Más de un año después de que un grave accidente de tráfico estuviera a punto de costarle la vida, Jaime Anglada ya tiene fecha para volver a subirse a un escenario. El propio cantautor mallorquín, de 53 años y amigo íntimo de Felipe VI, ha anunciado a través de sus redes sociales que ofrecerá el próximo 7 de noviembre un concierto en el Teatro Principal de Palma, una cita especialmente simbólica con la que retomará la carrera que quedó abruptamente interrumpida en el verano de 2025.
El músico regresará el 7 de noviembre al Teatro Principal de Palma, donde celebrará también sus 30 años de carrera
Más de un año después de que un grave accidente de tráfico estuviera a punto de costarle la vida, Jaime Anglada ya tiene fecha para volver a subirse a un escenario. El propio cantautor mallorquín, de 53 años y amigo íntimo de Felipe VI, ha anunciado a través de sus redes sociales que ofrecerá el próximo 7 de noviembre un concierto en el Teatro Principal de Palma, una cita especialmente simbólica con la que retomará la carrera que quedó abruptamente interrumpida en el verano de 2025.
Anglada llevaba apartado de los escenarios desde el accidente que sufrió el 8 de agosto de 2025, cuando circulaba en motocicleta por Palma. Un vehículo invadió el carril por el que viajaba y su conductor se dio posteriormente a la fuga. El músico sufrió un traumatismo craneoencefálico y diversos politraumatismos que obligaron a ingresarlo en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Universitario Son Espases, donde permaneció durante 18 días.
Desde entonces ha afrontado una recuperación larga y compleja que le ha obligado a reaprender algunos de los gestos que durante décadas habían formado parte de su rutina. Por eso, su regreso tendrá un significado añadido. El Teatro Principal es precisamente uno de los escenarios en los que tenía previsto actuar antes del accidente y será ahora el lugar elegido para comenzar una nueva etapa.

La cita servirá además para celebrar sus 30 años de trayectoria musical. Palma fue también la ciudad en la que Anglada se enfrentó por primera vez al público antes de construir una carrera que suma diez discos y cientos de canciones. Su afición por la música comenzó siendo todavía un niño, cuando se encerraba en su habitación para escuchar los vinilos de Sam Cooke o Lou Reed. Primero llegó el saxofón y, poco después, una guitarra que terminaría convirtiéndose en su inseparable compañera.

Precisamente recuperar la relación con ese instrumento fue una de sus primeras preocupaciones después de abandonar el hospital. “Me atrevo a decir que casi lo primero que hice al salir del hospital en octubre fue coger la guitarra”, explicaba a comienzos de este año al Diario de Mallorca. El accidente, reconocía entonces, había dejado secuelas que todavía debía superar. “La sensibilidad que tenía antes no es la misma, tengo la muñeca con una historia. Tengo que recuperar otra vez esa sensibilidad, tanto con la guitarra como con la voz”.
Su regreso permitirá además cerrar, al menos simbólicamente, un círculo que comenzó poco antes del accidente. Una de sus últimas actuaciones tuvo lugar en la terraza del Club Náutico de Palma, donde Felipe VI asistió como un espectador más y fue visto en primera fila tarareando algunas de las canciones de su amigo.
La amistad entre ambos se remonta a décadas atrás y el monarca ha permanecido cerca del músico durante su recuperación, llegando a visitarlo en el hospital mientras permanecía ingresado. Su último encuentro público tuvo lugar el pasado agosto, durante la tradicional recepción a la sociedad balear celebrada en el Palacio de Marivent. Allí, Anglada volvió a coincidir con Felipe VI en el saludo oficial. Ahora, tres meses después, será él quien vuelva a ocupar el lugar que el accidente le obligó a abandonar: el escenario.
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