El 7 de septiembre de 1996, Tupac Shakur moría tiroteado mientras viajaba como acompañante en un BMW negro y se dirigía a un club nocturno para una actuación. Considerado uno de los iconos más importantes del rap estadounidense y una de las figuras más reconocibles de la cultura de la costa oeste, el artista de Harlem se convirtió, después de su muerte, en un símbolo de la lucha contra el racismo y la desigualdad en Estados Unidos.
Duane “Keffe D” Davis se enfrenta a un cargo de asesinato con arma mortal, como sospechoso de dar las órdenes y proporcionar el arma del crimen
El 7 de septiembre de 1996, Tupac Shakur moría tiroteado mientras viajaba como acompañante en un BMW negro y se dirigía a un club nocturno para una actuación. Considerado uno de los iconos más importantes del rap estadounidense y una de las figuras más reconocibles de la cultura de la costa oeste, el artista de Harlem se convirtió, después de su muerte, en un símbolo de la lucha contra el racismo y la desigualdad en Estados Unidos.
Sin embargo, casi treinta años después, su caso sigue siendo un misterio. Tras tres décadas, el asesinato de Tupac se ha vuelto a reactivar con el juicio de Duane “Keffe D” Davis, a quien la fiscalía considera el principal sospechoso de orquestar el tiroteo. A día de hoy, la muerte del rapero sigue siendo uno de los asesinatos sin resolver más importantes de la cultura del hip-hop, en una trama marcada por las ambiciones de poder y la guerra entre bandas afroamericanas.
El caso se mantuvo estancado hasta que Duane Davis, líder de una banda rival, aseguró haber participado en el asesinato
Davis, el principal acusado, viajaba en el coche desde el que dispararon a Shakur, aunque no fue quien apretó el gatillo. Según la fiscalía, fue quien dio las órdenes y proporcionó el arma. Actualmente, es una de las pocas personas que se encontraban allí aquella noche que siguen con vida. Está previsto que el juicio dure aproximadamente un mes, aunque probablemente no servirá para determinar quién disparó el arma.
Durante la noche del asesinato, Tupac acababa de ver a Mike Tyson noquear a Bruce Seldon junto a Marion “Suge” Knight, cofundador, junto a Dr. Dre y otros productores, de Death Row Records. Knight conducía el vehículo en el que viajaba el rapero cuando, al detenerse en un semáforo en rojo, un Cadillac blanco abrió fuego contra ellos. Los disparos mataron a Shakur e hirieron también al conductor.

El caso se mantuvo estancado durante años, hasta que Duane Davis, líder de la banda South Side Compton Crips, comenzó a hacer declaraciones públicas en entrevistas sobre su participación en la muerte de Tupac. En sus memorias, publicadas en 2019, reveló que se encontraba dentro del Cadillac desde el que se abrió fuego, concretamente como copiloto, y descartó revelar quién realizó los disparos alegando el “código de la calle”.
La muerte de Tupac fue la culminación del enfrentamiento entre dos discográficas vinculadas a la guerra de bandas
Sin embargo, las declaraciones de Davis fueron suficientes para que la policía reactivara la investigación y ahora han dado esperanzas a la familia del rapero de que, treinta años después, se haga justicia. La muerte de Shakur siempre se ha relacionado con la guerra entre bandas y fue la culminación de una larga disputa entre dos sellos discográficos rivales.

En concreto, la discográfica Bad Boy Records, vinculada a los South Side Compton Crips y representada por artistas como Sean “Diddy” Combs o The Notorious B.I.G., estaba enfrentada a la discográfica de Tupac, Death Row Records, vinculada a la banda rival de los Mob Piru Bloods. Ambas bandas se enfrentaron y tomaron represalias unas contra otras antes y después de la muerte del rapero, y todavía hoy cuentan con representantes dentro de la escena musical, como Snoop Dogg, Kendrick Lamar o Dr. Dre.
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