En la lista preliminar de países que podrían participar están Ruanda, Ghana, Senegal, Túnez, Libia, Mauritania, Egipto, Uganda, Etiopía, además de Uzbekistán, Armenia y Montenegro Leer En la lista preliminar de países que podrían participar están Ruanda, Ghana, Senegal, Túnez, Libia, Mauritania, Egipto, Uganda, Etiopía, además de Uzbekistán, Armenia y Montenegro Leer
La crisis de Ceuta ha sido la oportunidad para que Giorgia Meloni, la primera ministra italiana, desempolve los mimbres de su fallido plan Albania, caro e improductivo, y lo replique con la creación de centros de deportación en terceros países, la mayoría africanos, al estilo de los situados en el país balcánico. Pero en esta ocasión financiados con fondos europeos.
Italia propondrá a los 27 países de la UE esta estrategia común para responder a situaciones como la ocurrida en la ciudad autónoma española. El ministro del Interior transalpino, Matteo Piantedosi, trasladará la idea a sus homólogos europeos en la videoconferencia que se celebra este martes. En la lista preliminar de países que podrían participar están los africanos Ruanda, Ghana, Senegal, Túnez, Libia, Mauritania, Egipto, Uganda, Etiopía, además de Uzbekistán, Armenia y Montenegro.
Aunque los centros de Albania prácticamente siguen sin utilizarse, Italia quiere dar una nueva vida a su apuesta estrella del otoño de 2024. La intención de Roma es que los socios europeos, con el ‘shock’ de lo ocurrido la semana pasada en Ceuta, se convenzan de que la solución es deslocalizar las expulsiones de migrantes y enviarlos a terceros países.
Hasta ahora, el plan Albania ha sido más mediático que efectivo por los problemas logísticos, económicos y jurídicos. Las dificultades están ligadas a los desplazamientos, ya que trasladar a los migrantes que no cuentan con protección internacional desde el Mediterráneo Central hasta los centros albaneses de Shëngjin -en la costa adriática- y Gjadër -en el interior del país balcánico- suponen dos días de navegación para la ida y otros tantos para la vuelta. Además, buena parte de los deportados a Albania tuvieron que desembarcar finalmente en Italia por irregularidades judiciales.
La estrategia es además muy cara y poco efectiva. Según los datos publicados por distintos medios de comunicación italianos y por los partidos de la oposición, los costes del plan Albania llegarán hasta los 1.000 millones de euros durante los primeros cinco años. Sin embargo, en los últimos dos años, apenas se ha deportado a Albania a 600 migrantes. La media de tránsito migratorio en Shëngjin y Gjadër es de una veintena de personas al mes frente a los 3.000 migrantes que preveía el plan inicial de Meloni.
A todo ello hay que sumar la inviabilidad jurídica: el Tribunal de Justicia de la Unión Europea TJUE, con sede en Luxemburgo, tiene todavía que pronunciarse acerca de dos recursos interpuestos por jueces italianos por el funcionamiento de estos centros. Las sentencias no llegarán hasta al menos el mes próximo.
El TJUE de Luxemburgo tendrá que resolver tres controversias fundamentales, si Italia puede mantener en Albania a los solicitantes de asilo, si los centros de Shëngjin y Gjadër cuentan legalmente como suelo transalpino y si el acuerdo contradice la competencia exclusiva de la UE en materia de migraciones. Esta última tiene relación con el recién aprobado Pacto de Migración y Asilo -válido desde junio de 2026. Éste permite enviar a un solicitante de asilo a otro país seguro, como en el caso de varios países del área de los Balcanes. Además, la legislación europea sobre repatriaciones, aún sin fecha de entrada en vigor, permitirá enviar a un tercer país (entre una lista de 12 países) a las personas que estén a la espera de expulsión.
Lo cierto es que Ceuta no pertenece al territorio del acuerdo Schengen y los migrantes que han cruzado la frontera entraron en España, pero no alcanzaron la Península Ibérica. De modo que la decisión del Gobierno italiano, a partir del pasado sábado, de suspender la frontera Schengen con España al menos para los próximos 30 días, conserva más bien un valor político que efectivo. No había riesgo de libre circulación de los migrantes recién llegados a Ceuta, en un sentido geográfico, hacia el resto de Europa.
La propuesta de Meloni de llevar el plan Albania remozado a la reunión de los ministros de Interior para que haya expulsiones a África tiene sobre todo un valor mediático y de demostración de fuerza por parte de la primera ministra. En la óptica internacional, la jefa del Gobierno italiano lleva meses de fricciones con Trump tras las críticas del inquilino de la Casa Blanca al Papa León XIV, lo que ha mermado la influencia que tenía fuera de Italia. Con esta propuesta, Meloni vuelve a primera línea.
En clave interna, la premier sabe que ya no solo le hace competencia su propio vicepresidente Matteo Salvini, líder de la populista Liga. En las últimas semanas, está creciendo un nuevo partido de ultraderecha que podría llevarse a una parte de su electorado: Futuro Nacional (FN), liderado por Roberto Vanacci, que cuenta con un 7% de apoyos en los últimos sondeos. Vanacci va a aprovechar cada error de Meloni para mostrarse como una derecha aún más firme respecto a la actual ocupante del Palacio Chigi.
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