Si los Borbones jamás olvidarán el 14 de julio de 1789, el principio del fin de su monarquía, les bleus tampoco podrán aparcar nunca el 14 de julio de 2026. 237 años después de la toma de la Bastilla, esta vez sin necesidad de decapitar a nadie, España destrozó el día nacional de Francia ofreciendo un soberbio espectáculo que le valió para clasificarse para la segunda final de su historia.
Oyarzábal y Porro plasmaron la superioridad de un equipo que minimizó a Francia
Si los Borbones jamás olvidarán el 14 de julio de 1789, el principio del fin de su monarquía, les bleus tampoco podrán aparcar nunca el 14 de julio de 2026. 237 años después de la toma de la Bastilla, esta vez sin necesidad de decapitar a nadie, España destrozó el día nacional de Francia ofreciendo un soberbio espectáculo que le valió para clasificarse para la segunda final de su historia.
Por tercer gran campeonato consecutivo, la selección española dio buena cuenta en una semifinal de la francesa, que parecía haber ofrecido mejores prestaciones hasta el momento, pero que chocó de bruces contra un rival que no tiene nada que envidiar a nadie cuando se trata de competir.
España disputará la segunda final de un Mundial en toda su historia
El planteamiento táctico de Luis de la Fuente fue inmaculado, minimizando a la máxima expresión a los cuatro grandes delanteros que lucen los galos, acertando a España a mantener su portería a cero una vez más, la sexta en siete partidos,
Las puertas de la final se abrieron de par en par gracias a los goles de Oyarzábal, de penalti en la primera mitad, y de Pedro Porro, culminando una gran pared con Dani Olmo en la segunda.
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