madrid, desde septiembre del 2011, y a los 12 minutos ya estaban cansados los aficionados y los jugadores del Racing de los inconvenientes que implica recibir al conjunto blanco. Llevaban tiempo sin sufrirlo y pronto lo aborrecieron. En tiempos de vídeos y de campañas a los árbitros, una leve sujeción en el pecho es suficiente para convertirse en un penalti que desnivela para siempre un partido en sus albores. El Madrid no desaprovechó la ventaja. Tras el penalti fue coser y cantar. Le pusieron una alfombra y sumó su sexta victoria consecutiva. Al descanso, el duelo estaba finiquitado con 0-3.
Munuera Montero pita una leve sujeción a Mbappé, con la que los blancos abren la goleada desde los 11 metros, y después se echa atrás en unas manos de Tchouaméni
Hacía 15 años que en El Sardinero no veía al Real Madrid, desde septiembre del 2011, y a los 12 minutos ya estaban cansados los aficionados y los jugadores del Racing de los inconvenientes que implica recibir al conjunto blanco. Llevaban tiempo sin sufrirlo y pronto lo aborrecieron. En tiempos de vídeos y de campañas a los árbitros, una leve sujeción en el pecho es suficiente para convertirse en un penalti que desnivela para siempre un partido en sus albores. El Madrid no desaprovechó la ventaja. Tras el penalti fue coser y cantar. Le pusieron una alfombra y sumó su sexta victoria consecutiva. Al descanso, el duelo estaba finiquitado con 0-3.
Se ha creado una psicosis colectiva de tal magnitud que Mbappé no dudó en dejarse caer en cuanto notó la mano del rival en la camiseta. No había nada de contacto ni con el pie ni con las piernas. Solo ese brazo que intentó frenar mínimamente el avance del delantero antes de que Prati lo retirase. Pese a las protestas en el césped y al enfado monumental de la grada, Munuera Montero no quiso oír nada ni repensarse su primera decisión de señalar los 11 metros. En el banquillo local no daban crédito, incluso pedían amarilla al delantero por la piscina a orillas de la playa.
En el minuto 11
El delantero francés se deja caer al notar la mano de Prati en el pecho y, de sus 101 goles de blanco, 22 han sido gracias a penas máximas
Pero no hubo revisión y el propio Mbappé se encargó de transformar la pena máxima. Autor de un doblete en el clásico, el francés ya ha celebrado 101 tantos con el Real Madrid. En dos temporadas y 14 encuentros de este curso, ya ha marcado los mismos que Zamorano y Sergio Ramos, y está a tres del brasileño Ronaldo, que jugó cuatro años y medio de blanco. Eso sí, 22 de las dianas de Mbappé han sido desde el punto de penalti.
Hasta ese momento, el Madrid había llegado con facilidad a las inmediaciones del área de Julen Agirrezabala. Por las bandas eran Alexander-Arnold (derecha) y Diomandé (izquierda) los que daban la profundidad con sus centros. Pero quien realmente tiene un guante en su zurda es Arda Güler. El turco metió un envío perfecto a la cabeza de Belligham, que obligó a una gran intervención al portero racinguista.
Todo eso en un buen arranque blanco que deja claro a todas luces que Mourinho ha encontrado un once que le da garantías. Del equipo que ganó en el Spotify Camp Nou hubo un cambio forzoso (Trent por la lesión de Valverde) y otro semiobligado (Courtois, recuperado, sentó a Lunin).
El portero belga apareció en el momento que su equipo lo necesitaba, para evitar con el pie el empate en un disparo de Luque. Fue la única vez que los visitantes pasaron apuros.
Ya que enseguida llegó el 0-2. Huijsen jugó en largo, Mbappé descargó de espaldas para Güler, que dejó a Belligham solo. El inglés regateó a Agirrezabala para marcar a portería vacía.
Esos espacios eran un paraíso para los velocistas del Madrid, que cada dos por tres pillaban al Racing a la contra, con pases quirúrgicos al espacio. Güler no acertó a rematar una asistencia de Mbappé y, justo después, en un córner despejado por la defensa del Racing Diomandé se sacó un violento trallazo desde la frontal que entró a cien por hora en la red.
Y antes del descanso pudo subir el cuarto en un tres contra dos en el que a Mbappé, Diomandé y Güler se les hizo de noche.
Tras un mal control de Tchouámeni
El duelo estaba finiquitado con 0-3 y tras el descanso el marcador ya no se movió porque al Racing le dejaron sin un penalti
En la segunda parte, el Racing de José Alberto, tan vistoso y enérgico, buscó sin parar meterse en el partido pero Canales y Zabiri pecaron de individualistas. Por eso, todo el estadio pidió las manos de Tchouaméni en el área. Munuera Montero, a instancias de su asistente de banda, lo pitó. Pero el sueño le duró poco a los cántabros. Desde el VAR llamaron al árbitro que, esta vez sí, decidió ir a ver la jugada de cerca, y detectó que el balón venía de un rebote por un mal control del propio Tchouaméni. Y optó por recular y dejar sin efecto el panalti.
“Fuera, fuera”, gritó El Sardinero mientras el Madrid dejaba su portería a cero por tercera vez este curso.
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