La plantilla de Manolo González desató toda la tensión acumulada con una celebración a la altura de la inverosímil mala dinámica que estaba atravesando el equipo. A ella tampoco estaban ajenos el recién llegado Monchi y el presidente Alan Pace, que se fundieron en un abrazo en el palco del RCDE Stadium.
El técnico del Espanyol reconoce que la dinámica que deja atrás el Espanyol este miércoles es “el peor momento” de su vida junto al fallecimiento de su tío
La plantilla de Manolo González desató toda la tensión acumulada con una celebración a la altura de la inverosímil mala dinámica que estaba atravesando el equipo. A ella tampoco estaban ajenos el recién llegado Monchi y el presidente Alan Pace, que se fundieron en un abrazo en el palco del RCDE Stadium.
Sin duda, una de las mejores imágenes la dejó el entrenador de Folgoso de Courel, al que se empezaba a mirar con otros ojos después de que el equipo estuviera inmerso en la lucha por el descenso tras una primera vuelta para enmarcar. Y es que González no escondió su emoción al ponerse a llorar con el 2-0, obra de Kike García en el tiempo de descuento. “Quitando cuando murió mi tío hace tres años, que era como mi padre, ha sido el peor momento de mi vida. Aquí los jugadores se juegan su futuro y desde que estoy aquí no me he podido permitir el lujo de fallar entre el ascenso y la permanencia”, reconocía el técnico blanquiazul en referencia a la racha de 18 partidos consecutivos sin ganar.
“El vestuario está muy muy contento. Ha sido un chute de energía muy grande. Al final es difícil preparar los partidos cuando estás en una racha así. Primero te tienes que levantar tú, luego a los jugadores y no es fácil. Los jugadores y yo, con más acierto o menos, nos hemos dejado siempre la piel. Hemos creído siempre en lo que hacemos y por fin tiene recompensa. Doy las gracias a los jugadores porque siempre han valorado nuestro trabajo”, decía aliviado González, quien también confesó que “cuando acabe y pase el tiempo” podrá “explicar mejor lo que ha pasado en esta segunda vuelta”.
Pese a la alegría y la euforia, el preparador perico tiene claro que todavía queda trabajo por hacer en las dos jornadas que le quedan al Espanyol: “Sentimos un liberación muy grande y ahora solo queda un paso para poder conseguir el puñetero objetivo. Ahora lo que hay que hacer es ir a Pamplona a ganar, no a especular ni a verlas venir”. “Me quitaré la presión cuando estemos salvados. El proyecto del club pasa por estar en Primera y tenemos que asegurarlo lo más pronto posible”, reiteró un González que aseguró que no está “seguro de si con 43 puntos te salvas”.
Finalmente, el entrenador de Folgoso de Courel confesó lo que le comentó Ernesto Valverde, entrenador del Athletic Club, este miércoles al respecto de su situación en el banquillo: “Me ha dicho que estuviera tranquilo y pelease hasta el final. Que me mantuviera fuerte y que confiase en lo que me había traído hasta aquí. Me parece un señor y un fenómeno”.
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