‘El viaje de mi padre’, la obra premiada, es un recorrido por la memoria familiar y la geografía de la Batalla de Aragón. Leer ‘El viaje de mi padre’, la obra premiada, es un recorrido por la memoria familiar y la geografía de la Batalla de Aragón. Leer
Julio Llamazares recibirá el Premio Nacional de Narrativa que concede el Ministerio de Cultura gracias a El viaje de mi padre (Alfaguara). El premio está dotado con 30.000 euros y completa la carrera del escritor leonés, que hace 38 años publicó el ya clásico La lluvia amarilla. El jurado del premio, presidido por María José Gálvez Salvador, directora general del Libro, destaca que Llamazares «combina con maestría la evocación personal y la dimensión histórica, revelando que los desplazamientos geográficos marcaron la identidad de varias generaciones«.
«A través de una prosa poética, depurada y sobria, los paisajes y los personajes se convierten en los verdaderos protagonistas de un viaje en el tiempo que anuda espacio, pasado y literatura, aportando una mirada honesta, sin épica, vinculado a su lado más humano», continçua el fallo.
En El viaje de mi padre, el narrador de Llamazares se cruza por casualidad con un compañero de armas de su padre en 1937 y se lanza a un viaje que reconstruye los mitos familiares por Aragón. El texto es una crónica de viajes, más que una novela. No hay plan ni misterio en la novela, pero sí que existe un vagabundeo lleno de observaciones delicadas, socarronas o precisas. «Hay determinados talentos que dan lo mejor de sí no en la invención sino en la observación, no creando nada sino esperando a ver y escuchar lo que la vida o la realidad nos pongan delante. Con esa actitud, y con una historia que recrear al fondo, se obtiene un libro muy notable», escribió Juan Marqués en la crítica de El viaje de mi padre que publicó La Lectura.
El Premio Nacional de Julio Llamazares festeja una carrera que en los años 80 amplió el territorio de la narrativa española: un pueblo del Pirineo aragonés. cuya penúltima habitante acababa de morir, aparecía retratado con una mirada angustiosa y poética, como si fuera una especie de tierra baldía.
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