Su principal rival, Gadi Eisenkot, elogia la contribución del presidente de EEUU a la seguridad de Israel, pero recuerda que solo los israelíes decidirán en las urnas el próximo 27 de octubre la identidad del próximo primer ministro y gobierno Leer Su principal rival, Gadi Eisenkot, elogia la contribución del presidente de EEUU a la seguridad de Israel, pero recuerda que solo los israelíes decidirán en las urnas el próximo 27 de octubre la identidad del próximo primer ministro y gobierno Leer
Con su rotundo apoyo al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Donald Trump se ha convertido en el primer presidente estadounidense en respaldar de forma oficial y pública a un candidato en unas elecciones en Israel. En el pasado hubo presidentes que intervinieron en campañas electorales con gestos más o menos claros aunque no públicos, como por ejemplo Bill Clinton a favor de Simón Peres en 1996 o Trump a Netanyahu en 2019 y 2020, pero nunca el inquilino de la Casa Blanca había pedido el voto incluyendo un aviso relacionado con Irán.
Tras meses con muchas preguntas, especulaciones y presiones a favor y en contra sobre si debe o no dar su opinión ante los comicios del próximo 27 de octubre, Trump ha dado su respuesta en un mensaje dirigido «al Gran Pueblo de Israel».
«Bibi Netanyahu ha sido un gran guerrero primer ministro y un aliado aún más importante en la búsqueda de la paz, al combatir a la República Islámica de Irán con su eslogan desde hace 51 años: ‘¡Muerte a Israel, muerte a Estados Unidos! Destruiremos al pequeño Satán y al gran Satán!'».
Su mensaje en la red social Truth Social, en el que dice que Netanyahu fue «fuerte, valiente y brillante», acaba así: «Que esta carta sirva como muestra de mi total y completo respaldo a Bibi Netanyahu en su próxima contienda por la reelección como primer ministro de Israel. ¡BIBI NETANYAHU NUNCA LOS DECEPCIONARÁ! (mayúsculas del autor). Gracias por su atención en este asunto».
Es difícil saber si el «Efecto Trump» tendrá consecuencias en las urnas, teniendo en cuenta que ya no goza de la popularidad del año pasado cuando posibilitó la vuelta de los rehenes aún en cautiverio en la Franja de Gaza en el marco del acuerdo de tregua impuesto a Netanyahu y a Hamas o cuando participó con Israel en las dos ofensivas contra Irán (junio del 2025 y sobre todo a partir de febrero del 2026). El acuerdo alcanzado con Irán y visto entonces como «capitulación» -que no tardó en colapsar- las limitaciones en la ofensiva contra Hizbulá en Líbano y su alianza con el emir de Qatar y el presidente de Turquía, aliados de Hamas, erosionaron su gran popularidad en Israel labrada en el anterior mandato con decisiones como el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén o los Acuerdos de Abraham.
Lo que quizá puede influir es la parte más llamativa del mensaje de Trump en el que vincula lo que pueda pasar con el régimen iraní a la identidad del primer ministro israelí. Tras avisar a Teherán que si no cambia «rápidamente de rumbo, pronto terminaremos el trabajo», avisa al elector israelí: «Si Israel tiene un líder equivocado —es decir, a cualquiera que no sea Bibi—, Estados Unidos tendrá que encargarse de esta tarea por su cuenta, algo que no tengo ningún deseo de hacer».
Con varios mensajes en la plataforma X, Netanyahu reaccionó de forma inmediata a un apoyo público por el que hizo intensas gestiones para lograrlo. «Presidente Trump, mi amigo Donald: gracias por tu extraordinario respaldo. Israel nunca ha tenido un amigo más grande en la Casa Blanca. Juntos nunca permitiremos que el régimen iraní obtenga armas nucleares. Gracias por tu claridad, valentía y apoyo inquebrantable», escribió. Y añadió en otro texto: «Juntos hicimos grandes cosas y juntos en los dos años próximos completaremos la misión de eliminar el programa nuclear iraní».
Paralelamente a las peticiones de Netanyahu a su gran aliado en la Casa Blanca, representantes de la oposición en Israel entablaron contactos con altos funcionarios de la Administración Trump para pedir que el presidente mantenga la neutralidad y no intervenga en un asunto interno tan claro como las elecciones.
«Tengo un gran aprecio hacia el presidente Trump, gran amigo de Israel, por su contribución a nuestra seguridad nacional y haber completado el acuerdo por los secuestrados. Al mismo tiempo, Israel es un Estado democrático y solo los ciudadanos israelíes decidirán quién será el próximo primer ministro y qué Gobierno habrá», reaccionó el centrista Gadi Eisenkot recordando que como jefe del Estado Mayor mantuvo «excelentes relaciones» con el ejército estadounidense.
Según el líder del partido Yashar! y gran rival de Netanyahu, «el Gobierno de EEUU sabrá cómo trabajar con cualquier Gobierno elegido en Israel».
La mayoría de los sondeos dan a Eisenkot la victoria, pero su bloque no tiene la mayoría (61 de 120 escaños) para formar Gobierno. Un empate entre los dos bloques (Likud, dos partidos ultraortodoxos y dos formaciones ultranacionalistas frente a tres partidos de centro y derecha y uno de izquierda) sin la intervención activa o pasiva de los dos partidos árabes es un escenario positivo para Netanyahu ya que le permitiría seguir siendo primer ministro de transición hasta la próxima cita electoral.
Trump y Netanyahu mantienen una estrecha alianza desde hace una década aunque su relación ha registrado altibajos con duros ataques del primero y en especial de su entorno contra una figura cada vez más controvertida en EEUU. Según diversas fuentes, altos funcionarios la Administración Trump le aconsejaron mantener la neutralidad. Finalmente, decidió lo contrario.
«Siempre pensé en apoyar a Bibi. No quería hacerlo demasiado pronto. Seguiremos haciendo cosas buenas juntos», explica Trump tras un mensaje de respaldo que seguramente no será el último antes de las elecciones. Preguntado en el Canal 12 israelí si podrá tener buenas relaciones con otro jefe de Gobierno, contestó: «Quizá podré trabajar con otro o quizá no. ¿Por qué arriesgarse?».
En el entorno de Netanyahu niegan que el apoyo de Trump fuera la compensación por no atacar a Irán antes de los comicios o porque se comprometió a que el ultraderechista Itamar Ben Gvir no forme parte de la nueva coalición israelí.
La reacción de Netanyahu contrasta con sus críticas en el pasado a cualquier interferencia extranjera en el país. La última destacada desde EEUU tuvo lugar en marzo del 2024. El veterano senador estadounidense Chuck Schumer pidió nuevas elecciones en Israel al asegurar que su Gobierno no responde a las necesidades de seguridad tras el ataque de Hamas del 7 de octubre del 2023 acusando a Netanyahu de haber perdido «el rumbo al permitir que su supervivencia política tenga prioridad sobre los mejores intereses de Israel».
Entonces, hace dos años, Netanyahu respondió en la CNN recordando, como hoy Eisenkot, que es algo que compete a los ciudadanos israelíes: «Es inapropiado ir a una democracia hermana y tratar de sustituir a los dirigentes elegidos allí. Eso es algo que el público israelí hace por su cuenta. No somos una república bananera».
El ex ministro de Defensa y líder del partido Azul y Blanco, Benny Gantz, ha anunciado hoy su retirada de la carrera electoral. A favor de un Gobierno de unidad y tras desmarcarse de los dos bloques (el que él pertenecía e incluso lideró en los últimos años y el de Netanyahu), Gantz ha cedido ante la realidad de los sondeos que no le daban casi opciones para alcanzar el umbral de votos necesarios para seguir en la Knésset. «No me presentaré a las próximas elecciones. Seguiré luchando por la unidad. Es la única solución que evitará otra catástrofe y protegerá a Israel frente a todos los desafíos, internos y externos», ha afirmado.
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