Algunas voces insinúan que el dominio de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz ya no lo es tanto. Y otros, que si mandan como mandan, lo hacen bendecidos por las vulnerabilidades que hoy ofrece el resto de los rivales.
El murciano se siente exigido antes de batir a Khachanov en primera ronda en Viena (6-4 y 7-6(5)); el madrileño se exhibe ante Tabilo en Basilea (6-4 y 6-2)
Algunas voces insinúan que el dominio de Jannik Sinner y Carlos Alcaraz ya no lo es tanto. Y otros, que si mandan como mandan, lo hacen bendecidos por las vulnerabilidades que hoy ofrece el resto de los rivales.
Jo-Wilfried Tsonga, fabuloso francés que brilló en la década pasada y fue quinto del mundo y jugó una gran final (Open de Australia del 2008) y cuatro grandes semifinales, decía hace unos días:
Jódar está tenso: es el 9.º del ATP online y necesita avanzar a Tiafoe o Fils para llegar a las Nitto Finals
–Me habría gustado ver a Sinner y Alcaraz enfrentándose a Del Potro en la tercera ronda, a Murray en octavos, a Djokovic en cuartos, a Federer en semifinales y a Nadal en la final. Ahora sólo quedan ellos dos…
La visión es subjetiva y un lugar común (Tsonga se ha puesto melancólico, está cayendo en el recurrente “nuestro tiempo fue mejor”), y además convendría relativizarla, pues en realidad no será ninguno de ellos, ni Sinner ni Alcaraz, quien acabe el 2026 como líder del circuito, sino que lo hará Sascha Zverev.
A Carlos Alcaraz, todas estas reflexiones le tienen sin cuidado. Pero por si las moscas, él se exprime cada vez que salta a la pista. Lo hace siempre, y también en un torneo de menor rango, como por ejemplo este ATP 500 de Viena que se juega a cubierto y en pista rápida y le exige porque el rival, Karen Khachanov, es un hueso y un estajanovista del circuito, siempre un adversario incómodo y combativo.
Al final, Alcaraz saca adelante el partido (6-4 y 7-6(5)), pero el ruso nada le regala, al contrario: le hace bucear en sí mismo.
Pues entrados en el tramo final del segundo set, Khachanov le rompe el saque a Alcaraz y entonces se pone 5-6 arriba, y así fuerza la reacción del murciano, que debe devolverle la rotura si quiere evitarse una tercera manga, y así lo hace: Alcaraz reacciona, regresa a escena, lleva el parcial al tie break y al final, lo cierra con un último punto que es marca de la casa: acoso y derribo del rival, una volea y al fin, una dejada.
Las puertas se le entreabren al número 3 del mundo, un talento que ha pasado medio curso condicionado por una lesión en la muñeca derecha y que quiere andar todo el camino que no anduvo en aquellos meses. En la próxima ronda le espera el ganador de Basilashvili-Rodionov, que se juega este miércoles a mediodía.
Igual que Alcaraz, también Rafa Jódar (noveno del mundo según el ranking online) aguarda a su nuevo rival, en su caso lo hace en Basilea, también sobre moqueta y también a cubierto. Lo hace tras superar a Alejandro Tabilo por 6-4 y 6-2, en una actuación en su línea, sólido en el saque y en la derecha desde el fondo de la pista, para citarse con Valentin Vacherot, una rareza en el circuito pues es monegasco.
Jódar está tenso, enfrascado en su primer año en la élite, decidido como está en colarse en las Nitto ATP Finals, el torneo que reúne a las ocho mejores raquetas del año: se halla a 200 puntos largos de Tiafoe y Fils, los tenistas que le preceden en la tabla, y por detrás siente la presencia de Novak Djokovic, undécimo pero siempre capaz de sacarse un conejo de la chistera (igual que Jódar, Djokovic también está jugando en Basilea y hoy mismo se estrena ante Ugo Humbert).
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