“Tras años de escuchar a mi padre despotricar contra mis defectos, una derrota ha hecho que adopte sus reproches. He interiorizado a mi padre —su impaciencia, su perfeccionismo, su ira— hasta que su voz no solo se siente como la mía, sino que es la mía. Ya no necesito a mi padre para atormentarme; a partir de hoy, puedo hacerlo yo solo”, dice André Agassi en su famosa biografía Open. El tormento mental vivido por el estadounidense, que pese a ganar ocho Grand Slams confesó “odiar” el tenis, en parte por la exigencia antinatural y la falta de empatía de su progenitor, es lo que busca evitar, entre otros aspectos, la cuarta edición del torneo benéfico Amor & Paz y Amigos, que con el respaldo de las Federaciones catalana y española de tenis se celebra del 3 al 6 de septiembre en Cornellà.
El campeonato benéfico Amor & Paz y Amigos, que se celebra en Cornellà del 3 al 6 de septiembre y está dirigido por Pepe Imaz y Marko Djokovic, busca ayudar a niños y padres a cuidar la gestión emocional
“Tras años de escuchar a mi padre despotricar contra mis defectos, una derrota ha hecho que adopte sus reproches. He interiorizado a mi padre —su impaciencia, su perfeccionismo, su ira— hasta que su voz no solo se siente como la mía, sino que es la mía. Ya no necesito a mi padre para atormentarme; a partir de hoy, puedo hacerlo yo solo”, dice André Agassi en su famosa biografía Open. El tormento mental vivido por el estadounidense, que pese a ganar ocho Grand Slams confesó “odiar” el tenis, en parte por la exigencia antinatural y la falta de empatía de su progenitor, es lo que busca evitar, entre otros aspectos, la cuarta edición del torneo benéfico Amor & Paz y Amigos, que con el respaldo de las Federaciones catalana y española de tenis se celebra del 3 al 6 de septiembre en Cornellà.
Se jugarán tres partidos de media hora cada día acumulando los juegos y competirán todos contra todos, tanto en el cuadro masculino como en el femenino. Pero antes de saltar a las pistas se desvelará, dejando la raqueta a un lado, la idiosincrasia del torneo.
El campeonato es para niños, ya que todos los tenistas son sub-12, pero los padres también jugarán un papel crucial en estas jornadas. Porque las charlas con hijos y padres que se producirán a primera hora de la mañana, con la gestión emocional y mental como tema principal, serán mucho más importantes que un punto, un juego o un set.
“A veces a los niños se les trata como si fueran campeones. Eso les da una visibilidad mayor que les cala y se pueden desviar creyendo que son sus resultados en vez de ser conscientes que son personas como el resto”, expresa a este diario Pepe Imaz, uno de los directores del torneo y uno de los encargados de dar los coloquios que buscan ofrecer “herramientas” a los progenitores para criar de forma sana a sus hijos.
El extenista, dedicado desde hace años a guiar el tenis y sobre todo el aspecto mental de jugadores de todas las edades, entre ellos a Novak Djokovic durante una década, remarca que “los padres, siempre en busca de lo mejor para sus niños, no deben actuar como entrenadores, enjuiciando cómo juegan, sino que deben escuchar y acompañar emocionalmente”. “El niño se siente juzgado e inconscientemente se hace un daño brutal y esos bloqueos se quedan ahí”, advierte Imaz sobre ese “veneno” que años después puede derivar en “miedo y depresión”.
“Intenté quitarme la vida. Cuanto más ganaba, menos se me quería a mí y más al personaje”, lamenta Pepe Imaz
El riojano, de 52 años, conoce bien ese dañino proceso porque lo sufrió cuando siendo un tenista adolescente llegó a sentirse “una mierda” y pensó en el suicidio. “Mi experiencia es mi sufrimiento. Intenté acabar con mi vida. Fui bulímico. Detrás había falta de amor y lo buscaba con los triunfos”, recuerda el entrenador cuando llegó a “colapsar con 17 años” y vivió “dos años de autodestrucción”.
Después volvió a competir en lustrosas pistas de tenis como Roland Garros o Wimbledon, pero a los 23 años se retiró porque se “veía antes al tenista que a la persona”. “Cuanto más ganaba, menos se me quería a mí y más al personaje”, lamenta Imaz.
El preparador, que también ha tratado a jugadoras como Hantuchová, Pennetta o Janković e imparte cursos online, opina que la “frustración está en el que no ha llegado a la élite y en el número uno del mundo, porque si pierde una final de Grand Slam la rabia también puede ser enorme”. “El premio económico no alimenta sus emociones. El éxito deportivo no te salva”, comenta Imaz, que ha visto de cerca la transformación mental de un Djokovic “muy trabajado en este aspecto”, sobre todo después de unos primeros años en los que “sufría por no ganar”.

Nole será, junto a Àlex Corretja, embajador del torneo Amor & Paz y Amigos, pero no será el único Djokovic implicado. “Estaba en un punto de mi vida difícil. Sufría. Había ido a psicólogos, intenté de todo, y Pepe Imaz me abrió una parte de mí escondida cuando lo conocí por casualidad en Marbella”, explica a La Vanguardia el hermano mayor del genio de Belgrado, Marko Djokovic, de 34 años, que es director del campeonato con Imaz y también impartirá las charlas. El proyecto creado por ambos surgió en el club marbellí Puente Romano y siguió en La Rioja con la idea de ayudar a los pequeños a “gestionar los instantes duros” dando “importancia al triángulo niño, padre y entrenador”, enfatiza el serbio.
“Imagínate lo que pasa en la cabeza de un niño que no tiene la oportunidad de compartir, porque hay veces que los padres no escuchan. Hemos visto bastantes vivencias así, eso me pasó a mí. El torneo da la oportunidad de expresarte”, indica Marko, también lastrado mentalmente como Imaz durante su formación como tenista. El balcánico recuerda que tanto él como su hermano pequeño Djordje “estaban a la sombra de Novak”, porque él “ya era especial con ocho años,” y sus padres, que “trabajaban mucho” y tenían “una vida muy dura”, “sin apenas dinero para comer”, estaban volcados con su hijo mayor hasta el punto de “endeudarse con comisiones muy altas”. “Como niño buscaba la atención de mis padres, pero no tenían energía ni tiempo. Les entiendo. Buscaba amor a través del tenis y me equivoqué. Con Novak el listón era muy alto y al no cumplir venía la frustración”, rememora Marko, que no culpa en ningún caso a sus progenitores porque “no tenían una guía de cómo hacerlo y eso es lo que se intenta enseñar en las charlas del torneo”.
“Quería la atención de mis padres. Con Novak el listón era alto y me frustraba al no ganar”, dice Marko Djokovic
El director del torneo Amor & Paz y Amigos vivió su propio camino tenístico, con más sufrimiento que éxito en la pista, mientras que Nole aceptó “el reto” de hacer buena la apuesta de su familia al emigrar con 13 años solo a Alemania para optar plenamente por el tenis. “Cuando Novak ya debía salir de Serbia para mejorar, mi padre se sentó con él, sacó diez euros y le dijo: ‘Esto es lo que tenemos ahora. No te puedo seguir más. O te dedicas 100% a esto o no podremos seguir pagando’. Imagina la presión para Novak. No tenía espacio para fallar”, cuenta Marko. Su hermano, que “incluso ahora sufre estrés antes de los partidos”, “siempre quiere aprender” y mejoró “la parte emocional” a partir del 2014 anteponiendo el “disfrutar en la pista antes que ganar”. Luego reclamó su trono en la historia con sus 24 Grand Slams.
“El mundo necesita héroes y la sociedad quiere coger a Alcaraz para usarlo, pero su entorno le ayuda mucho”, remata, por su parte, Imaz sobre el murciano, otro jugador que vivió su infancia bajo los focos y pasó de niño a profesional en un pestañeo. Tanto el riojano como Marko Djokovic animan a cualquiera, con raqueta o sin, a acercarse a las charlas del torneo Amor & Paz y Amigos porque el tenis es solo una excusa para hablar de un problema como la salud mental que puede afectar a todos, empezando por los niños.
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